miércoles, 14 de agosto de 2013

HERNÁN CORTÉS; PARTE I







PRIMERA
PARTE























PÁGINA LEGAL



Registro Público del Derecho de Autor

Número de Registro: 03-2012-062212281800-01

México D.F., a 2 de julio de 2012
















INDICE

Página legal: ……………………………………………………..   1
Portada  y Título ………………………………………………   3
Prólogo ……………………………………………………………   4
El odio a Hernán Cortés ……………………………………   5
El amor a la tierra de su conquista …………………… .   7
Los Evangelizadores …………………………………………..  8

ETAPAS EN LA VIDA DE CORTÉS
Orígenes …………………………………………………………. 13
La Aventura …………………………………………………..    15
La Expedición a tierra firme ……………………………    17
La Espada y la Cruz ………………………………………….  19
En las fauces de la serpiente ……………………………..   21
La Nueva España del Mar Océano……………………..  24
Cortés padre de la nueva raza mexicana ……………..  26
Señor de vidas y haciendas ………………………………..  29
Su decadencia y fin …………………………………………..  31

COMENTARIO
Aniversario de su fallecimiento …………………………  34
Bibliografía ……………………………………………………… 37
Palacio de Cortés en Cuernavaca …………………….    38
Contraportada: Testamento de Hernán Cortés……  39











 HERNÁN CORTÉS




SEMBLANZA

Y

ETAPAS DE SU VIDA




PRÓLOGO
Este folleto va dirigido a los jóvenes estudiantes interesados en la historia de su patria, quienes por diversas razones,  no han tenido la oportunidad de profundizar  y meditar los acontecimientos que dieron lugar al nacimiento de México.
 Se trata de una escueta exposición de la vida y hechos del personaje más importante en la fundación del país,  que tres siglos después de la Conquista  se llamaría  México.
Hernán Cortés al mando de la tercera expedición a tierras de la península de Yucatán, que entonces no eran México, el 27 de febrero de 1519 se detuvo en la isla de Cozumel, donde rescató de los mayas a Jerónimo de Aguilar.
 Posteriormente, tuvo una importante batalla contra los caciques mayas en el actual territorio de Tabasco, que le detuvo hasta el 15 de abril, pero el 21 de abril Jueves Santo, la armada fondeó junto a la isleta llamada San Juan de Ulúa, esperando al siguiente día para desembarcar en los arenales de Chalchicuecan donde inmediatamente hizo la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz el Viernes Santo 22 de abril de 1519.
Para la fundación del primer asentamiento español en tierras tributarias de Moctezuma, se necesitó de la concordancia y aceptación de los principales capitanes y soldados, nombrando a Cortés, Capitán General de la expedición, y  componiendo con ello, el primer Cabildo al viejo estilo castellano.
Hernán Cortés rápidamente organizó el cuerpo expedicionario al interior del territorio, comenzando por desmantelar las naves, dejando completa solamente una de ellas para dar parte al gobernador de Cuba de su proceder,  y en la que pudieran regresar aquellos “que sintieran miedo”.
La expedición conquistadora comenzó entonces a internarse en territorios desconocidos, participando en batallas y alianzas con las tribus nativas, hasta llegar al altiplano donde se asentaba la capital del señorío cohlúa: Tenochtitlan, residencia de la élite nativa que en la persona de gran Tlatoani Moctezuma recibió al pequeño grupo de españoles y aliados indios el 8 de noviembre de 1519.
A partir de entonces, Cortés y el grupo expedicionario van a ser protagonistas de sucesos con dispar fortuna, hasta el término de las guerras, con la derrota del sucesor en el gobierno de Moctezuma su yerno e hijo adoptivo Cuauhtémoc, el 13 de agosto de 1521.
EL ODIO A HERNÁN CORTÉS ES IGNORANCIA O MALA FE
Al conquistador, evangelizador y fundador de la Nueva España se le conoce poco y mal por el grueso de la población mexicana. Precisamente, su persona es la más calumniada y la más vilipendiada de nuestra historia, a causa de la política esgrimida por el Partido Liberal mexicano, quien desde 1824 se apoderó de la autoridad republicana.
Si bien en su vida, el Conquistador, tuvo muchos enemigos, estos, no  se pueden comparar con la saña que sus enemigos modernos le tienen dentro y fuera de México.
La historia oficial que se imparte a los escolares en los centros de instrucción pública por medio de los textos llamados gratuitos y en muchos de los colegios particulares también; desde la Primaria a la Preparatoria, está llena de información deficiente, de mala fe y lo que es peor: de odio inoculado por individuos extranjeros  enemigos de nuestra cultura y religión, así como por mexicanos ignorantes, sin conciencia histórica.
 La historia oficial y liberal exagera los humanos defectos del conquistador y fundador, concentrándose en los momentos álgidos de las batallas contra los nativos, y transformando a éstos, en inocentes víctimas de la “ferocidad y ambición de los invasores españoles”.
Los historiadores oficiales soslayan, por otra parte, el alma medieval de Cortés y de sus capitanes, portadores de la civilización hispano cristiana. Quienes exploraban y conquistaban nuevos pueblos paganos para acrecentar  honra y hacienda, exponiendo sus vidas sin miedo a la muerte, para ganar mayores territorios, y ponerlos a los pies de Cristo Rey y de sus representantes en la tierra: el Papa y el Emperador.
 Hernán Cortés, desde que salió de Cuba al frente de la nueva armada,  compuesta de 11 naves,  el 10 de febrero de 1519; tenía en mente la determinación de rescatar a los españoles prisioneros de los indios mayas, combatir el paganismo existente, hacer alianzas con los pobladores que reconocieran al rey de España y hacer la guerra a los que se opusiesen. Por la razón del Derecho de Conquista que era reconocido por todos los pueblos del viejo Mundo en aquellos tiempos.
La historia oficial y liberal omite también, que Hernán Cortés desde que oyó hablar del fabuloso reino de Cohlúa, había quedado fascinado por él. Y que una vez puestos sus pies en los arenales de la Vera Cruz, comenzó una transformación en su alma, haciendo de su conquista una de la gestas más grandes de la historia universal.





EL AMOR A LA TIERRA DE SU CONQUISTA
Hernán Cortés, sin olvidar su España nativa, pidió al emperador don Carlos que estas tierras se llamasen la Nueva España del mar Océano, por la gran similitud a los Reinos de Castilla “en sus aires, en sus montañas, en su fauna y en su flora”, Cortés se enamoró del paisaje, del ambiente y de las mujeres indias.
De su relación con doña Marina su inseparable faraute, nació en 1522 su primer hijo varón, llamado por algunos “el primer mexicano”, lo bautizó con el nombre de su padre: Martín. Lo educó con mucho cariño y a su debido tiempo pidió al Papa  Clemente VII que se lo legitimara. Cosa que ocurrió por bula del 16 de abril de 1529.
Niño aún, lo llevó con él a España en 1528, para ponerlo en manos de personas de su confianza, proporcionándole una esmerada educación que culminó como paje del príncipe don Felipe, oficial de los tercios españoles, Comendador de la Orden de Santiago y gentilhombre de Cámara del rey Felipe III. Martín Cortés casó en España con Bernardina de Porres Agoncillo dama noble cuyos descendientes están  reconocidos en la actualidad, y de los cuales la más famosa es la ex reina Fabiola de Bélgica.
Cortés no se olvidó de Malintzin, conocida por todos como doña Marina. En nombre del rey don Carlos y de la reina doña Juana su madre, la dotó de tierras, propiedades y cacicazgos, haciéndola rica hembra, buen partido para uno de los principales señores de la nueva nación: el regidor Juan Alonso Jaramillo, años más tarde, alcalde la de la incipiente capital novohispana. Doña Marina tuvo una hija con Jaramillo, bautizada como María y de quien existen aún descendientes.
A pocos meses de nacer su primer hijo varón, Cortés dio dinero a su amigo y cuñado Juan Xuárez de Marcaida para traer a su esposa Catalina, y la familia de esta, a Coyoacán;  encargo cumplido en julio de 1522, cuando junto a  ella, sus hermanas, su madre María de Marcaida, amistades y sirvientes cubanos arribaron todos al recién conquistado territorio.
Catalina murió a fines de ese mismo año de una enfermedad llamada entonces como mal de madre, especie de angina de pecho que también padecían dos de sus hermanas, quienes andando los años murieron de lo mismo. Catalina Xuárez de Marcaida, recordemos, se había casado con don Hernán,  en la Isla de Cuba por presiones del gobernador Diego Velázquez.




LOS EVANGELIZADORES
Don Hernando, pidió en 1523 al Emperador, que le enviara religiosos santos para consolidar la evangelización de los indios. El Emperador le envió 12 de los mejores intelectuales religiosos que había en España.
El grupo pisó tierra en Veracruz el 13 de mayo de 1524. Fungía como  director del grupo fray Martín de Valencia, siendo  los otros once misioneros: Martín de la Coruña, Juan Juárez, Francisco de Soto, Antonio García Rodríguez, Toribio de Benavente, García de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan de Palos, Juan de Rivas, Francisco Jiménez y Andrés de Córdoba.
Todos los frailes franciscanos incluyendo a los tres flamencos ya establecidos: fray Pedro de Gante, fray Juan de Tecto y fray Juan de Ayora, se desempeñaron heroicamente en su ministerio evangelizando a los indios. Junto a ellos, los hermanos de las otras órdenes religiosas que llegaron sucesivamente a lo largo del siglo XVI, sentaron las bases del acendrado catolicismo del pueblo mexicano.
Durante los cuatro años de su gobierno, Hernán Cortés, organizó el nuevo Reino, fomentó el asentamiento de las familias de los conquistadores, siendo  cientos de ellos, antepasados de decenas de miles de mexicanos de hoy en día.
Para poblar la tierra nuevamente conquistada propició la emigración de nuevos colonos, exploró personalmente y envió a explorar las nuevas tierras en busca de minas de metales preciosos, para que estos fueran la base de la riqueza agrícola y ganadera que formó. Escribió a su padre don Martín, que a su costa le enviara toda suerte de plantas, árboles y animales para reproducirlos en la nueva tierra.
Por esa época, Cortés, mandó construir el primer hospital en toda forma, de la llamada “tierra firme” americana. Aunque ya existía desde 1520 un hospital itinerante a cargo del padre Bartolomé de Olmedo. Fue esa fundación el edificio que albergó; primero a españoles y más tarde a todas las castas.
 El Hospital de Nuestra Señora de la Limpia y Pura Concepción, ahora conocido como el Hospital de Jesús, se fundó en el año de 1524 en el lugar conocido como Huitzilán, hermosa huerta donde según la tradición; Hernán Cortés y Moctezuma se encontraron por primera vez en noviembre de 1519, (esquina de las calles de Pino Suárez y república del Salvador del Centro Histórico de la ciudad de México). El papa Clemente VII confirmó a Hernán Cortés como Patrono Perpetuo del Hospital para él y sus descendientes. Esta institución es la Obra Pía más antigua de todo el continente americano que no ha dejado de prestar sus servicios ni un solo día, a lo largo de casi 500  años. 
La primitiva capilla del Hospital se convirtió en un templo grande y bien provisto, siendo asiento, a fines del siglo XVIII, del monumento obra del arquitecto José del Mazo, donde se colocaron los restos de Cortés en una urna sobre la cual estaba la efigie del Fundador, en busto que el afamado escultor Manuel Tolsá esculpió en bronce dorado.
Cuando el conquistador Hernán Cortés regresó a España en 1528 para recibir el justo reconocimiento por sus servicios a la Corona, a los 43 años de edad, estaba en el apogeo de su vida y esplendor. En la villa de Béjar celebró su segundo matrimonio, esta vez, con doña Juana de Zúñiga y Ramírez de Arellano, dama de la más alta nobleza castellana.
Pero el fundador de la Nueva España no deseaba establecerse en Extremadura como algunos otros conquistadores, su hacienda y su vida estaban definitivamente en esta tierra, por lo que en compañía de su madre doña Catalina Pizarro Altamirano, de su mujer doña Juana, ya encinta, y de más de 400 parientes y amigos, se embarcaron en varios navíos en pos de su marquesado americano.
De 1530 a 1540, desde la sede del palacio de Cuernavaca, Cortés va a desplegar una intensa actividad en todos los órdenes, aunque con distinto fruto, para explorar, conquistar, construir, fundar, evangelizar; en una palabra: civilizar al nuevo país que andando el tiempo sería México.

En 1540, la inconsecuencia imperial y la envidia de sus enemigos de Cuba, interrumpió la fecunda vida del Conquistador, fundador y poblador.
Don Carlos, urge a su súbdito, quien le ha dado más tierras y vasallos que todas las que le heredaran sus antepasados, a presentarse en la Corte para responder a las numerosas acusaciones, la mayoría infundadas, de sus viejos y nuevos enemigos.
El viejo conquistador obedeció, y creyendo que su ausencia de Cuernavaca se limitaría a solo un par de años; deja a su familia en Cuernavaca: su esposa la marquesa y sus hijas: María, Catalina y Juana a encargo de su primo el licenciado Altamirano, así como a otros hijos suyos Luis y Catalina,  reconocidos por la Iglesia, y emprende el largo viaje en compañía de su segundo hijo varón, también llamado Martín, de solo 8 años de edad.
Don Hernando viaja con su conciencia tranquila, esperanzado de que por falta de pruebas, tal vez, pudiera cerrarse de una vez por todas, el Juicio de residencia: Trámite legal por el que todo aquél que hubiera detentado algún puesto de mando en el Imperio, tenía que cumplir.
Pero cuando llega a la Corte; el Emperador no lo recibe, porque los celos de sus enemigos han emponzoñado la opinión que del conquistador tenía don Carlos I, quien ahora cree que su famoso vasallo tiene ambiciones de alzarse con la tierra; lo supone inmensamente rico con sus 23 mil vasallos en su enorme marquesado y que no debe regresar a la Nueva España porque es demasiado poderoso.
Nada de lo anterior era cierto, como lo demuestra la lealtad que Cortés siempre le mostró siguiendo como un falderillo a la Corte Real, contrayendo cada vez mayores deudas para pagar su costoso tren de vida y siendo ignorado por todos aquellos a quienes había demostrado su amistad.
Al cabo de siete años de vida estéril, iluminados solamente por la creación de su Academia cultural en compañía de algunos de los sabios más célebres de España. Se siente enfermo, percibe que la muerte ronda, por lo que se dirige a Sevilla con ánimo de embarcarse a Nueva España, la tela que él mismo había hilado.
Su salud empeora, por lo que pide a su amigo Juan Alonso Rodríguez de Medina, que le reciba en su casa de la calle Real de Castilleja, frente a Sevilla a la margen derecha del Guadalquivir.
Cortés quiere estar en paz para redactar su testamento, quiere morir como buen cristiano, dejando su cuerpo y su alma bien atados.
En la primera cláusula del largo documento manda escribir:
“ En el Nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son Tres Personas en un solo Dios Verdadero, el cual tengo, creo y confieso por mi verdadero Dios y Redentor, y de la Gloriosísima y Venturada Virgen, Su bendita Madre, Señora y Abogada nuestra……...sepan cuantos esta carta de testamento vieren, cómo yo D. Fernando Cortés.......
1.- Primeramente mando, que si muriere en estos reinos de España, mi cuerpo sea puesto e depositado en la Iglesia de la Parroquia donde estuviere  situada la casa donde yo falleciere e allí esté en depósito hasta que sea tiempo e a mi sucesor le parezca de llevar mis huesos a la Nueva España, lo que le encargo e mando que ansí haga dentro de diez años e antes si fuese posible e que los lleven a la mi villa de Coyoacán, e allí de den tierra en el monasterio de monjas que mando hacer y edificar en la dicha mi villa......”

Es de hacer notar que las crónicas de la época relatan con asombro; que cuando se cumplió el tiempo de traer a Nueva España sus restos en 1566. Las autoridades sevillanas afirmaban que era la primera vez en presenciar el traslado de restos de España a las Indias, cuando lo común era en sentido contrario. Esta es la prueba incontrovertible de que el corazón de don Hernando se había quedado para siempre en el país por él fundado.
 
Tener Conciencia Histórica es reconocer también, nuestra Conciencia Religiosa, porque todos los pueblos, en alguna medida, creen en un Ser de todo lo creado, no hay pueblos ateos, los que se dicen ateos son individuos aislados inadaptados a la sociedad en que les tocó nacer. La Conciencia Cultural que va aparejada a lo anterior, implica reconocer, la cultura que se practica cotidianamente, como son: las costumbres, el idioma y el sentimiento de pertenencia a una determinada comunidad.
Por tanto; nuestra nación mexicana se fundó en el siglo XVI, el 13 de agosto de 1521; antes de esa fecha no existía. Como entidad política independiente nació el 27 de septiembre de 1821, antes de esa fecha era parte del Imperio Español.
Luis Ozden.
Marzo de 2012.





ETAPAS EN LA VIDA DE CORTÉS

PRIMERA ETAPA
1485-1503
a.- ORÍGENES
La villa de Medellín.
La fecha de su nacimiento es incierta, no existían, entonces, las Fes de Bautismo para el pueblo llano. La mayor parte de los historiadores la sitúa entre julio y noviembre de 1485.  Hernán fue hijo único.

Sus padres.
Don Martín Cortés de Monroy y doña Catalina Pizarro Altamirano cristianos viejos; eran dueños de molinos, vides y colmenas de abejas a orillas del río Ortigas, afluente del Guadiana.




Su genealogía y la tierra de su nacimiento.
Su familia era de hidalgos, pertenecientes a la nobleza rural de Extremadura, Castilla y Aragón. Entre sus antepasados hubo nobles italianos que llegaron a la corte de Aragón.


Su nombre de pila.
Se le llamó Hernán por un antepasado de su padre llamado Hernán Rodríguez de Monroy, quien se había distinguido en las guerras contra los moros.

Su Bautismo.
A pocos días de su nacimiento, Hernán fue bautizado casi en “articulo mortis”, por estar muy débil y enfermo, su “ama de leche”, se lo encomendó al Apóstol San Pedro, después de echar suertes entre los 12 apóstoles.

Hernán Cortés de niño y adolescente.
Los primeros doce años de su vida los pasó en la villa de Medellín con sus padres y numerosos parientes, jugando a los pies del castillo de los condes de Medellín y haciendo cortos viajes al Monasterio de Guadalupe.


Cortés estudiante.
Antes de cumplir los 14 años de edad, sus padres lo enviaron a la ciudad de Salamanca para estudiar, bajo la mirada del licenciado Francisco Núñez, pariente de su padre.

Cortés letrado.
Estudió con empeño el oficio de su tío que era escribano, aprendió latín y gramática. Pero por su naturaleza inquieta, a los dos años se enfadó con los estudios pues soñaba con descubrir tierras ignotas en el Nuevo Mundo recientemente descubierto. Los deseos de aventura lo hicieron regresar a la casa paterna para pedir  permiso y  apoyo económico a su deseo de embarcarse.





SEGUNDA ETAPA
1504-1518

b.- LA  AVENTURA

Cortés emigrante.

A los 19 años de edad en 1504, con la bendición y auxilio de sus padres. Con cartas para el gobernador de la Isla Española don Nicolás de Ovando de quien era pariente, se embarcó en una flota mercante. Después de sufrir tormentas que estuvieron a punto hundir la nave, llegó sano y salvo a Santo Domingo; la única ciudad del Nuevo Mundo poblada por españoles. Contaba con Ayuntamiento, conventos, escuelas y Sede Episcopal.


Cortés colono.

En la Isla Española pasó 7 años trabajando como escribano en la villa de Azúa, haciendo algunas incursiones al interior para pacificar indios bárbaros y buscar placeres de oro en los ríos. Ahí comenzó su fama de mujeriego y admirador de las damas. Una anécdota interesante que los historiadores citan, fue un sueño, que incluso dibujó y mostró a sus conocidos: “Soñó que tenía guerra con gentes extrañas y luego se veía en una ciudad muy hermosa en presencia de hombres considerados dioses. Luego él, era servido por multitud súbditos.”

Cortés conquistador de Cuba.

En 1511 acompañó al capitán Diego Velásquez a la conquista de Cuba. Fue nombrado alcalde de la villa de Baracoa. Se enamoró de una joven llamada María Pizarro, probablemente pariente suya, con la cual tuvo a su primera hija. La bautizó con el nombre de Catalina como su madre. El gobernador de Cuba fue su padrino. Por presiones del gobernador, Cortés se casó con otra novia que tenía: doña Catalina Xuárez de Marcaida, dama de la gobernadora María de Cuellar.
En esa época Hernán Cortés era hombre ya rico, dueño de haciendas y placeres de oro. Otra anécdota digna de contar, fue cuando estuvo a punto de morir ahogado. “Había escapado de una prisión donde por diferencias con su compadre el gobernador de Cuba se tiró por una ventana que daba al mar, y llegar nadando a alguna playa cercana. Por las altas mareas no podía acercarse a tierra, pidiendo auxilio a unos indios que lo veían de lejos, éstos subieron a una piragua sacándolo medio ahogado.






TERCERA ETAPA
1518-1520

c.- LA EXPEDICIÓN A TIERRA FIRME
Jefe de la expedición.
Después de las dos expediciones enviadas por Diego Velázquez gobernador de Cuba, a la llamada Isla de Yucatán, comandadas por Hernándo de Córdoba en 1517 y Juan de Grijalva en 1518, a una “Tierra muy grande poblada de mucha gente al oeste de Cuba y “muy rica en oro y joyas preciosas”. Se formó el 23 de octubre de 1518 otra expedición con el fin de poblar. y si se podía, conquistar nuevos territorios al mando de Hernán Cortés.


Organizador y Capitán.
Hernán Cortés tenía 33 años, la edad de Cristo, cuando fue nombrado capitán, por el gobernador de Cuba, en compañía de muchos caballeros ricos pobladores de la Isla, todos ellos dispuestos a invertir su dinero en la expedición, de la que todos esperaban obtener mayores riquezas, honra y favor de Dios, además de llevar a los paganos, la luz de la Religión Católica.
Religioso, audaz y osado.
Cortés fue siempre considerado, admirado, temido y odiado en casi iguales proporciones por sus contemporáneos. Tenía el talento de organizar cualquier empresa, fuera ésta, comercial, política o administrativa, y. siempre destacaba por su religiosidad, por su temor de Dios y amor por la Santísima Virgen María, rezaba diariamente el Santo Rosario, siempre buen cumplidor de los preceptos de la Iglesia por el deseo interno del cruzado, y de acrecentar nuestra religión entre los paganos.
Su vida material se regía por una gran energía e inteligencia, por su prudencia y cautela Aunque sus mayores defectos fueran la desmedida ambición material y la miseria de los pecados contra el 6º y 9º Mandamientos.




La ambición material.
Hay que entender la ambición material en la personalidad de Cortés, pues no trataba de adquirir las riquezas por sí mismas, sino con el fin de ponerlas al servicio de Dios, para mayor gloria de Cristo Rey.
La prueba de todo esto, es su conformidad y paciencia, con los muchos despojos y pérdidas que sufrió a lo largo de su vida. De la generosidad de que dio prueba con todos, amigos y enemigos, y del estupendo Testamento que hizo escribir poco antes de su muerte beneficiando, per medio de él, a numerosas personas.




LA ESPADA Y LA CRUZ.

Nuestro Señor Jesucristo, centro y motor de la Historia, conduce todos los acontecimientos; grandes y pequeños, sin perjuicio del libre albedrío del hombre. Esta es una verdad presente en el devenir de la Humanidad.
La Providencia divina se ha valido de grandes hombres quienes, a pesar de sus humanas miserias, le puedan servir para sus fines. La conquista de los territorios de los que, andando el tiempo, sería México, fue realizada por un hombre genial en el momento de sus actos. Cortés, a la cabeza de unos cuatrocientos españoles armados de valentía, ambición y coraje, con desprecio de sus vidas y que por la gloria de Dios, se arrojaron juntos al mar y a tierras ignotas para vencer o morir.
Estos aventureros eran descendientes de los cruzados que habían combatido contra los moros infieles enemigos de nuestra religión, llevaban junto a sus espadas; sus crucifijos, sus rosarios, sus escapularios, sus libros de oraciones, sus imágenes y pinturas que les darían fuerza espiritual para enfrentar los embates de Satanás, Príncipe de este mundo, dueño metafísico de los pueblos indígenas.

El liberador del indio.
Todos los indios del Nuevo Mundo, desde las nieves árticas hasta la Patagonia en el sur, eran paganos, alejados de la luz de Cristo, por la distancia, el aislamiento y la cultura. Como todos los paganos, eran propiedad del Demonio y de sus fautores: sus jefes, brujos y hechiceros. Todas esas culturas, innumerables etnias y lenguas, estaban en continuas guerras por la posesión, no tanto de las tierras, ellos no tenían el concepto de propiedad de los europeos, sino de los habitantes quienes les significaban esclavos y tributos. Tanto para su comercio, como para los harenes de los caciques y para los sacrificios sangrientos de sus templos.
Hernán Cortés liberó a los nativos cautivos y esclavos del poder indígena más importante: el llamado “Imperio de los aztecas”, que nunca se llamaron de este modo, ellos se auto nombraban Cohlúa o meshica.



Estratega y conciliador.
Después de hacer escalas en la Isla de Cozumel el 27 de febrero de 1519, donde se cantó la primera Misa por los padres Juan Díaz y Bartolomé de Olmedo, recogió al náufrago Jerónimo de Aguilar, hasta entonces esclavo de los mayas, y costeó la península de Yucatán hasta las tierras de Tabasco donde llegó el 22 de marzo.
El 15 de abril recibió el regalo de 20 doncellas entre ellas doña Marina, finalmente el 21 de abril de 1519 arribó a la isleta de San Juan de Ulúa, ya bautizada así por Juan de Grijalva un año antes. Al día siguiente 22 de abril fundó la Villa Rica de la Vera Cruz. El novísimo Ayuntamiento nombró a Cortés Capitán General y Justicia Mayor.

Cortés el militar.
Ya con el mando en sus manos, desmantelas sus naves, dejando solamente una, para que regresaran los cobardes. Por supuesto, nadie se atrevió a huir, todos, bajo las órdenes del Capitán, emprendieron el viaje, sin retorno para muchos. Cortés, conciliador en todos los momentos, se hace aliado de los de Zempoalan y de los de Tlaxcala, enemigos de los meshica. Cortés va entrando en las fauces de la serpiente, en los dominios del Demonio en cuyo centro se encontraba la ciudad más importante del Continente: Meshico-Tenochtitlan.


CUARTA ETAPA
1520-1521
d.- EN LAS FAUCES DE LA SERPIENTE
El 8 de noviembre de 1519 llega Cortés y sus acompañantes a Tenochtitlán por la calzada de Iztapalapa, donde es recibido por Moctezuma y su corte en el lugar que hoy ocupa el Hospital de Jesús, lugar donde 40 años después serían depositados sus huesos.
A poco, Hernán Cortés secuestra a Moctezuma para evitar una traición de éste, sin embargo, ante la aparente fidelidad del gran Tlatoani, le devuelve la libertad. Seis meses permanece el conquistador en la capital en paz, tratando de convencer a Moctezuma de que acepte la religión cristiana y se convierta en súbdito del emperador don Carlos I de España. Mientras envía a varios de sus capitanes a explorar las tierras tributarias del llamado imperio azteca, donde encontraron  regulares riquezas de oro y plata.
Españoles contra españoles.
Ante la renuencia de Cortés y la mayor parte de sus hombres a regresar a Cuba, el gobernador Velázquez envía una Armada de más de mil expedicionarios para prender a don Hernando y apropiarse de su conquista. Cortés deja la capital a cargo de Pedro de Alvarado y los pocos aliados indios, el 28 de mayo de 1520 vence a Pánfilo de Narváez en Zempoalan, lo toma preso y pone de su parte a todos los españoles que venían con él. Regresa a la capital  el 24 de junio, solo para encontrar la rebelión de los meshica contra los españoles y tlaxcaltecas de Pedro de Alvarado.
La llamada Noche Triste.
La rebelión cunde acaudillada por Cuitláhuac, hermano de Moctezuma. Este sale a la azotea de su palacio para calmarlos, pero una pedrada de los insurrectos le da en la cabeza hiriéndolo de muerte. La rebelión se generaliza cercando a Cortés y su gente en el centro de la laguna. La única opción es la salida por la noche y de forma silenciosa. El 30 de junio, bajo una pesada lluvia salieron, pero son descubiertos y es deshecho el ejército que se había dividió en tres partes. Cortés con la primera sección logra llegar a Tacaba, Gonzalo de Sandoval en el centro, después de una terrible lucha y con muchas pérdidas se reúne con Cortés. Pero Juan Velásquez de León en la última porción es vencido, y todos los soldados, excepto  Alvarado, son aprisionados y sacrificados a los ídolos, incluyendo los caballos.
Cortés vuelve a ganar heroicamente una batalla decisiva.
Desde Tacaba rodea la laguna por Cuautitlán. Maltrecho, y a través de tierras enemigas gana la Batalla de Otumba el 7 de julio de 1520 y regresa al resguardo de sus amigos los caciques de Tlaxcala.
La lección aprendida.
Entre julio de 1520 y julio de 1521, en solamente un año, se reorganiza con nuevos refuerzos llegados de las Islas y de España. Hace numerosos aliados entre los pueblos indígenas y se prepara estratégicamente para conquistar de forma definitiva la capital de los meshica.

La conquista de la gran Tenochtitlán.
De Tlaxcala pasa a las orillas de la laguna de Texcoco para construir 13 bergantines con capacidad para 20 guerreros cada uno, por Martín López estupendo carpintero naval, quien los dota de velas, remos y de un cañón para que peleen contra las numerosas canoas en la laguna. Desde ahí,  intenta sin éxito, una entrevista con Cuauhtémoc para evitar derramamientos de sangre. Reúne todas sus fuerzas y a todos sus capitanes. Se encomienda a la Santísima Trinidad y a la Virgen María, a su santo patrón San Pedro y a San Miguel con sus huestes celestiales; manda decir Misa todos los días, haciendo que todos los cristianos se preparen desde el alba con oraciones y cantos.
El día 30 de mayo inició el asedio de la capital, el sitio duró hasta la prisión del caudillo Cuauhtémoc el 13 de agosto de 1521, cuando, con ello,  cortó simbólicamente la cabeza de la serpiente diabólica que aherrojaba a estos pueblos. En esa fecha se escrituró con sangre el nacimiento de una nueva patria.





Convento franciscano de Tzintzuntzan, Michoacán

QUINTA ETAPA
1522-1528
e.- LA NUEVA ESPAÑA  DEL MAR OCÉANO
Cortés constructor de una nueva Patria.
Hernán Cortés había pedido al emperador don Carlos, nieto de los Reyes Católicos que esta tierra se llamara la Nueva España, por la semejanza de sus paisajes y clima con la Vieja España. Fiel a su misión de fundar una nueva patria, a principios del año de 1522 inicia la reconstrucción de la capital y manda trazarla como una ciudad española a la última moda del siglo XVI, es decir, con sus calles a cuadrícula. Cortés quiere que la nueva capital del Reino sea la ciudad más grande y hermosa del mundo, e incluso pide a los frailes que no manden destruir todos los antiguos templos paganos, para que quede algún testimonio de su grandeza anterior.



Cortés el gobernador.
El 15 de octubre de 1522, el emperador don Carlos firmó la cédula donde se da a Hernán Cortés el nombramiento de Gobernador, Capitán general y Justicia Mayor de Nueva España.
El 1º de noviembre de ese año muere sorpresivamente en Coyoacán su mujer Catalina Xuárez de Marcaida sin haberle dado ningún hijo.
En sus tres años y 10 meses como gobernador de Nueva España, desde noviembre de 1522 hasta julio de 1526. Cortés se ocupó de dar buenas leyes, hacer justicia y sentar las bases culturales y religiosas para la construcción de una nueva Patria, donde pudieran vivir  juntos los indios con los españoles. Donde los indios fuesen bien tratados, y los españoles cumpliesen con su encomienda de evangelizar y educar a los indios. La enseñanza estaría a cargo de los religiosos que mandó traer para ese efecto.



Cortés el evangelizador.
El 13 de agosto de 1523 llegaron a Veracruz los tres primeros frailes franciscanos: Fray Pedro de Gante, tío del emperador don Carlos y los flamencos: Juan de Ayora y Juan de Tecto para comenzar la evangelización.
Luego más tarde, el 13 de mayo de 1524 llegó a Veracruz el grupo de los llamados “12 apóstoles” frailes franciscanos al mando de fray Martín de Valencia, que pondrían los cimientos de la evangelización de los paganos.
El 12 de octubre de 1524 sale por tierra desde la ciudad de México la infortunada expedición a las Hibueras en una región entre Guatemala y Honduras. Desde esa fecha hasta el 19 de junio de 1526, es decir más de año y medio de ausencia, Cortés reasume la gobernación del Reino, pero a pocos días de ello, llegó a la capital procedente de España, el Lic. Luis Ponce de León con poderes del Rey para quitarle la vara del mando. En la expedición a las Hibueras, “para conocer los secretos de la tierra y castigar la infidencia de Cristóbal de Olid”, Cortés casi pierde la vida, murieron los frailes flamencos y Fernando Cuauhtémoc tuvo que ser ajusticiado, los encargados que dejó en la capital fueron incapaces de gobernar, y él mismo perdió el gobierno. Desde el principio al fin la expedición corrió con mala fortuna.
Cortés el agricultor y ganadero.
Sin embargo, a pesar de todos los percances, ya sin el mando de Nueva España, mandó construir barcos en Tehuantepec por orden del Emperador, para auxiliar a la expedición de Juan Sebastián Elcano quien había llegado al Asia.
En su corto gobierno, repartió la tierra a los encomenderos, distribuyó solares de la nueva capital entre los antiguos soldados y marinos, apoyó las obras pías como la construcción de los primeros hospitales y obras de beneficencia. Creó a su costa el primer Hospital del Continente. Mandó traer de España, todas las plantas y animales que se pudieran aclimatar en Nueva España. Puso a trabajar las primeras minas de plata, consiguió plantar moreras para el cultivo de la seda y construyó los primeros ingenios de azúcar. También mandó traer libros religiosos, pinturas y esculturas de mérito para adornar las primeras Iglesias y conventos.

Cortés el padre de la nueva raza mexicana.
Él mismo, quiso mezclar su sangre con las mujeres de la tierra para engendrar hijos de ambas razas. Con Malintzin, la traductora que junto con otras jóvenes que fueron regaladas a él y a sus capitanes, por los caciques.
A su hijo mayor, lo bautizó con el nombre de su padre Martín. Lo quiso mucho y andando el tiempo lo envió a España para que se educara en la corte del Rey. Pidió al Papa Clemente VII que se lo legitimara junto a otros hijos naturales: Luis y Catalina.
A Malintzin o Doña Marina como le decía la dotó de muchas tierras haciendo de ella una ricahembra, para casarla después con el capitán Juan Jaramillo regidor de la ciudad de México.
Estimuló a sus capitanes para que tomaran esposas de la tierra sino podían traer mujeres de España y se asentaran en el país para formar la nueva raza mexicana. Lo que se logró en los 300 años del Virreinato.


Vuelta a España y su matrimonio con la sobrina del Duque de Béjar.
A mediados de abril de 1528, Cortés salió de Veracruz para España en dos barcos llenos de amigos que quisieron volver a ver a sus familias. Pregonó por la ciudad que cualquiera que quisiere viajar con permiso del gobernador no pagaría pasaje ni sustento hasta llegar a España. Entre los conquistadores estaban Gonzalo de Sandoval y Andrés de Tapia, varios nobles indígenas como, el hijo mayor de Moctezuma a quien la corona española reconoció su rango de príncipe, también caciques de México, de Texcoco y de Tlaxcala y a los voladores de Papantla; entre todos los pasajeros sumaron más de ciento cincuenta personas. Al cabo de 46 días llegaron al Puerto de Palos, el mismo desde donde Cristóbal Colón había salido en su descubrimiento. Ahí murió de fiebres el esforzado y fiel capitán Gonzalo de Sandoval.
Luego, subió a Extremadura, su tierra, visitó a su madre recientemente viuda, y pasó nueve días en el Monasterio de Guadalupe haciendo su novena a la Virgen María. Ahí, entregó a los padres del mismo, un exvoto de oro y joyas que encerraba un escorpión que lo había mordido en su hacienda de Yautepec. Estando a las puertas de la muerte, le prometió ir a rezarle si salía con vida de tan peligroso trance.
 Más tarde visitó al Emperador en Toledo. El 6 de julio de 1529 recibió de Carlos I el título de Marqués del Valle de Oaxaca y el nombramiento de Capitán General de la Nueva España. Recibió honores, concesiones territoriales, títulos nobiliarios, pero no había obtenido la gobernación del país de su conquista. El gobierno se les daba ahora a los burócratas.

Su segundo matrimonio.
Meses después, se casó en el castillo de Béjar con doña Juana de Zúñiga sobrina del Duque don Álvaro de Zúñiga. Al matrimonio fue invitada la aristocracia de Castilla y don Hernando gastó una fortuna en regalos de oro para sus invitados.
Dos años en España se le habían ido, pero sus negocios en la Nueva España lo reclamaban urgentemente.


Vuelta a Nueva España.
El regreso a su nueva patria sería suntuoso. Convidó a más de 400 personas entre amigos, parientes y criados para establecerse en la Nueva Tierra. Trajo a su esposa la marquesa ya encinta, a su madre viuda y a varios capitanes, doce frailes mercedarios, monjas para fundar conventos, muchos artesanos para fundar industrias, constructores navales, materiales y herramientas para fundir metales etc. etc. y levantar la economía de país.
Las cuatro naves que traían a la comitiva de Cortés hicieron escala en Santo Domingo, esperando a la Segunda Audiencia que sería nombrada por la Corona, porque la Primera Audiencia que gobernaba en esos momentos a Nueva España no le era favorable. Su presidente Nuño de Guzmán, conquistador de la Nueva Galicia,  Jalisco, era su peor enemigo.
A causa de la tardanza de la 2ª. Audiencia,, don Hernando, decidió embarcarse para Veracruz. Bullían en su mente muchos proyectos, de exploraciones marítimas y de empresas mineras, agrícolas, ganaderas e industriales que confiaba en realizar aún desprovisto de poder político.
Llegó a Veracruz a mediados de 1530, luego pasó a Ixcalpan, un pueblo de su propiedad, encontrando que la primera Audiencia lo había despojado, por lo que tuvo que seguir a Tlaxcala y luego a Texcoco, donde se alojó en el convento franciscano. Hasta ahí llegaban amigos españoles e indios para rendirle amistad y pedirle consejo. A los oidores de la Audiencia no les gustó y prohibieron que se le llevaran alimentos so pena de prisión.
Entre su numerosa comitiva comenzó a padecerse el hambre. Muchos murieron, entre ellos su madre y su hijo recién nacido. Para los marqueses del Valle comenzaban las dificultades y el hostigamiento. Cortés escribió al Rey el 10 de octubre y le informa que se le han muerto cien personas de hambre y fiebres.








SEXTA ETAPA
1530-1539

f.- EL SEÑOR DE VIDAS Y HACIENDAS
Por fin llega la Segunda Audiencia y toman posesión el 6 de enero de 1531, su presidente es el obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal, y otro de los oidores es nada menos que don Vasco de Quiroga. Esta Audiencia traerá el mejor gobierno desde que Cortés dejara el suyo. Entonces el Marqués y la comitiva  pueden salir de su prisión para asentarse en Cuernavaca. Hernán Cortés sería llamado en adelante como el Marqués y su mujer como la Marquesa. A todas luces eran la primera familia del Reino. Entonces hace valer su nombramiento de Capitán General del Reino de la Nueva España.



Cortés padre de familia.
Comienza a construir su palacio que será por 9 años residencia de la familia. Ahí van naciendo los últimos cuatro hijos legítimos: Martín en 1532, María en 1533, Catalina en 1535 y Juana en 1536.
Cortés y la navegación.
Emprende la construcción de barcos en sus astilleros de Tehuantepec y Acapulco, para descubrir más territorios y comerciar con el Perú recién conquistado.
Cortés el descubridor.
Se da a la tarea de enviar armadas que costeando, descubren y toman posesión para la Corona, desde las costas de Colima hasta la actual Sonora. Descubre la península de California, atraviesa varias veces el golfo que será conocido como el Mar de Cortés hasta la fecha. Se completan cuatro expediciones a California, que entonces, (1535)  ya aparece en los mapas como una península no como una isla.
Cortés el fundador, el urbanista, el agricultor y el minero.
Por su carácter emprendedor, a los pocos años, se rehace económicamente, sus haciendas, pueblos vasallos y minas de plata vuelven a florecer y hacerlo de nuevo inmensamente rico. No olvida que su riqueza se la debe a Dios. Hace muchas donaciones a la Iglesia y agranda el Hospital de la Limpia y Pura Concepción, hoy conocido por Hospital de Jesús, que no ha dejado de dar servicio ni un solo día desde hace casi cinco siglos, y que será modelo de la obra hospitalaria de Nueva España.


  

SÉPTIMA ETAPA
1540-1547

g.- SU DECADENCIA Y FIN
El fundador de la nueva Patria mexicana ha invertido todas sus ganancias en los descubrimientos a favor de la Corona española, pero de ésta no ha recibido más que indiferencia. Vuelve a quedar endeudado, porque su tren de vida es muy costoso. Su palacio de Cuernavaca asemeja a una Corte señorial dirigida por Doña Juana de Zúñiga su mujer, acostumbrada a la vida aristocrática de Castilla, vive con sus hijos, rodeada de parientes, amistades y multitud de servidores, y gasta más de lo que recibe de sus rentas.
Hernán Cortés decide emprender un nuevo viaje a la Corte para pedir al Emperador le paguen los enormes gastos que ha hecho en beneficio de la Nueva España. Entre su correspondencia encontramos la siguiente carta:
“ Para hacer la dicha armada de la Mar del Sur he gastado más de 50 mil castellanos, para hacer las otras susodichas armadas he vendido mucha parte de mi hacienda y toda la que tenía en los Reinos de Castilla, y empeñado y deshecho mis joyas y las de la Marquesa mi mujer, e debo 50 mil castellanos más, que tengo empeñada mi hacienda e rentas e pueblos, según que así todo es público e notorio....”
Se embarca de nuevo,
Los enemigos de Cortés en Nueva España y en los Reinos de Castilla no están ociosos, han logrado que se proclame una Cédula Real prohibiendo la publicación de sus Cartas de Relación, los ejemplares que se encontraban en las librerías de Toledo, Sevilla y Granada has sido sacados a las plazas públicas y quemados. Todos se vuelven en su contra otra vez. El escritor francés Marcel Bataillon escribe en su Obra “Hernán Cortés autor prohibido”: “La Corona deseaba evitar que el conquistador de la Nueva España se convirtiera en héroe fundador y epónimo del nuevo “reino” gracias a la difusión de las Relaciones de su conquista....”
El primer virrey don Antonio de Mendoza, llega de España y trata de entorpecer las actividades del Marqués, incauta los astilleros y las naves, prohíbe toda actividad en los descubrimientos.
Hernán Cortés se embarca para España en enero de 1540, con unos cuantos acompañantes, y con su pequeño hijo Martín, quien será su sucesor. Deja sus asuntos a cargo de su primo el Lic. Altamirano, y a su mujer la Marquesa como cabeza de su Casa en compañía de sus pequeñas hijas.
Cortés el cortesano.
En España tiene que seguir a la Corte de ciudad en ciudad como perrillo faldero, tratando de entrevistarse con el Emperador. Éste, nunca lo recibirá, sin embargo, el Emperador no le autoriza a regresar a Nueva España. Cuando dejó su nueva patria pensó que volvería al cabo de unos dos años, ahora, se da cuenta que debe permanecer en Castilla como secuestrado. Siete años sin poder volver, sin ver a su familia. En esos años estériles funda con algunas personalidades del mundo intelectual castellano, una Academia en la cual se tratan temas de gran importancia intelectual. Pero sus gastos se acrecientan y está sumamente endeudado. Las remesas que le envían su primo y su mujer la Marquesa no le alcanzan.

Testamento, muerte y sus restos.
Ha cumplido ya los 62 años de edad, se siente enfermo y decide regresar a la tierra de su Conquista, aún sin el permiso del Emperador. Cuando está a punto de embarcase en Sevilla siente la muerte cercana, pide a un amigo le dé alojamiento y dicta su Testamento. En la primera cláusula del mismo asienta: “.... Primeramente mando, que si muriere en estos Reinos de España, mi cuerpo sea puesto e depositado en la Iglesia de la Parroquia donde estuviere situada la casa en que yo falleciere, y allí depositado hasta el tiempo en que mi sucesor le parezca llevar mis huesos en la Nueva España. Lo que le encargo e mando  que ansi haga dentro de diez años o antes si fuese posible e que los lleven a la mi villa de Coyoacán, e allí les den tierra en el Monasterio de monjas que mando hacer y edificar...., intitulado de la Concepción, de la Orden de san Francisco..... el cual señalo e constituyo por mi enterramiento y de mis sucesores.....”



Cortés el nuevo mexicano.
El anterior Testamento que es una obra maestra jurídica demuestra sin lugar a duda, el amor que sentía Cortés por la patria que había fundado y puesto a los pies de Dios para su Gloria. Los humanos defectos del  conquistador se ven opacados por la magnitud de su Obra espiritual y material. Ningún hombre de su tiempo había hecho lo que Dios le permitió hacer: fundar un nuevo país y haber sido la espada de Dios para sacar del paganismo a miles de almas esclavas del Príncipe de las Tinieblas. Solamente 10 años después de la toma de Tenochtitlán por sus aliados, la Santísima Virgen María, Madre de Jesucristo se apareció a un representante de la raza indígena para dignificarla a los ojos de Dios. Para el año de la muerte de Cortés el 2 de diciembre de 1547, la Nueva España crecía en riqueza y evangelización, llegaban nuevos colonos para asentarse y se fundaban continuamente ciudades y villas, monasterios e Iglesias. La capital se engrandecía siguiendo los lineamientos dados por su Fundador.

A pesar de sus numerosos enemigos en Nueva España y en la Corte de Castilla, Hernán Cortés había quedado para la Historia Universal como el Fundador de la Nueva España, crisol de la Patria mexicana.
LUIS OZDEN
Ciudad de México, 11 de Septiembre de 2012.




COMENTARIO

HERNÁN CORTÉS
  ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

Este próximo 2 de diciembre, se cumplirá un año más de aquella noche lluviosa y fría, cuando Cortés fallecía en la casa de campo del jurado y escribano real don Juan Rodríguez de Medina,  situada  en la Villa de Castilleja de la Cuesta, en la orilla  derecha del río Guadalquivir, opuesta a la gran ciudad de Sevilla, “El notable y valeroso Hernán Cortés, engrandecedor de la honra e imperio de España” en palabras del Obispo de Navarra.
Hernán Cortés acababa de entregar el alma a la edad de 62 años, rodeado de su hijo, el sucesor de 15 años, Martín Cortés Ramírez de Arellano, de su primo fray Diego Altamirano y  del prior fray Pedro de Zaldivar quienes le ayudaron a bien morir. Su cuerpo quedó sobre  una cama del piso alto de la casa, que aún hoy en día la muestran a los turistas, las monjas encargadas del colegio en que se ha convertido la antigua morada.
Menos de dos meses antes de su muerte, sintiéndose desfallecer por la grave disentería que le había impedido embarcase para la Nueva España, como había sido su intención primera, había dictado su Testamento en el cual asentaba, con minucia y lucidez todo lo relativo a sus negocios, a las personas que beneficiaba, y aún, lo relacionado con sus exequias.
“En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son tres personas y un Dios verdadero, el cual tengo, creo y confieso por mi verdadero Dios y Redentor, y de la gloriosísima y bienaventurada Virgen, su bendita madre, Señora y Abogada nuestra, Sepan que cuantos esta carta de Testamento vieren, como yo D. Fernando Cortés, marqués del valle de Oaxaca, Capitán general de la Nueva España y mar del Sur, por la majestad cesárea del emperador D. Carlos Vo, de ese nombre, rey de España, mi soberano príncipe y señor.
Estando enfermo, y en mi libre y natural juicio, cual Dios Nuestro Señor fue servido de me lo dar, temiéndome de la muerte, como sea cosa natural a toda criatura,, queriendo estar aparejado para cuando la voluntad de Dios sea de me  llevar, y de lo que conviene al bien de mi alma, seguridad y descargo de mi conciencia, otorgo e conozco por esta carta que hago e otorgo y ordeno este mi Testamento, última y postrimera voluntad en la forma y manera siguiente…………”.
Primera cláusula: “Primeramente mando, que si muriese en estos reinos de España, mi cuerpo sea puesto e depositado en la iglesia de la parroquia donde estuviere la casa donde yo falleciere, e que allí esté en depósito e hasta que sea tiempo e a mi sucesor le parezca de llevar mis huesos a la Nueva España, lo que le encargo e mando que ansí haga dentro de diez años e antes si fuere posible e que los lleven a la mi villa de Coyoacán, y allí le den tierra en el monasterio de monjas que mando hacer e edificar en la dicha mi villa…y…..constituyo por mi enterramiento y de mis sucesores”.
Por lo anterior hemos visto que la primera preocupación, aparte de estar bien con Dios, era que sus restos descansaran en la tierra de su Conquista, en el país que robó su corazón y que con tan grande empeño lo había liberado del paganismo y tan sabiamente lo había gobernado emitiendo directivas que duraron por muchos años.
Los restos de Hernán Cortés no pudieron quedar en Coyoacán como había sido su deseo. Actualmente permanecen, tras nueve consecutivos traslados, en  la Iglesia aneja al Hospital de Jesús Nazareno, del Centro Histórico de la ciudad de México. Una simple placa de bronce consigna: HERNÁN CORTÉS, 1485-1547.
En el muro lateral del presbiterio al lado del Evangelio a un altura de 2.50 metros descansan los restos del hombre sin igual,  fundador de un país y de un pueblo nuevos, como resultado de su Conquista.
A continuación, para terminar esta breve reseña, consignaré el elogio que hace del Fundador un contemporáneo suyo y testigo de muchos de sus actos. Se trata de un hombre santo, protagonista como él,  del nacimiento de la nueva nación que con los años sería México: Fray Toribio de Benavente, alias Motolinía.
El historiador don Alfonso Trueba escribe en sus comentarios sobre Motolinía: “Nos parece que es el elogio más bello que ha recibido Cortés porque es el elogio de un santo. Si alguna duda tuviésemos acerca de la grandeza de Hernán Cortés, nos bastaría el testimonio de Motolinía para desvanecerla”
Este elogio fue escrito después de muerto don Hernando, así que no puede atribuirse a ningún interés, es, por tanto, de un hombre que lo conoció y trató, además, de que nunca dijo mentira alguna.
“Algunos que murmuran del Marqués del Valle, que Dios tiene, y que quieren ennegrecer y oscurecer sus obras, y yo creo que delante de Dios las obras de ellos, no son tan aceptas como lo fueron las del Marqués; aunque como hombre fuese pecador, tenía fe y obras de buen cristiano, y muy gran deseo de emplear la vida y la hacienda en ampliar y aumentar la fe de Jesucristo, y morir por la conversión de los gentiles….”
“Dios lo visitó con grandes aflicciones, trabajos y enfermedades para purgar sus culpas y limpiar su ánima, y creo que es hijo de salvación y que tiene mayor corona que  otros que lo menosprecian….. trabajó de decir la verdad y de ser hombre de su palabra, lo cual mucho aprovechó con los indios….”
“Traía por bandera una Cruz colorada  en campo negro, en medio de unos fuegos azules y blancos, y la letra decía: Amigos, sigamos la Cruz de Cristo, que si en nosotros hubiera Fe, con esta señal venceremos….”
“¿Quien así amó y defendió a los indios en este mundo nuevo como Cortés?. Amonestaba y rogaba mucho a sus compañeros que no tocasen a los indios ni a sus cosas, y porque un español llamado Juan Polanco, cerca del Puerto, entró en casa de un indio y tomó cierta ropa, le mandó dar cien azotes…..”
“Por este Capitán nos abrió Dios la puerta para predicar el Santo Evangelio, y éste puso a los indios que tuvieran reverencia a los Santos Sacramentos, y a los ministros de la Iglesia en acatamiento; por esto me he alargado, ya que es difunto, para defender en algo de su vida….”  Fray Toribio Motolinía.
He aquí pues, estimados amigos, algunos contundentes conceptos, asentados en documentos irrefutables que, lamentablemente, cierto sector de los historiadores oficiales mexicanos, tendencioso y partidista oculta, para que el ciudadano común no conozca el heroico y luminoso nacimiento de su patria.
LUIS  OZDEN.



BIBLIOGRAFÍA

Memoria de la Academia de Hernán Cortés, tomo I, 1997.“Carta al Emperador”, Motolinía, notas del P. José Bravo Ugarte S.J. , Editorial Jus, México, 1949.
“Testamento de Hernán Cortés”, Descubierto  y anotado por el P. Mariano Cuevas S.J. México, 1925.
“Cartas de Relación”,  Hernán Cortés Ed. Porrúa, S.A. 1993.
“Crónica de la Nueva España”, Francisco Cervantes de Salazar, Ed. Porrúa S. A. 1993.
“Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España” Bernal Díaz del Castillo, Ed. Porrúa, S. A. 1993.

“Hernán Cortés” , José Luis Martínez, UNAM Ciudad Universitaria, México D.F. 1990. Fo.Cu.Ec. Mex.

Bibliografía recomendada para saber más sobre la vida de Hernán Cortés y la conquista de Nueva España.
Son  muy numerosas las obras que se han escrito desde el Siglo XVI, acerca de esta famosa gesta, por autores de muy diversas nacionalidades, épocas y tendencias.  Para los estudiosos del tema más importante en la historia de México, podemos recomendar como las de mayor importancia, además de las nombradas al final de esta semblanza, las siguientes:  

RELACIÓN DE FRAY FRANCISCO DE AGUILAR.
RELACIÓN DE ANDRÉS DE TAPIA.
HISTORIA DE TLAXCALA DE DIEGO MUNOZ CAMARGO.
CRÓNICA DE HERNANDO ALVARADO TEZOZOMOC.
RELACIÓN DE FERNANDO DE ALVA IXTLILXOCHITL.
MEMORIALES  Y CARTA AL EMPERADOR, DE FRAY TORIBIO DE BENAVENTE, MOTOLINÍA
HISTORIA DE LAS INDIAS, DE FRAY DIEGO DURÁN.
HISTORIA DE LAS COSAS DE NUEVA ESPAÑA, BERNARDINO DE SAHAGUN.
HISTORIA DE JERÓNIMO DE MENDIETA.
HISTORIA DE LA CONQUISTA, FRANCISCO LÓPEZ DE GÓMARA.
HISTORIA DE LA CONQUISTA, ANTONIO DE SOLÍS.
DISERTACIONES DE LA HISTORIA DE MÉXICO, LUCAS ALAMÁN ESCALADA.
“HISTORIA DE LA CONQUISTA DE NUEVA ESPAÑA”,
BERNAL DÍAZ DEL CASTILLO.






CONTRAPORTADA


TESTAMENTO DE HERNÁN CORTÉS

 Primera cláusula: “Primeramente mando, que si muriese en estos reinos de España, mi cuerpo sea puesto e depositado en la iglesia de la parroquia donde estuviere la casa donde yo falleciere, e que allí esté en depósito e hasta que sea tiempo e a mi sucesor le parezca de llevar mis huesos a la Nueva España, lo que le encargo e mando que ansí haga dentro de diez años e antes si fuere posible e que los lleven a la mi villa de Coyoacán, y allí le den tierra en el monasterio de monjas que mando hacer e edificar en la dicha mi villa…y…..constituyo por mi enterramiento y de mis sucesores”.
Por lo anterior hemos visto que la primera preocupación, aparte de estar bien con Dios, era que sus restos descansaran en la tierra de su Conquista, en el país que robó su corazón y que con tan grande empeño lo había liberado del paganismo y tan sabiamente lo había gobernado emitiendo directivas que duraron por muchos años.
Los restos de Hernán Cortés no pudieron quedar en Coyoacán como había sido su deseo. Actualmente permanecen, tras diez consecutivos traslados, en  la Iglesia aneja al Hospital de Jesús Nazareno, del Centro Histórico de la ciudad de México. Una simple placa de bronce consigna:
HERNÁN CORTÉS, 1485-1547.

LUIS OZDEN

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