lunes, 15 de octubre de 2018

DÍA DE LA HISPANIDAD










ALGUNAS REFLEXIONES
12 DE OCTUBRE
FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
DÍA DE LA RAZA,
DÍA DE LA HISPANIDAD Y
 FIESTA NACIONAL DE ESPAÑA.
Este pequeño texto tiene como finalidad hacer ciertas reflexiones respecto a la fecha que conmemoramos cada 12 de octubre en el orbe Hispano.
Antes de entrar en materia he de advertir que la celebración que se hace en nuestros países hispanoamericanos está ligada a la Cruz de Cristo y nuestra Religión Católica y, nada tiene que ver con la celebración pagana que organiza la mafia italiana en Nueva York, con el nombre de “Día de Colón”. Campaña de propaganda comercial tan bien orquestada que miles despistados neoyorquinos creen a pie juntillas, que Cristóbal Colón era “italiano” y descubrió América en ese puerto. Otros, menos ignorantes se conduelen, de que el Almirante haya desviado su ruta hacia el sur, poco antes de encontrar la costa norteamericana.
Cristóbal Colón, cualquiera que haya sido el lugar de su nacimiento, estuvo al servicio de la Corona de Castilla, y desde las capitulaciones de Santa Fe, firmadas entre él y los Reyes Católicos el 14 de abril de 1492,  le habían otorgado la condición de español, que conservó el resto de su vida hasta su muerte el 20 de mayo de 1506.



La celebración actual del 12 de octubre
Hoy, en México, ya no se celebra oficialmente, solo en un nivel privado, en clubes y asociaciones culturales.
La causa de que la fecha del descubrimiento del continente, que debió llamarse Colombia y sus habitantes colombianos, ya no se celebre oficialmente es la siguiente:
Hace un poco más de veinte años, antes de cumplirse el Quinto Centenario del descubrimiento colombino. Se organizó la campaña de propaganda más insidiosa y prepotente que los medios de comunicaciones mundiales pudieron hacer para desprestigiar y oscurecer la fiesta de regocijo, confianza y hermandad hispanoamericana.
 Esta campaña afirmaba la Leyenda Negra antiespañola, propagando las mentiras que los protestantes, judíos, masones  y demás enemigos nuestros, han creído y difundido desde el siglo XVI, por envidia a la obra de España alrededor del globo terráqueo.
En términos generales se afirmaba que la Conquista del nuevo continente había sido un “genocidio” para los pueblos indígenas y que tanto España y la Iglesia Católica debían pedirles perdón por los “millones de muertos” que las enfermedades y “esclavización” habían causado hasta hacer desaparecer a poblaciones enteras en toda América.
Los enemigos de nuestra cultura y religión lograron presionar por medio de la masonería a todas las autoridades de los diferentes países para detener o callar las celebraciones que desde muchos años se efectuaban en todos nuestros países el 12 de octubre. En México como en los otros países americanos, especialmente los que tienen mayorías indígenas, la celebración del V Centenario provocó conflictos de los grupos indígenas  aconsejados por individuos extranjeros a nuestra cultura. Organizaciones civiles e  indígenas  se volcaron a las calles para protestar de forma agresiva, y en la capital mexicana trataron de derribar el hermoso monumento que desde hace más de cien años adorna el Paseo de la Reforma, causando muchos daños a esa obra de arte.

También de cierto sector intelectual mexicano, salió la infeliz idea de cambiar la definición “Descubrimiento de América” por “Encuentro de Dos Mundos”, cosa que aceptaron sin chistar todas las naciones americanas incluida España. Sin embargo, para compensar las agresiones; en esa fecha, hubo exposiciones, debates y festejos. Se acuñaron medallas, se erigieron nuevos monumentos a Cristóbal Colón en casi todas partes así como el reconocimiento de los quinientos años de evangelización de los paganos.
Día de la Raza y Día de la Hispanidad
Hubo un tiempo aún cercano, que  en todas las principales ciudades y poblaciones hispanoamericanas se celebraba, por las autoridades, como fiesta propia de Hispano América con desfiles, discursos, conciertos musicales y homenajes en los numerosos monumentos al Descubridor. 
También hay que recordar que el 12 de octubre es la celebración de la Santísima Virgen María en su advocación del Pilar, y desde luego, la fiesta nacional de España.
La creación de la fiesta Nacional de España el 12 de octubre se fue concretando desde mediados del siglo XIX, cuando por medio de las relaciones diplomáticas entre España y sus antiguas posesiones fueron tomando conciencia de la unidad cultural que nunca se había roto con la independencia. La idea tomó cuerpo cuando se cumplió el IV Centenario del Descubrimiento el 12 de octubre de 1892. La entonces Regente del Reino doña María Cristina de Habsburgo, mediante un decreto real dado en el Monasterio de la Rábida, instituyó la fecha del Descubrimiento de Colón como la Fiesta Nacional de España, y también, por festejarse ese día a la Santísima Virgen del Pilar.
En cuanto a llamar esa fecha, Día de la Raza o Día de la Hispanidad fue de la siguiente manera: La original idea nación en los países del sur de América, concretamente en Argentina, para diferenciar a los habitantes de origen español de los que emigraban de otras regiones de Europa. Poco a poco se fue extendiendo el apelativo hasta hacerse presente en todos países hispanoamericanos. Pero a algunos intelectuales españoles les pareció más adecuado el vocablo de Hispanidad por denotar mejor la cultura que la raza biológica.
Entre estos intelectuales descolló la opinión del gran escritor don Ramiro de Maeztu, que había vivido en Argentina y quien fue mártir católico en 1936, tiempo de la República española, y asesinado por los comunistas en España. El apelativo resultó del agrado de la mayoría de los hispanoamericanos y de los españoles, por lo que el 9 de enero de 1958, bajo el gobierno del general Francisco Franco se emitió un decreto que llamaba a la Fiesta Nacional de España “Día de la Hispanidad”.
QUINTO CENTENARIO
Ninguna mención a Doña Isabel la Católica
Durante los festejos del V Centenario del Descubrimiento en Santo Domingo capital de la República Dominicana, lugar fundado por Colón. Se tenía proyectada la beatificación de la Sierva de Dios doña  Isabel la Católica Reina de Castilla, por el Papa reinante entonces.
Pero la presión de las comunidades judías de los Estados Unidos para que la Iglesia omitiera ese acto congelando la causa de Doña Isabel, ya terminada, era tan fuerte que en su lugar se canonizó al fraile agustino del siglo XIX,  Ezequiel Moreno Díaz.
Ese día tan significativo del 12 de octubre de 1992, Quinto Centenario de la gesta de Colón, en los discursos, no hubo ni una mención para quienes habían sido el alma del Descubrimiento. Doña Isabel en sus cartas a Colón le recuerda que trate bien a los indios, para ella, sus hijos más que sus vasallos.
El día de la celebración un influyente periodista dominicano escribió en el diario Listin: “No solo aquí en Santo Domingo, sino en todos los países americanos incluida España, ninguna Institución ni oficial ni privada, ha tenido hasta ahora, una piadosa palabra escrita para Isabel la Católica en esta conmemoración de los cinco siglos en que este continente recibió la Buena Nueva del mensaje de salvación que dejó marcado por la Cruz de Cristo”
El Padre don Ángel de la Ojeda autor del libro “Isabel Sierva de Dios” escribió: “Distorsión es la palabra clave de la historia actual de España, que por ahí anda vestida con los ropajes de la Leyenda Negra. Distorsión que primero formuló Fray Bartolomé de las Casas y que luego, propalaron los (judíos) expulsados de España por el decreto del 30 de marzo de 1492, en clara traición contra Dios y contra su patria adoptiva”.
Injusticia y cobardía de los responsables de aquellos festejos que dejaron pasar la oportunidad de destrozar la Leyenda Negra antiespañola y obedecieron perrunamente a la consigna internacional de la calumnia y del silencio contra los Reyes Católicos.

 LUIS OZDEN
luisozden@yahoo.com

martes, 12 de junio de 2018

CUAUHTÉMOC Y EL AZTEQUISMO


CUAUHTÉMOC  Y EL AZTEQUISMO


PRESENTACIÓN
El texto  que vamos a presentar ha sido tomado del capítulo décimo correspondiente a la obra titulada:
“Doctrina de la Hispanidad Americana”
 José Ignacio Vasconcelos Miranda

CUAUHTÉMOC Y EL AZTEQUISMO.

Los indios de mayor relieve del México independiente son Cuauhtémoc y Juárez, como Doña Marina (Malintzin) y Juan Diego lo fueron del México virreinal.
Tomados como indios de pura sangre, Cuauhtémoc y Juárez resultan ajenos entre sí: uno azteca, el otro zapoteca; uno exponente de la cultura mexica o  meshica, el otro representativo de la cultura moderna mexicana. Escasamente encuentran un denominador común en la designación genérica de indio, mucho menos clara que la de europeo aplicada a las razas caucásicas que pueblan el viejo continente. Razas que además de mostrar rasgos físicos semejantes, se expresan en idiomas relacionados por derivar todos de una sola familia lingüística, la indoeuropea, al tiempo que  sus culturas son fruto de la misma síntesis greco-latina-cristiana. Las razas mesoamericanas se valen en cambio de idiomas sin vínculo común, por derivar, no de una, sino de un número indefinido de familias lingüísticas, en tanto que sus culturas, aun siendo fruto de la misma civilización, distan mucho de estar relacionadas, como no sea en términos formales o de equivalencias evolutivas, sin que ninguna de ellas sintetice a las demás.
Cuauhtémoc es la figura más emotiva de la estirpe mexica o meshica sin que por ello se libre del pecado original de ser azteca. Así su calidad de príncipe le impone ciertas obligaciones de carácter sacerdotal, entre otras la de participar en forma prominente en los sacrificios humanos para dar relieve a las grandes ocasiones. Es de desear que por haber muerto joven, no haya tenido que desventrar (sic) prisioneros de guerra, arrancándoles el corazón con las manos para ofrecerlo palpitante a Huitzilopochtli, como lo hicieron los demás príncipes y reyes de su linaje. Su gallarda figura de guerrero quedaría disminuida con solo imaginarlo en estos y en otros menesteres del ritual azteca. (1)
(1) El gentilicio azteca es la contracción de aztlanteca, pueblo indoamericano supuestamente originario del mítico país de Aztlán o tal vez Atlán, isla remota de localización indeterminada. Los nativos de la capital Meshico-Tenochtitlan nunca usaron este nombre para designarse ellos mismos.Cuando los conquistadores españoles se encontraron con los enviados de Moctezuma y les preguntaban quiénes eran, o de dónde venían, y les respondían “Culhúa”.

La denominación “azteca” es de costumbre tardía, la comenzaron a usar algunos historiadores de la época virreinal. El cronista Bernal Díaz del Castillo en su “Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España”,  nombra a los nativos de la capital, con el gentilicio hispano, mexicano  pronunciado “meshicano”, cuando nuestra letra española “x” tenía el sonido “sh”: Luis Ozden
Por otro lado, su coraje en la defensa de su capital Tenochtitlán, hace de él un héroe; su estoicismo y dignidad en el martirio y cautiverio, un mártir,
Con fría indiferencia observa el mundo nuevo que genera la conquista. En su calidad de prisionero de guerra, acompañado y vigilado, recorre a caballo el Valle de Anáhuac, viendo cómo de meshica se va tornando mexicano. Al surgir la ciudad de México de las ruinas de Tenochtitlán, al trastocarse los villorrios de las márgenes del lago, de eslabones del poder azteca en focos de difusión de la nueva Fe, en los cuales el centro de la vida religiosa, social y cultural es el templo cristiano recién erigido, en sustitución de la antigua pirámide.
Cuauhtémoc es testigo de la actividad febril en la que forman un todo armónico y jerarquizado: conquistadores, frailes e indios sumisos por millares, y nuevos aliados. Ambiente propicio para el milagro, ocurrencia de cada día cuando el apetito por lo sobrenatural del nativo se desfoga por primera vez, en un credo diáfano, en el cual el Sermón de la Montaña es quinta esencia de la verdad revelada. Religiosidad del nativo que viene a ser el camino que conduce a su total asimilación espiritual.
Nativo que muestra su calidad humana intrínseca, al entregarse sin reservas a la tutela de los que predican con el ejemplo, un mensaje propio para desvalidos, para desamparados, para conquistados. ¿Qué efecto producía todo esto en el alma juvenil y valiente de Cuauhtémoc?, es cosa que no aclara la historia. (2)
(2) Hasta el siglo XXI no se ha encontrado algún documento escrito  que certifique la conversión de Cuauhtémoc. Pero, por razón natural, el Conquistador Hernán Cortés debió haber pedido a fray Bartolomé de Olmedo su bautismo, cosa que representa la pintura que hemos presentado como encabezado de este texto. Solamente desde 1550 se comenzaron a escribir las fes de bautismo en España y el Nuevo Mundo. Cuauhtémoc permaneció bajo la supervisión directa de Cortés tres años hasta su ahorcamiento por traicionar a su padrino, el 28 de febrero de 1525 en Acalan Tabasco. Luis Ozden.


En el texto del Ingeniero  José Ignacio Vasconcelos aparece una nota con el Num. 44 que dice lo siguiente: “El Padre Mariano Cuevas nos dice en la página 165 de su Historia de la Nación Mexicana, que Cuauhtémoc y otros señores indios que lo acompañaban fueron ajusticiados por órdenes de Cortés, después de recibir los auxilios espirituales que les impartieron los capellanes de las huestes castellanas”. Nunca se les hubiese dado los auxilios espirituales sino hubiesen estado bautizados cristianos: Luis Ozden
EL MITO DE CUAUHTÉMOC
Tres siglos después de la muerte de Cuauhtémoc surge el mito sobre su persona, en el seno del Partido Liberal Mexicano masónico, de inspiración poinsettiana. (3)
(3) Adjetivo de Joel R. Poinsett, primer embajador enviado por el gobierno del presidente James Monroe de USA., éste, autor de la voraz Doctrina Monroe: “América para los americanos” en perjuicio de los países iberoamericanos. Poinsett, de religión calvinista llegó a México con mandato de crear una nueva ideología política mexicana de corte indigenista, además de organizar las logias masónicas mexicanas, especialmente el rito de York para enganchar a los incautos, pérfidos o ambiciosos en el Partido Americano, después llamado Liberal, que ha detentado el poder en México desde 1824 hasta el siglo XXI: Luis Ozden.
El mito nace con el primer gobierno republicano; se trata de un Cuauhtémoc defensor de una raza autóctona hipotética en un país imaginario. País y raza que arbitrariamente se hace coincidir con México y sus múltiples grupos étnicos, culturalmente incompatibles, imponiendo con igual irresponsabilidad el nombre de azteca al conjunto. Producto todo ello no tanto de la ignorancia de la realidad histórica precortesiana, como del propósito, apenas velado, de presentarnos lo azteca como propio y lo hispánico como ajeno. No obstante la absoluta escasez de valores culturales meshicas en el ámbito del México independiente.
Para los fines anteriores, nada se presta mejor que el héroe-mártir que fue Cuauhtémoc, piedra angular de un nacionalismo explosivo, que hace suya la tesis disolvente de la reivindicación de lo indígena, en menoscabo de lo hispánico. Nacionalismo contradictorio en sus postulados, que vomita lo español en IDIOMA ESPAÑOL, y pretende ignorar lo católico en tierra de católicos además de empeñarse en llamar azteca a lo mexicano.

Cuauhtémoc representa holgadamente a ese México falsificado por el Partido Liberal, hecho a la medida para que lo sintetice un extraño a su Fe, a su lengua y a su cultura.
La confusión que siembra entre nosotros el aztequismo, nos impone la necesidad de aclarar el origen del nombre dado por España a nuestra patria y puntualizar la discontinuidad que exhibe respecto al mundo mesoamericano que la precede.
Al integrar los españoles a las distintas naciones del ámbito civilizado mesoamericano en el reino de la Nueva España, empiezan por llamar México al reino mismo y mexicano al nativo, como pudieron haberlo llamado mixteca, totonaca, maya, etc.; a pesar de conocer los propios conquistadores, mejor que nadie, las diferencias étnicas, lingüísticas y culturales de las naciones aborígenes, o quizá por ello mismo, ya que a esta amplificación los lleva no necesariamente el desdén por las modalidades  culturales americanas, sino más bien consideraciones de orden práctico.
En efecto, al confrontarse día a día, los nativos sujetos a una acelerada asimilación a la cultura hispánica, resultaba intrascendente su origen étnico: en cambio, la acción unificadora del proceso de cristianización y castellanización, generaba denominadores comunes con los cuales la designación nueva adquiría la universalidad necesaria para que pudiera aplicarse, no solo al indio asimilado, sino al mestizo y al criollo, como hasta la fecha. Si el nombre de mexicano se aplica al principio, indistintamente al indio asimilado o no, en el uso posterior pasa a ser sinónimo de neo español y no del meshica, ya que su derivación etimológica de un vocablo náhuatl es circunstancial. Vocablo que por otra parte ha designado limitadamente a los hijos de Huitzilopochtli, antes y después de la Conquista.
En cuanto a la discontinuidad entre el país que empieza a llamarse México y la Mesoamérica precolombina, tanto la historia como la realidad social de nuestro país la confirman. Basta considerar la limitada correlación entre el mundo maya y el totonaca, o el abismo entre estos dos y el mundo del Anáhuac de los días de la conquista, para preguntarse: si hubo un México precortesiano.

 ¿A cuál de las dos, tres o más naciones independientes que pueden señalarse en cada era arqueológica, es a la que nos referimos?
Para los indigenistas, el conjunto de esas naciones mesoamericanas constituye el México precolombino, ya que, nos dicen, “se trata de facetas diversas de una misma civilización”. Argumento que no resiste el análisis más elemental, puesto que para constituir una misma nación se requeriría que fueran cuando menos facetas de una misma cultura y no de una misma civilización.
Los pueblos de la América Española constituyen espiritualmente una sola nación por ser facetas más o menos diferenciadas de un combinado en el que predomina: una sola Fe, una sola lengua, una sola cultura.
En cambio, Hispanoamérica y los Estados Unidos del Norte no se pueden asociar en una misma entidad nacional, porque son exponentes, no de una misma cultura, sino de una misma civilización: la Occidental.
Esto, a pesar de que se trate de la civilización de mayor cohesión de cuantas hayan existido; pero lo occidental no admite parangón con lo autóctono americano.
Tomemos por ejemplo que se aproxime más a la escala cultural de la América precolombina: en la era heroica del Mediterráneo Oriental, 1500 al 1000 A.C., Grecia e Israel son manifestaciones de una misma civilización, la que genera el Oriente Próximo a partir de Súmer, sin que ello se presenten caracteres comunes que permitan asociarlas a una unidad nacional. La Grecia pagana y la Caná bíblica, una europea y otra oriental florecen en los mismos siglos en el mismo ámbito mediterráneo, en comunicación recíproca y sujetas a la influencia, aún viva, del mundo cuneiforme que las precede, por lo cual la gesta helénica centrada en la guerra de Troya y el texto bíblico polarizado en la reconquista de la tierra prometida, muestran la herencia de la historia y la leyenda de Súmer. (4)
(4) Tanto la Biblia como los Cantos Homéricos muestran la herencia común de la Historia y la leyenda del mundo mesopotámico. Ver Cyrus Gordon, “Before the Bible”. J.I. Vasconcelos


Sin embargo, la Grecia de Agamenón, de Aquiles, de Elena y Odiseo, o el Israel de Éxodo, de David y Salomón, no se equivalen ni se justifican mutuamente, a pesar de ser facetas de una misma civilización. Tienen que transcurrir mil años, para que Grecia explique a Roma, y todavía mil años más para que el mensaje bíblico justifique a la Europa gótica. En ambos casos se trata de procesos de síntesis de carácter paneuropeo: el grecorromano y el cristiano, sin los cuales no hubiera habido jamás correspondencia entre culturas independientes que por milenios fueron facetas de una misma civilización.
En forma análoga, no puede hablarse de antecedencia mesoamericana para el México virreinal o el independiente, cuando se estaba tan lejos de una síntesis de los valores intelectuales en los ámbitos de la alta cultura americana. La simple correspondencia de las etapas evolutivas determina en gran medida la unidad formal de las manifestaciones plásticas, la coincidencia en las formas de gobierno, la semejanza en las técnicas artesanales, etc., factores impersonales que no nos permiten conciliar o resumir los genios nacionales de pueblos que difieren en raza, lengua y cultura.
Un proceso de síntesis pan-andino tenía poco de haberse iniciado en los Andes centrales, en el extraordinario ensayo del “Tihuantinsuyo”. Proceso que interrumpe la Conquista cuando empezaba a dar los primeros frutos.
En Mesoamérica, en cambio, no se había dado el primer paso hacia la síntesis universal de las culturas componentes. El poder azteca daba más la impresión de estar al borde del aborto que del parto de un primer fruto mesoamericano. Cuando el “Tihuantinsuyo” garantizaba la “Pax incaica”, el poder azteca imponía el “Bellum Aeternum” exigido por Huitzilopochtli y demás dioses mexicas o meshicas.
Para el inca la meta suprema del Estado era la providencia universal lograda a través de la reglamentación del trabajo del hombre y la utilización racional de los recursos naturales; ambas cosas planeadas a escala pan-andina.


Para los aztecas, el cometido primordial de su imperio era el de alimentar al sol con la sangre humana, valiéndose de una maquinaria religiosa creada para infundir terror y tergiversar la escala de valores espirituales, al dar sentido místico al canibalismo ritual, al desollar a las víctimas humanas para vestir sus pieles, al arrancar corazones palpitantes para ofrecerlos al dios sol, al ahogar, enterrar vivos o exponer a la intemperie y la muerte a decenas de niños y adultos, mes con mes, año con año, etc. Todo esto al ritmo ascendente que imponían los éxitos crecientes del “flamante imperio”. Extraño intento de síntesis a lo azteca, que se ve interrumpido en Mesoamérica misma bajo la dirección de Hernán Cortés, al tiempo que se consuma la Conquista.
Tomar a Cuauhtémoc y lo azteca como representativo de México y lo mexicano, es simplemente contrario a toda evidencia histórica. Si la cultura azteca no logró en su día sintetizar lo mesoamericano, menos puede simbolizar al México contemporáneo.
Por otra parte, negar que Hernán Cortés sea el escudo y el emblema del México naciente del siglo XVI, junto con Juan Diego, Doña Marina, el Obispo Juan de Zumárraga, Fray Pedro de Gante y los 12 primeros franciscanos, es cerrar los ojos a la Historia. A Hernán Cortés se debe la llegada de los evangelizadores franciscanos, la erección de la ciudad de México, la consolidación del Reino de la Nueva España, pero ante todo, es instrumento para que México adquiriera sus caracteres esenciales: su Catolicidad y su Hispanidad. Caracteres ante los cuales lo mucho o lo poco que sobreviva de lo indígena, queda relegado a la categoría de vehículo para expresar en forma “sui generis” esa catolicidad y esa hispanidad. Ni más ni menos.
En el sitio de la gran Tenochtitlán, el genio político y militar de Hernán Cortés logra por primera vez la cooperación universal del nativo en una empresa común: la destrucción del poder azteca.
Cabe entonces preguntarse, en esa acción militar, ¿Quiénes representaban a Mesoamérica? ¿Los aztecas, perdido ya su imperio, luchando por la supervivencia tribal, o la coalición de los pueblos mesoamericanos atacantes?

Cabe preguntarse igualmente, en términos de lo que es el México independiente, ¿En cuál de los bandos podemos identificar a los que nos representan indirectamente? ¿En el de los sitiados, que luchan porque no se den la circunstancias que permitan el nacimiento de México, o en el de los sitiadores que lo auspician? Aun cuando ni unos ni otros así lo entendían, salvo, claro está, Hernán Cortés, único que vislumbrara cómo de los escombros de Tenochtitlán surgiría no solo una nueva ciudad, sino un nuevo país, católico e hispánico.
De acuerdo con lo anterior, Cuauhtémoc es el símbolo perfecto de la lucha de lo azteca por lo azteca, no por Mesoamérica que se le opone, mucho menos, por México que aún no existía.
Descontando la oposición azteca, valerosa y resuelta, las demás castas  aristocráticas indígenas se alían al conquistador hispano, sin lo cual Cortés y sus capitanes no hubieran logrado subyugar a millones de nativos, a pesar de las armas de fuego, de los caballos y de la táctica europea para la lucha. La alianza con las fuerzas armadas indígenas dio solidaridad a la Conquista aún antes de que la Fe y cultura de Occidente le dieran estabilidad. (5)
(5) En el Perú, donde los indígenas se defendieron con mucho menor hidalguía que los aztecas, el bajo pueblo inca opuso una resistencia cerrada a los conquistadores y a su descendencia, la penetración de lo europeo fue menor y solamente circunscrita a las ciudades, sin afectar al campo, de allí que hasta la fecha no se haya logrado bien a bien, la castellanización de ese pueblo.  José Ignacio Vasconcelos Miranda.
Ante el trasfondo de nuestra historia,  no es Cuauhtémoc el héroe indígena que se inserta en la realidad social mexicana, son más bien: Xicoténcatl el viejo, y los otros tres senadores de la república de Tlaxcala. Debido a que Cuauhtémoc  se opuso al nacimiento de México, mientras que los senadores tlaxcaltecas cooperaron a que México fuera. Opuestas actitudes que han trascendido los siglos. Así los tlaxcaltecas contribuyeron posteriormente a poblar las regiones más apartadas de la Nueva España. 6)
(6) También un escuadrón tlaxcalteca acompañó a Pedro de Alvarado para intentar la conquista  del Ecuador. Y fueron numerosos los tlaxcaltecas que acompañaron a los exploradores españoles en la conquista  y viajes posteriores a las Islas Filipinas. Así como a la conquista del Nuevo México y del Colorado. Luis Ozden.


En cada una de las avanzadas de nuestra cultura hacia el norte de los Valles Centrales: En San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey, Aguascalientes, Zacatecas, etc. se constituyó un barrio tlaxcalteca, pie veterano de la implantación de la Hispanidad. Testimonio fehaciente de la postura pro-castellana (léase pro-mexicana) de Xicoténcatl el viejo, Citlalpopoca, Mashicatzin, Tlehuexolotzin y otros señores tlaxcaltecas, quienes solicitaron el bautismo como señal inequívoca de su aceptación espontánea del cristianismo. Precisamente después de la huida y desbarato de la hueste castellano-tlaxcalteca de junio de 1520, los caciques tlaxcaltecas demostraron extrema actitud de lealtad a Hernán Cortés y a España, que su raza supo honrar.
Como contrapartida, en toda manifestación anticatólica y antiespañola del México contemporáneo por parte de los grupos minoritarios liberales campeones de ideologías exóticas, como los masones que acabaron por dominar el escenario político de nuestro siglo XIX, o de los ateo-socialistas monopolizadores del poder político en nuestro siglo XX, aflora el “aztequismo”, usurpando los valores nacionales a los que imprime un sentido sectario, demagógico, antimexicano. Reliquia de la actitud negativa de Cuauhtémoc y su raza, respecto a la Conquista y Cristianización de Mesoamérica.
Si recordamos con gratitud a los senadores tlaxcaltecas, cuanta mayor será nuestra devoción por la princesa chontal Malintzin, Doña Marina para los castellanos. Traicionada por su familia y vendida  como esclava a comerciantes mayas. Después de su bautismo, se convierte posteriormente en la valiosa “lengua” de Hernán Cortés,  y a la hora del triunfo de éste, en benefactora de parientes malhechores, a los que perdona y busca para proteger.
 A parte  de  María Santísima en su advocación guadalupana; ninguna otra figura femenina ha contribuido tanto a la consolidación de México.
JOSÉ IGNACIO VASCONCELOS MIRANDA.
Editó: Luis Ozden; luisozden@gmail.com; Blogs de Luis Ozden.
“Doctrina de la Hispanidad Americana”; José Ignacio Vasconcelos. México D.F. 2004.
Anotaciones de Luis Ozden.  2014.

martes, 13 de marzo de 2018

LO QUE DEBE SABER TODO HISPANOAMERICANO EN LA HORA PRESENTE


LO QUE DEBE SABER TODO HISPANOAMERICANO
EN LA HORA PRESENTE
CUANDO NUESTROS ENEMIGOS CULTURALES LOS HEREJES ANGLOSAJONES QUIEREN ATACAR CON MAYOR SAÑA A LOS CATÓLICOS DE CULTURA HISPANA.



Estandarte del Imperio Español


1.-EL SER HISPANO, ES PERTENECER A LA CULTURA ORIGINARIA DE ESPAÑA: IDIOMA; NOMBRES; APELLIDOS Y COSTUMBRES.

2.-EL SER HISPANO CATÓLICO, SIGNIFICA PERTENECER A LA RAZA BLANCA O A CUALESQUIERA OTRA RAZA DE COLOR Y SUS MEZCLAS, PORQUE EL SER CATÓLICO, ES SER UNIVERSAL EN EL PENSAMIENTO, Y VER EN LOS DEMÁS SERES HUMANOS, EL MISMO VALOR ESPIRITUAL QUE EL CREADOR DIO A TODO EL GÉNERO HUMANO.

3.-EL SER HISPANO CATÓLICO ES PERTENECER A LA RAZA HEROICA, JERÁRQUICA Y ARISTOCRÁTICA, PORQUE EN LOS TRES SIGLOS DE LOS VIRREINATOS,  ESPAÑA COLOCÓ A SUS MEJORES HIJOS EN LO ALTO DE LA PIRÁMIDE SOCIAL.

4.- EL HISPANO-CATÓLICO ES TAMBIÉN, EL LATINO, DIGNO HEREDERO DEL IMPERIO ROMANO Y DE LA RELIGIÓN CATÓLICA ASENTADA EN LA CIUDAD DE ROMA, CUNA TAMBIÉN, DEL DERECHO CIVIL ROMANO Y DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL EUROPEA.

DESDE EL SIGLO Iº, LOS PAGANOS DEL MEDIO ORIENTE MEDITERRANEO, ADOPTARON LA CULTURA Y RELIGIÓN  LATINO-CATÓLICA,  A CAUSA DE LA EVANGELIZACIÓN DE LOS APÓSTOLES, LOS DISCÍPULOS DE CRISTO Y LOS MISIONEROS CRISTIANOS; Y DESDE EL SIGLO IV,  LOS PUEBLOS BÁRBAROS DEL NORTE EUROPEO FUERON EVANGELIZADOS, ENTRE ELLOS, SE HALLABAN LOS ANGLOS Y LOS SAJONES.

5.- LOS PUEBLOS LATINOS CRISTIANOS, NUNCA HAN DESPRECIADO A LOS SERES HUMANOS POR SU ORIGEN RACIAL, NO LOS CLASIFICAN POR RAZAS COMO SI FUESEN ANIMALES,  SOLAMENTE  LOS CLASIFICAN COMO CRISTIANOS O PAGANOS; SEGUIDORES DE CRISTO O ENEMIGOS DE CRISTO.

6.- LOS PAGANOS DE TODAS LAS RAZAS COMO SON  LOS CHINOS, JAPONESES, HINDUES, ANIMISTAS, JUDÍOS TALMÚDICOS O LOS FALSOS CRISTIANOS PROTESTANTES DE TODAS LAS SECTAS; ESPECIALMENTE LOS CALVINISTAS, SON RACISTAS Y DESPRECIAN A TODOS LOS SERES HUMANOS QUE NO PERTENECEN A SUS RAZAS O RELIGIONES.

7.- LOS ANGLOAMERICANOS CALVINISTAS, CREEN QUE SOLAMENTE ELLOS, SON LOS ELEGIDOS DE DIOS PARA DOMINAR A LOS DEMÁS PUEBLOS. (a) Benjamín Franklin CONFECCIONÓ  LA DOCTRINA DEL DESTINO MANIFIESTO DE LOS ANGLOAMERICANOS”.  ESTA IDEA LA TOMARON DEL RELIGIOSO FRANCÉS  JUAN CALVINO,  QUIEN A VEZ, LA TOMÓ DE LOS JUDÍOS TALMUDICOS.

ELLOS AFIRMAN QUE “LA PREDESTINACIÓN DIVINA” SE MANIFIESTA EN EL PUEBLO QUE EVIDENTEMENTE, MUESTRA SU SUPERIORIDAD ECONÓMICA Y CIENTÍFICA, Y POR ESTO ES ELEGIDO DE DIOS.

8.- ESE PUEBLO SERÍA AQUEL QUE ADOPTARA LAS IDEAS POLÍTICO-RELIGIOSAS DEL CALVINISMO Y DEJARA DE SER CATÓLICO LATINO.
UNA PARTE DE ESTE PUEBLO FUE EL DE LOS ANGLO AMERICANOS DE LOS  SIGLOS XVII Y XVIII.

9.- LOS ANGLO-SAJONES: SON LOS INGLESES Y LOS YANQUIS ANGLICANOS, LOS ESCANDINAVOS, UNA GRAN PARTE DE LOS ALEMANES Y LOS HOLANDESES, QUIENES SIGUIERON A MARTÍN LUTERO Y A JUAN CALVINO; NEGARON SU PERTENENCIA A LA RELIGIÓN CATÓLICA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI, DESCONOCIENDO A SU CABEZA: EL PAPA ROMANO, Y SE CONVIRTIERON EN HEREJES, FALSOS CRISTIANOS, Y PROTESTANTES, A ELLOS LOS ACOMPAÑARON EN SU DESVIACIÓN RELIGIOSA LOS FRANCESES HUGONOTES.

10.-   LOS ANGLO-SAJONES VIERON A ESPAÑA CONVERTIRSE EN LA PROPIETARIA DEL CONTINENTE AMERICANO POR LA VOLUNTAD DEL PAPA ALEJANDRO VI, LO QUE PROVOCÓ EN ELLOS, LA ENVIDIA. - Hay que consultar las Bulas de Partición del Papa Alejandro VI escritas en 1493.

11.- LOS ANGLO-SAJONES PROTESTANTES, TAMBIÉN VIERON A ESPAÑA CONVERTIRSE EN EL ADALID DEL CATOLICISMO Y ESPADA DEL PAPADO ROMANO, POR LO QUE  LA VIERON COMO SU MAYOR ENEMIGA.

12.-  LOS ANGLO-SAJONES –INGLESES Y HOLANDESES PROTESTANTES- JUNTO A LOS ITALIANOS Y FRANCESES CREARON UNA HISTORIA FALSA ACERCA DE LA CONQUISTA ESPAÑOLA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL NUEVO MUNDO, UNA HISTORIA MENTIROSA PARA DESPRESTIGIARNOS A LOS OJOS DEL MUNDO.
NOSOTROS LOS HISPANOS, LA HEMOS LLAMADO: LA LEYENDA NEGRA.

13.- EN EL SIGLO XVII, LOS ANGLO-SAJONES PROTESTANTES  COMENZARON A ROBAR TERRITORIO ESPAÑOL EN AMÉRICA POR MEDIO DE SUS PIRATAS, PARA CREAR COLONIAS O FACTORÍAS COMERCIALES, DE FORMA ILEGAL, PORQUE  NO RECONOCIERON LAS BULAS DEL PAPA ALEJANDRO VI, Y SUS DECRETOS DE PARTICIÓN DEL MUNDO, EN DOS POTENCIAS SOLAMENTE: ESPAÑA Y PORTUGAL.

14.-  LAS BULAS DEL PAPA ALEJANDRO VI ESPECIFICABAN QUE: “LA CONCESIÓN ES DE DOMINIO, POR SER TIERRA DE INFIELES, CON SUS SEÑORÍOS, CIUDADES, CASTILLOS, LUGARES Y VILLAS, CON TODOS SUS DERECHOS Y JURISDICCIONES Y EXCLUYEN A TODA OTRA PERSONA DE CUALQUIER DIGNIDAD, ESTADO, GRADO, ORDEN O CONDICIÓN, INCLUSO IMPERIAL O REAL, EN EL COMERCIO O EN CUALQUIER OTRA COSA, SIN LICENCIA EXPRESA DE LOS REYES CATÓLICOS

POR LO TANTO, TODA LA AMÉRICA DEL NORTE ERA PROPIEDAD DE ESPAÑA, Y SUS LITORALES FUERON RECORRIDOS POR LOS EXPLORADORES AL SERVICIO DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA, QUIENES LEVANTARON MAPAS DETALLADOS Y  CON CRUCES, SEÑALARON A TODA NORTE AMÉRICA COMO  PROPIEDAD ESPAÑOLA. DESDE LOS INICIOS DEL SIGLO XVI.

15.- DURANTE TODO EL SIGLO XVI NUESTROS EVANGELIZADORES CATÓLICOS CONSTRUYERON MISIONES EN TODO EL LITORAL DEL OCÉANO ATLANTICO DESDE TERRANOVA HASTA EL NORTE DEL GOLFO DE MÉJICO, BAUTIZANDO A LOS INDIOS BÁRBAROS Y PAGANDO, MUCHAS VECES CON SU SANGRE  EL  MARTIRIO, POR LA ENSEÑANZA DE LA DOCTRINA CRISTIANA A LOS SALVAJES.  

LOS EXPLORADORES DE LA COSTA ESTE DE NORTE AMÉRICA AL SERVICIO DE ESPAÑA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI TOMARON POSESIÓN DE LAS TIERRAS Y DEL  LITORAL.


LOS PRINCIPALES EXPLORADORES DE NORTEAMÉRICA AL SERVICIO DE ESPAÑA DURANTE LOS PRIMEROS 30 AÑOS DEL SIGLO XVI FUERON:
Juan de la Cosa; Juan Ponce de León; Alonso Álvarez de Pineda
Juan Bermúdez;  Gaspar De Corte Real; Esteban Gómez; Pedro de Quexós
Francisco Hernández de Córdoba; Juan de Grijalba; HERNÁN CORTÉS
Pánfilo de Narváez: Lucas Vázquez de Ayllón;  Juan Pardo

VER EL MAPA DE DIEGO RIBERO, 1530


LUIS OZDEN, luisozden@gmail.com
Año 2017  





miércoles, 7 de febrero de 2018




SALUDOS A LOS ESTUDIOSOS RUSOS DE MIS BLOGS DE HISTORIA

PRESENTACIÓN

SABIENDO POR MEDIO DE LAS ESTADÍSTICAS DEL INTERNET, QUE EXISTE DESDE RUSIA UN BUEN GRUPO DE PERSONAS QUE CONSULTA MI BLOG, CON DOS PÁGINAS: TITULADAS:

 “LA HISTORIA VERDADERA” Y “LA ACADEMIA
 DE HERNÁN CORTÉS”

QUISIERA HACER CONTACTO CON ALGUNOS DE USTEDES. 
MI CORREO ELECTRÓNICO ES: luisozden@gmail.com


A PEDIMENTO DEL REV. PADRE FRAY JUAN DE JESÚS OMC. PRIOR DEL MONASTERIO CARMELITANO DE LA CIUDAD DE GUADALAJARA, MÉXICO. VOY A PUBLICAR UNA CARTA DIRIGIDA AL HONABLE JEFE DEL ESTADO RUSO:

SEÑOR VLADIMIR PUTIN

ESCRITA POR EL REVERENDO PADRE
FRAY JUAN
PRIOR DEL MONASTERIO CARMELITADO DE LA CIUDAD DE GUADALAJARA, JALISCO,

ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

Luis Ozden


lunes, 27 de noviembre de 2017

LA FE DE HERNÀN CORTÈS


Palacio de Cortés en Cuernavaca, siglo XVI



LA FE DE HERNÁN CORTÉS

LA CRUZ Y LA ESPADA

Hernán Cortés desembarcó en la isleta de San Juan de Ulúa, el jueves Santo 21 de' abril de 1519, al frente de casi 600 hombres de guerra; habían pasado solamente 27 años desde la toma de Granada por los Reyes Católicos y 26 años y medio desde el descubrimiento del continente americano por Cristóbal Colón. Por lo tanto, Cortés y sus seguidores continuaban el impulso natural de la España de entonces, primera potencia europea, que junto a Portugal, abrían las rutas marinas al comercio y a la Fe cristiana.

Frente al pequeño grupo de exploradores se dibujaba la línea costera de un mundo desconocido.
Solamente, dos breves exploraciones anteriores habían tocado ese litoral; la de Hernández de Córdoba en 1517 y la de Juan de Grijalva en 1518.

México, nuestro país no existía todavía, el pueblo mexicano estaba aún por nacer y el territorio que Cortés contemplaba era ocupado por muy diversas tribus paganas que hablaban más de 50 lenguas y dialectos diferentes, guerreando continuamente unos contra otros. De entre ellos el más fuerte era la tribu colhúa, casta guerrera seguidora de una religión cruelísima con la cual esclavizaba a muchos pueblos oscureciendo su espíritu.
 Cada comunidad sometida debía entregar, entre otros, un tributo de jóvenes y doncellas para el sacrificio a sus dioses. Y los caciques temblaban con solo escuchar el nombre del gran "tlatoani" (el que habla más fuerte, el mandamás) Moctezuma.

Para entender la FE de Hernán Cortés y de sus compañeros hay tomar en cuenta los  antecedentes históricos que habían formado su carácter. En los españoles de los siglos XV Y XVI palpitaba la sangre de más de 30 generaciones de luchadores contra el musulmán, infiel invasor de Iberia por casi 800 años. Todos esos siglos de guerra templaron el valor y la FE de los cristianos, cualidades que no tenían los otros pueblos europeos.

Por lo tanto, para los hijos de la casta hidalga, empuñar la espada o la lanza, era la única manera de ganarse el pan y hacer morada. El hidalgo, no podía ejecutar otro trabajo, deshonra era, hacerlo por otros medios que no fuesen arriesgar con valor la propia vida, hacer fortuna, mantener su linaje o crear otro con las armas en la mano; todo esto, era lo correcto y digno para los jóvenes cristianos. El ancestral llamado de la cruzada medieval estaba en el alma de los conquistadores del nuevo mundo. La Cruz y la Espada eran los signos de la FE. Salvar las almas  de los paganos del Nuevo Mundo, aún contra la voluntad de estos, y extender el reinado de Jesucristo, eran los principales motivos de la Conquista; el llamado venía de Dios, los medios, de esos jóvenes, muchos de los cuales morirían en la aventura.
Hernán Cortés era el prototipo de esa casta de guerreros natos, para quienes la vida no tenía otro sentido que empuñar la espada, montar a caballo y arriesgar su vida con valor. Ganar la fortuna del infiel y del pagano a cambio de llevar la luz de la verdadera FE, protegiendo a los religiosos en su labor evangelizadora.

A los 19 años de edad el joven hidalgo Hernán, se precipitó en el tumultuoso torrente humano que buscaba fortuna y honra o tal vez la muerte. Como tantos otros cruzó el océano tormentoso, obedeciendo al llamado divino que marcó en Descubrimiento y la Conquista del Nuevo Mundo. SERVIR A DIOS Y AL REY era el lema.
Los hidalgos y la gente llana que se embarcaban en Sevilla para las nuevas tierras descubiertas; debían registrarse en La Casa de Contratación de Sevilla, estupendo filtro, que no permitía el ingreso de forajidos, perseguidos por la Justicia, dudosos cristianos, mujeres de mala vida y de polizontes: quienes no podían pagar su pasaje.
Con los cientos de miles de documentos del Archivo sevillano se derriba la Leyenda Negra confeccionada por los enemigos de España con la que afirman maliciosamente, que los conquistadores del continente eran “bandas de maleantes”. La Corona española controló mucho mejor que las otras monarquías, a sus emigrantes durante los 330 años que dominó en toda la Tierra Firme americana.

Mientras que la Corona inglesa, por ejemplo: desde principios del siglo XVII, vació las cárceles y calles de sus ciudades, de toda laya de indeseables, embarcando a cientos de miles para poblar las costas de Norteamérica. Propiciando, con esto, la extinción de los indios y la trata de esclavos negros arrancados del África.
En la mente de los conquistadores españoles, los seres humanos se dividían en tres clases: cristianos, infieles y paganos; convertir a los paganos a la FE de Jesucristo, comunicarles la luz de Su Revelación y someterlos al Rey Emperador de las Españas era un deber primordial.

Al Rey se le debía lealtad por ser ministro de Dios en la Tierra para defender a los cristianos de sus enemigos jurados y visibles; mientras que al Papa se le obedecía por ser el representante de Cristo para velar por la salud espiritual de los fieles y defenderlos de los enemigos de la FE: los judaizantes, los infieles y los herejes.

Hernán Cortés era hombre de FE probada; el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo escribe en su "Historia Verdadera": "Cortés era muy religioso, rezaba todas las mañanas en su libro de oraciones y oía la Santa Misa con devoción".

Antes de entrar en batalla con los nativos les hacía leer por medio de sus intérpretes, el Requerimiento legal; si aceptaban ser amigos se les daba la paz, en caso contrario, se les hacía la guerra.
Para entender a los conquistadores y, con ellos, a su más insigne representante hay que ser consciente de esta circunstancia: Toda la actuación de Cortés como conquistador, gobernante, político, poblador y constructor de la nueva nación mexicana, estaba impregnada del ideal medieval que creó la civilización cristiana; del amor que sentía por la tierra de su conquista, de la que hoy formamos parte y de su fidelidad al Rey.

HERNÁN CORTÉS ESTABA CONVENCIDO DE LA SANTIDAD DE SU EMPRESA.

En noviembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, poco antes de fallecer, pide en la primera cláusula de su testamento que sus restos sean trasladados la villa de Coyoacán. Actualmente, éstos se encuentran en la iglesia anexa al Hospital de Jesús, por él fundado, en el centro de la ciudad de México.
Los hombres y mujeres del siglo XXI, sobre todo los que pontifican de historiadores oficiales, no ven o no quieren ver los antecedentes del nacimiento de la nación mexicana.
Influenciados, como están, por los anti valores del cristianismo, como son: el ateísmo, el liberalismo, el neo indigenismo marxista, la indiferencia religiosa y el hedonismo; permeados por las corrientes destructoras de la mente y del espíritu; del mundialismo apabullante y su secuencia  sensiblera, romántica, debilitadora de la educación y del carácter heredados de nuestros ancestros españoles.

A los intelectuales que desprecian la verdad histórica, qué la han sustituido por otra falsa, fantasiosa y subjetiva, hago un llamado urgente: recobremos el conocimiento y la difusión de nuestro pasado mediterráneo. Los hispanoamericanos somos el resultado de la Conquista española de Hernán Cortés y sus aliados..

REFLEXIÓN

Desde el punto de vista de la Religión del pueblo mexicano; podríamos afirmar que  el Acta de Nacimiento de lo que sería México, comenzó cuando Cortés derribó los ídolos del templo mayor culhúa al inicio de la Conquista, el 13 de agosto de 1521.

Su FE de Bautismo se escribió el 12 de diciembre de 1531 cuando la Virgen  Santísima se apareció al neófito Juan Diego en el cerro del Tepeyac, y que su Confirmación sería el 27 de septiembre de 1821, cuando don Agustín de Iturbide entró en la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante para consumar su independencia política.

LUIS OZDEN

 Diciembre de 2015.

FUENTE DE INFORMACIÓN:   Archivo de la Academia de Hernán Cortés, San Ángel. Ciudad de México.