martes, 12 de junio de 2018

CUAUHTÉMOC Y EL AZTEQUISMO


CUAUHTÉMOC  Y EL AZTEQUISMO


PRESENTACIÓN
El texto  que vamos a presentar ha sido tomado del capítulo décimo correspondiente a la obra titulada:
“Doctrina de la Hispanidad Americana”
 José Ignacio Vasconcelos Miranda

CUAUHTÉMOC Y EL AZTEQUISMO.

Los indios de mayor relieve del México independiente son Cuauhtémoc y Juárez, como Doña Marina (Malintzin) y Juan Diego lo fueron del México virreinal.
Tomados como indios de pura sangre, Cuauhtémoc y Juárez resultan ajenos entre sí: uno azteca, el otro zapoteca; uno exponente de la cultura mexica o  meshica, el otro representativo de la cultura moderna mexicana. Escasamente encuentran un denominador común en la designación genérica de indio, mucho menos clara que la de europeo aplicada a las razas caucásicas que pueblan el viejo continente. Razas que además de mostrar rasgos físicos semejantes, se expresan en idiomas relacionados por derivar todos de una sola familia lingüística, la indoeuropea, al tiempo que  sus culturas son fruto de la misma síntesis greco-latina-cristiana. Las razas mesoamericanas se valen en cambio de idiomas sin vínculo común, por derivar, no de una, sino de un número indefinido de familias lingüísticas, en tanto que sus culturas, aun siendo fruto de la misma civilización, distan mucho de estar relacionadas, como no sea en términos formales o de equivalencias evolutivas, sin que ninguna de ellas sintetice a las demás.
Cuauhtémoc es la figura más emotiva de la estirpe mexica o meshica sin que por ello se libre del pecado original de ser azteca. Así su calidad de príncipe le impone ciertas obligaciones de carácter sacerdotal, entre otras la de participar en forma prominente en los sacrificios humanos para dar relieve a las grandes ocasiones. Es de desear que por haber muerto joven, no haya tenido que desventrar (sic) prisioneros de guerra, arrancándoles el corazón con las manos para ofrecerlo palpitante a Huitzilopochtli, como lo hicieron los demás príncipes y reyes de su linaje. Su gallarda figura de guerrero quedaría disminuida con solo imaginarlo en estos y en otros menesteres del ritual azteca. (1)
(1) El gentilicio azteca es la contracción de aztlanteca, pueblo indoamericano supuestamente originario del mítico país de Aztlán o tal vez Atlán, isla remota de localización indeterminada. Los nativos de la capital Meshico-Tenochtitlan nunca usaron este nombre para designarse ellos mismos.Cuando los conquistadores españoles se encontraron con los enviados de Moctezuma y les preguntaban quiénes eran, o de dónde venían, y les respondían “Culhúa”.

La denominación “azteca” es de costumbre tardía, la comenzaron a usar algunos historiadores de la época virreinal. El cronista Bernal Díaz del Castillo en su “Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España”,  nombra a los nativos de la capital, con el gentilicio hispano, mexicano  pronunciado “meshicano”, cuando nuestra letra española “x” tenía el sonido “sh”: Luis Ozden
Por otro lado, su coraje en la defensa de su capital Tenochtitlán, hace de él un héroe; su estoicismo y dignidad en el martirio y cautiverio, un mártir,
Con fría indiferencia observa el mundo nuevo que genera la conquista. En su calidad de prisionero de guerra, acompañado y vigilado, recorre a caballo el Valle de Anáhuac, viendo cómo de meshica se va tornando mexicano. Al surgir la ciudad de México de las ruinas de Tenochtitlán, al trastocarse los villorrios de las márgenes del lago, de eslabones del poder azteca en focos de difusión de la nueva Fe, en los cuales el centro de la vida religiosa, social y cultural es el templo cristiano recién erigido, en sustitución de la antigua pirámide.
Cuauhtémoc es testigo de la actividad febril en la que forman un todo armónico y jerarquizado: conquistadores, frailes e indios sumisos por millares, y nuevos aliados. Ambiente propicio para el milagro, ocurrencia de cada día cuando el apetito por lo sobrenatural del nativo se desfoga por primera vez, en un credo diáfano, en el cual el Sermón de la Montaña es quinta esencia de la verdad revelada. Religiosidad del nativo que viene a ser el camino que conduce a su total asimilación espiritual.
Nativo que muestra su calidad humana intrínseca, al entregarse sin reservas a la tutela de los que predican con el ejemplo, un mensaje propio para desvalidos, para desamparados, para conquistados. ¿Qué efecto producía todo esto en el alma juvenil y valiente de Cuauhtémoc?, es cosa que no aclara la historia. (2)
(2) Hasta el siglo XXI no se ha encontrado algún documento escrito  que certifique la conversión de Cuauhtémoc. Pero, por razón natural, el Conquistador Hernán Cortés debió haber pedido a fray Bartolomé de Olmedo su bautismo, cosa que representa la pintura que hemos presentado como encabezado de este texto. Solamente desde 1550 se comenzaron a escribir las fes de bautismo en España y el Nuevo Mundo. Cuauhtémoc permaneció bajo la supervisión directa de Cortés tres años hasta su ahorcamiento por traicionar a su padrino, el 28 de febrero de 1525 en Acalan Tabasco. Luis Ozden.


En el texto del Ingeniero  José Ignacio Vasconcelos aparece una nota con el Num. 44 que dice lo siguiente: “El Padre Mariano Cuevas nos dice en la página 165 de su Historia de la Nación Mexicana, que Cuauhtémoc y otros señores indios que lo acompañaban fueron ajusticiados por órdenes de Cortés, después de recibir los auxilios espirituales que les impartieron los capellanes de las huestes castellanas”. Nunca se les hubiese dado los auxilios espirituales sino hubiesen estado bautizados cristianos: Luis Ozden
EL MITO DE CUAUHTÉMOC
Tres siglos después de la muerte de Cuauhtémoc surge el mito sobre su persona, en el seno del Partido Liberal Mexicano masónico, de inspiración poinsettiana. (3)
(3) Adjetivo de Joel R. Poinsett, primer embajador enviado por el gobierno del presidente James Monroe de USA., éste, autor de la voraz Doctrina Monroe: “América para los americanos” en perjuicio de los países iberoamericanos. Poinsett, de religión calvinista llegó a México con mandato de crear una nueva ideología política mexicana de corte indigenista, además de organizar las logias masónicas mexicanas, especialmente el rito de York para enganchar a los incautos, pérfidos o ambiciosos en el Partido Americano, después llamado Liberal, que ha detentado el poder en México desde 1824 hasta el siglo XXI: Luis Ozden.
El mito nace con el primer gobierno republicano; se trata de un Cuauhtémoc defensor de una raza autóctona hipotética en un país imaginario. País y raza que arbitrariamente se hace coincidir con México y sus múltiples grupos étnicos, culturalmente incompatibles, imponiendo con igual irresponsabilidad el nombre de azteca al conjunto. Producto todo ello no tanto de la ignorancia de la realidad histórica precortesiana, como del propósito, apenas velado, de presentarnos lo azteca como propio y lo hispánico como ajeno. No obstante la absoluta escasez de valores culturales meshicas en el ámbito del México independiente.
Para los fines anteriores, nada se presta mejor que el héroe-mártir que fue Cuauhtémoc, piedra angular de un nacionalismo explosivo, que hace suya la tesis disolvente de la reivindicación de lo indígena, en menoscabo de lo hispánico. Nacionalismo contradictorio en sus postulados, que vomita lo español en IDIOMA ESPAÑOL, y pretende ignorar lo católico en tierra de católicos además de empeñarse en llamar azteca a lo mexicano.

Cuauhtémoc representa holgadamente a ese México falsificado por el Partido Liberal, hecho a la medida para que lo sintetice un extraño a su Fe, a su lengua y a su cultura.
La confusión que siembra entre nosotros el aztequismo, nos impone la necesidad de aclarar el origen del nombre dado por España a nuestra patria y puntualizar la discontinuidad que exhibe respecto al mundo mesoamericano que la precede.
Al integrar los españoles a las distintas naciones del ámbito civilizado mesoamericano en el reino de la Nueva España, empiezan por llamar México al reino mismo y mexicano al nativo, como pudieron haberlo llamado mixteca, totonaca, maya, etc.; a pesar de conocer los propios conquistadores, mejor que nadie, las diferencias étnicas, lingüísticas y culturales de las naciones aborígenes, o quizá por ello mismo, ya que a esta amplificación los lleva no necesariamente el desdén por las modalidades  culturales americanas, sino más bien consideraciones de orden práctico.
En efecto, al confrontarse día a día, los nativos sujetos a una acelerada asimilación a la cultura hispánica, resultaba intrascendente su origen étnico: en cambio, la acción unificadora del proceso de cristianización y castellanización, generaba denominadores comunes con los cuales la designación nueva adquiría la universalidad necesaria para que pudiera aplicarse, no solo al indio asimilado, sino al mestizo y al criollo, como hasta la fecha. Si el nombre de mexicano se aplica al principio, indistintamente al indio asimilado o no, en el uso posterior pasa a ser sinónimo de neo español y no del meshica, ya que su derivación etimológica de un vocablo náhuatl es circunstancial. Vocablo que por otra parte ha designado limitadamente a los hijos de Huitzilopochtli, antes y después de la Conquista.
En cuanto a la discontinuidad entre el país que empieza a llamarse México y la Mesoamérica precolombina, tanto la historia como la realidad social de nuestro país la confirman. Basta considerar la limitada correlación entre el mundo maya y el totonaca, o el abismo entre estos dos y el mundo del Anáhuac de los días de la conquista, para preguntarse: si hubo un México precortesiano.

 ¿A cuál de las dos, tres o más naciones independientes que pueden señalarse en cada era arqueológica, es a la que nos referimos?
Para los indigenistas, el conjunto de esas naciones mesoamericanas constituye el México precolombino, ya que, nos dicen, “se trata de facetas diversas de una misma civilización”. Argumento que no resiste el análisis más elemental, puesto que para constituir una misma nación se requeriría que fueran cuando menos facetas de una misma cultura y no de una misma civilización.
Los pueblos de la América Española constituyen espiritualmente una sola nación por ser facetas más o menos diferenciadas de un combinado en el que predomina: una sola Fe, una sola lengua, una sola cultura.
En cambio, Hispanoamérica y los Estados Unidos del Norte no se pueden asociar en una misma entidad nacional, porque son exponentes, no de una misma cultura, sino de una misma civilización: la Occidental.
Esto, a pesar de que se trate de la civilización de mayor cohesión de cuantas hayan existido; pero lo occidental no admite parangón con lo autóctono americano.
Tomemos por ejemplo que se aproxime más a la escala cultural de la América precolombina: en la era heroica del Mediterráneo Oriental, 1500 al 1000 A.C., Grecia e Israel son manifestaciones de una misma civilización, la que genera el Oriente Próximo a partir de Súmer, sin que ello se presenten caracteres comunes que permitan asociarlas a una unidad nacional. La Grecia pagana y la Caná bíblica, una europea y otra oriental florecen en los mismos siglos en el mismo ámbito mediterráneo, en comunicación recíproca y sujetas a la influencia, aún viva, del mundo cuneiforme que las precede, por lo cual la gesta helénica centrada en la guerra de Troya y el texto bíblico polarizado en la reconquista de la tierra prometida, muestran la herencia de la historia y la leyenda de Súmer. (4)
(4) Tanto la Biblia como los Cantos Homéricos muestran la herencia común de la Historia y la leyenda del mundo mesopotámico. Ver Cyrus Gordon, “Before the Bible”. J.I. Vasconcelos


Sin embargo, la Grecia de Agamenón, de Aquiles, de Elena y Odiseo, o el Israel de Éxodo, de David y Salomón, no se equivalen ni se justifican mutuamente, a pesar de ser facetas de una misma civilización. Tienen que transcurrir mil años, para que Grecia explique a Roma, y todavía mil años más para que el mensaje bíblico justifique a la Europa gótica. En ambos casos se trata de procesos de síntesis de carácter paneuropeo: el grecorromano y el cristiano, sin los cuales no hubiera habido jamás correspondencia entre culturas independientes que por milenios fueron facetas de una misma civilización.
En forma análoga, no puede hablarse de antecedencia mesoamericana para el México virreinal o el independiente, cuando se estaba tan lejos de una síntesis de los valores intelectuales en los ámbitos de la alta cultura americana. La simple correspondencia de las etapas evolutivas determina en gran medida la unidad formal de las manifestaciones plásticas, la coincidencia en las formas de gobierno, la semejanza en las técnicas artesanales, etc., factores impersonales que no nos permiten conciliar o resumir los genios nacionales de pueblos que difieren en raza, lengua y cultura.
Un proceso de síntesis pan-andino tenía poco de haberse iniciado en los Andes centrales, en el extraordinario ensayo del “Tihuantinsuyo”. Proceso que interrumpe la Conquista cuando empezaba a dar los primeros frutos.
En Mesoamérica, en cambio, no se había dado el primer paso hacia la síntesis universal de las culturas componentes. El poder azteca daba más la impresión de estar al borde del aborto que del parto de un primer fruto mesoamericano. Cuando el “Tihuantinsuyo” garantizaba la “Pax incaica”, el poder azteca imponía el “Bellum Aeternum” exigido por Huitzilopochtli y demás dioses mexicas o meshicas.
Para el inca la meta suprema del Estado era la providencia universal lograda a través de la reglamentación del trabajo del hombre y la utilización racional de los recursos naturales; ambas cosas planeadas a escala pan-andina.


Para los aztecas, el cometido primordial de su imperio era el de alimentar al sol con la sangre humana, valiéndose de una maquinaria religiosa creada para infundir terror y tergiversar la escala de valores espirituales, al dar sentido místico al canibalismo ritual, al desollar a las víctimas humanas para vestir sus pieles, al arrancar corazones palpitantes para ofrecerlos al dios sol, al ahogar, enterrar vivos o exponer a la intemperie y la muerte a decenas de niños y adultos, mes con mes, año con año, etc. Todo esto al ritmo ascendente que imponían los éxitos crecientes del “flamante imperio”. Extraño intento de síntesis a lo azteca, que se ve interrumpido en Mesoamérica misma bajo la dirección de Hernán Cortés, al tiempo que se consuma la Conquista.
Tomar a Cuauhtémoc y lo azteca como representativo de México y lo mexicano, es simplemente contrario a toda evidencia histórica. Si la cultura azteca no logró en su día sintetizar lo mesoamericano, menos puede simbolizar al México contemporáneo.
Por otra parte, negar que Hernán Cortés sea el escudo y el emblema del México naciente del siglo XVI, junto con Juan Diego, Doña Marina, el Obispo Juan de Zumárraga, Fray Pedro de Gante y los 12 primeros franciscanos, es cerrar los ojos a la Historia. A Hernán Cortés se debe la llegada de los evangelizadores franciscanos, la erección de la ciudad de México, la consolidación del Reino de la Nueva España, pero ante todo, es instrumento para que México adquiriera sus caracteres esenciales: su Catolicidad y su Hispanidad. Caracteres ante los cuales lo mucho o lo poco que sobreviva de lo indígena, queda relegado a la categoría de vehículo para expresar en forma “sui generis” esa catolicidad y esa hispanidad. Ni más ni menos.
En el sitio de la gran Tenochtitlán, el genio político y militar de Hernán Cortés logra por primera vez la cooperación universal del nativo en una empresa común: la destrucción del poder azteca.
Cabe entonces preguntarse, en esa acción militar, ¿Quiénes representaban a Mesoamérica? ¿Los aztecas, perdido ya su imperio, luchando por la supervivencia tribal, o la coalición de los pueblos mesoamericanos atacantes?

Cabe preguntarse igualmente, en términos de lo que es el México independiente, ¿En cuál de los bandos podemos identificar a los que nos representan indirectamente? ¿En el de los sitiados, que luchan porque no se den la circunstancias que permitan el nacimiento de México, o en el de los sitiadores que lo auspician? Aun cuando ni unos ni otros así lo entendían, salvo, claro está, Hernán Cortés, único que vislumbrara cómo de los escombros de Tenochtitlán surgiría no solo una nueva ciudad, sino un nuevo país, católico e hispánico.
De acuerdo con lo anterior, Cuauhtémoc es el símbolo perfecto de la lucha de lo azteca por lo azteca, no por Mesoamérica que se le opone, mucho menos, por México que aún no existía.
Descontando la oposición azteca, valerosa y resuelta, las demás castas  aristocráticas indígenas se alían al conquistador hispano, sin lo cual Cortés y sus capitanes no hubieran logrado subyugar a millones de nativos, a pesar de las armas de fuego, de los caballos y de la táctica europea para la lucha. La alianza con las fuerzas armadas indígenas dio solidaridad a la Conquista aún antes de que la Fe y cultura de Occidente le dieran estabilidad. (5)
(5) En el Perú, donde los indígenas se defendieron con mucho menor hidalguía que los aztecas, el bajo pueblo inca opuso una resistencia cerrada a los conquistadores y a su descendencia, la penetración de lo europeo fue menor y solamente circunscrita a las ciudades, sin afectar al campo, de allí que hasta la fecha no se haya logrado bien a bien, la castellanización de ese pueblo.  José Ignacio Vasconcelos Miranda.
Ante el trasfondo de nuestra historia,  no es Cuauhtémoc el héroe indígena que se inserta en la realidad social mexicana, son más bien: Xicoténcatl el viejo, y los otros tres senadores de la república de Tlaxcala. Debido a que Cuauhtémoc  se opuso al nacimiento de México, mientras que los senadores tlaxcaltecas cooperaron a que México fuera. Opuestas actitudes que han trascendido los siglos. Así los tlaxcaltecas contribuyeron posteriormente a poblar las regiones más apartadas de la Nueva España. 6)
(6) También un escuadrón tlaxcalteca acompañó a Pedro de Alvarado para intentar la conquista  del Ecuador. Y fueron numerosos los tlaxcaltecas que acompañaron a los exploradores españoles en la conquista  y viajes posteriores a las Islas Filipinas. Así como a la conquista del Nuevo México y del Colorado. Luis Ozden.


En cada una de las avanzadas de nuestra cultura hacia el norte de los Valles Centrales: En San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey, Aguascalientes, Zacatecas, etc. se constituyó un barrio tlaxcalteca, pie veterano de la implantación de la Hispanidad. Testimonio fehaciente de la postura pro-castellana (léase pro-mexicana) de Xicoténcatl el viejo, Citlalpopoca, Mashicatzin, Tlehuexolotzin y otros señores tlaxcaltecas, quienes solicitaron el bautismo como señal inequívoca de su aceptación espontánea del cristianismo. Precisamente después de la huida y desbarato de la hueste castellano-tlaxcalteca de junio de 1520, los caciques tlaxcaltecas demostraron extrema actitud de lealtad a Hernán Cortés y a España, que su raza supo honrar.
Como contrapartida, en toda manifestación anticatólica y antiespañola del México contemporáneo por parte de los grupos minoritarios liberales campeones de ideologías exóticas, como los masones que acabaron por dominar el escenario político de nuestro siglo XIX, o de los ateo-socialistas monopolizadores del poder político en nuestro siglo XX, aflora el “aztequismo”, usurpando los valores nacionales a los que imprime un sentido sectario, demagógico, antimexicano. Reliquia de la actitud negativa de Cuauhtémoc y su raza, respecto a la Conquista y Cristianización de Mesoamérica.
Si recordamos con gratitud a los senadores tlaxcaltecas, cuanta mayor será nuestra devoción por la princesa chontal Malintzin, Doña Marina para los castellanos. Traicionada por su familia y vendida  como esclava a comerciantes mayas. Después de su bautismo, se convierte posteriormente en la valiosa “lengua” de Hernán Cortés,  y a la hora del triunfo de éste, en benefactora de parientes malhechores, a los que perdona y busca para proteger.
 A parte  de  María Santísima en su advocación guadalupana; ninguna otra figura femenina ha contribuido tanto a la consolidación de México.
JOSÉ IGNACIO VASCONCELOS MIRANDA.
Editó: Luis Ozden; luisozden@gmail.com; Blogs de Luis Ozden.
“Doctrina de la Hispanidad Americana”; José Ignacio Vasconcelos. México D.F. 2004.
Anotaciones de Luis Ozden.  2014.

martes, 13 de marzo de 2018

LO QUE DEBE SABER TODO HISPANOAMERICANO EN LA HORA PRESENTE


LO QUE DEBE SABER TODO HISPANOAMERICANO
EN LA HORA PRESENTE
CUANDO NUESTROS ENEMIGOS CULTURALES LOS HEREJES ANGLOSAJONES QUIEREN ATACAR CON MAYOR SAÑA A LOS CATÓLICOS DE CULTURA HISPANA.



Estandarte del Imperio Español


1.-EL SER HISPANO, ES PERTENECER A LA CULTURA ORIGINARIA DE ESPAÑA: IDIOMA; NOMBRES; APELLIDOS Y COSTUMBRES.

2.-EL SER HISPANO CATÓLICO, SIGNIFICA PERTENECER A LA RAZA BLANCA O A CUALESQUIERA OTRA RAZA DE COLOR Y SUS MEZCLAS, PORQUE EL SER CATÓLICO, ES SER UNIVERSAL EN EL PENSAMIENTO, Y VER EN LOS DEMÁS SERES HUMANOS, EL MISMO VALOR ESPIRITUAL QUE EL CREADOR DIO A TODO EL GÉNERO HUMANO.

3.-EL SER HISPANO CATÓLICO ES PERTENECER A LA RAZA HEROICA, JERÁRQUICA Y ARISTOCRÁTICA, PORQUE EN LOS TRES SIGLOS DE LOS VIRREINATOS,  ESPAÑA COLOCÓ A SUS MEJORES HIJOS EN LO ALTO DE LA PIRÁMIDE SOCIAL.

4.- EL HISPANO-CATÓLICO ES TAMBIÉN, EL LATINO, DIGNO HEREDERO DEL IMPERIO ROMANO Y DE LA RELIGIÓN CATÓLICA ASENTADA EN LA CIUDAD DE ROMA, CUNA TAMBIÉN, DEL DERECHO CIVIL ROMANO Y DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL EUROPEA.

DESDE EL SIGLO Iº, LOS PAGANOS DEL MEDIO ORIENTE MEDITERRANEO, ADOPTARON LA CULTURA Y RELIGIÓN  LATINO-CATÓLICA,  A CAUSA DE LA EVANGELIZACIÓN DE LOS APÓSTOLES, LOS DISCÍPULOS DE CRISTO Y LOS MISIONEROS CRISTIANOS; Y DESDE EL SIGLO IV,  LOS PUEBLOS BÁRBAROS DEL NORTE EUROPEO FUERON EVANGELIZADOS, ENTRE ELLOS, SE HALLABAN LOS ANGLOS Y LOS SAJONES.

5.- LOS PUEBLOS LATINOS CRISTIANOS, NUNCA HAN DESPRECIADO A LOS SERES HUMANOS POR SU ORIGEN RACIAL, NO LOS CLASIFICAN POR RAZAS COMO SI FUESEN ANIMALES,  SOLAMENTE  LOS CLASIFICAN COMO CRISTIANOS O PAGANOS; SEGUIDORES DE CRISTO O ENEMIGOS DE CRISTO.

6.- LOS PAGANOS DE TODAS LAS RAZAS COMO SON  LOS CHINOS, JAPONESES, HINDUES, ANIMISTAS, JUDÍOS TALMÚDICOS O LOS FALSOS CRISTIANOS PROTESTANTES DE TODAS LAS SECTAS; ESPECIALMENTE LOS CALVINISTAS, SON RACISTAS Y DESPRECIAN A TODOS LOS SERES HUMANOS QUE NO PERTENECEN A SUS RAZAS O RELIGIONES.

7.- LOS ANGLOAMERICANOS CALVINISTAS, CREEN QUE SOLAMENTE ELLOS, SON LOS ELEGIDOS DE DIOS PARA DOMINAR A LOS DEMÁS PUEBLOS. (a) Benjamín Franklin CONFECCIONÓ  LA DOCTRINA DEL DESTINO MANIFIESTO DE LOS ANGLOAMERICANOS”.  ESTA IDEA LA TOMARON DEL RELIGIOSO FRANCÉS  JUAN CALVINO,  QUIEN A VEZ, LA TOMÓ DE LOS JUDÍOS TALMUDICOS.

ELLOS AFIRMAN QUE “LA PREDESTINACIÓN DIVINA” SE MANIFIESTA EN EL PUEBLO QUE EVIDENTEMENTE, MUESTRA SU SUPERIORIDAD ECONÓMICA Y CIENTÍFICA, Y POR ESTO ES ELEGIDO DE DIOS.

8.- ESE PUEBLO SERÍA AQUEL QUE ADOPTARA LAS IDEAS POLÍTICO-RELIGIOSAS DEL CALVINISMO Y DEJARA DE SER CATÓLICO LATINO.
UNA PARTE DE ESTE PUEBLO FUE EL DE LOS ANGLO AMERICANOS DE LOS  SIGLOS XVII Y XVIII.

9.- LOS ANGLO-SAJONES: SON LOS INGLESES Y LOS YANQUIS ANGLICANOS, LOS ESCANDINAVOS, UNA GRAN PARTE DE LOS ALEMANES Y LOS HOLANDESES, QUIENES SIGUIERON A MARTÍN LUTERO Y A JUAN CALVINO; NEGARON SU PERTENENCIA A LA RELIGIÓN CATÓLICA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI, DESCONOCIENDO A SU CABEZA: EL PAPA ROMANO, Y SE CONVIRTIERON EN HEREJES, FALSOS CRISTIANOS, Y PROTESTANTES, A ELLOS LOS ACOMPAÑARON EN SU DESVIACIÓN RELIGIOSA LOS FRANCESES HUGONOTES.

10.-   LOS ANGLO-SAJONES VIERON A ESPAÑA CONVERTIRSE EN LA PROPIETARIA DEL CONTINENTE AMERICANO POR LA VOLUNTAD DEL PAPA ALEJANDRO VI, LO QUE PROVOCÓ EN ELLOS, LA ENVIDIA. - Hay que consultar las Bulas de Partición del Papa Alejandro VI escritas en 1493.

11.- LOS ANGLO-SAJONES PROTESTANTES, TAMBIÉN VIERON A ESPAÑA CONVERTIRSE EN EL ADALID DEL CATOLICISMO Y ESPADA DEL PAPADO ROMANO, POR LO QUE  LA VIERON COMO SU MAYOR ENEMIGA.

12.-  LOS ANGLO-SAJONES –INGLESES Y HOLANDESES PROTESTANTES- JUNTO A LOS ITALIANOS Y FRANCESES CREARON UNA HISTORIA FALSA ACERCA DE LA CONQUISTA ESPAÑOLA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DEL NUEVO MUNDO, UNA HISTORIA MENTIROSA PARA DESPRESTIGIARNOS A LOS OJOS DEL MUNDO.
NOSOTROS LOS HISPANOS, LA HEMOS LLAMADO: LA LEYENDA NEGRA.

13.- EN EL SIGLO XVII, LOS ANGLO-SAJONES PROTESTANTES  COMENZARON A ROBAR TERRITORIO ESPAÑOL EN AMÉRICA POR MEDIO DE SUS PIRATAS, PARA CREAR COLONIAS O FACTORÍAS COMERCIALES, DE FORMA ILEGAL, PORQUE  NO RECONOCIERON LAS BULAS DEL PAPA ALEJANDRO VI, Y SUS DECRETOS DE PARTICIÓN DEL MUNDO, EN DOS POTENCIAS SOLAMENTE: ESPAÑA Y PORTUGAL.

14.-  LAS BULAS DEL PAPA ALEJANDRO VI ESPECIFICABAN QUE: “LA CONCESIÓN ES DE DOMINIO, POR SER TIERRA DE INFIELES, CON SUS SEÑORÍOS, CIUDADES, CASTILLOS, LUGARES Y VILLAS, CON TODOS SUS DERECHOS Y JURISDICCIONES Y EXCLUYEN A TODA OTRA PERSONA DE CUALQUIER DIGNIDAD, ESTADO, GRADO, ORDEN O CONDICIÓN, INCLUSO IMPERIAL O REAL, EN EL COMERCIO O EN CUALQUIER OTRA COSA, SIN LICENCIA EXPRESA DE LOS REYES CATÓLICOS

POR LO TANTO, TODA LA AMÉRICA DEL NORTE ERA PROPIEDAD DE ESPAÑA, Y SUS LITORALES FUERON RECORRIDOS POR LOS EXPLORADORES AL SERVICIO DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA, QUIENES LEVANTARON MAPAS DETALLADOS Y  CON CRUCES, SEÑALARON A TODA NORTE AMÉRICA COMO  PROPIEDAD ESPAÑOLA. DESDE LOS INICIOS DEL SIGLO XVI.

15.- DURANTE TODO EL SIGLO XVI NUESTROS EVANGELIZADORES CATÓLICOS CONSTRUYERON MISIONES EN TODO EL LITORAL DEL OCÉANO ATLANTICO DESDE TERRANOVA HASTA EL NORTE DEL GOLFO DE MÉJICO, BAUTIZANDO A LOS INDIOS BÁRBAROS Y PAGANDO, MUCHAS VECES CON SU SANGRE  EL  MARTIRIO, POR LA ENSEÑANZA DE LA DOCTRINA CRISTIANA A LOS SALVAJES.  

LOS EXPLORADORES DE LA COSTA ESTE DE NORTE AMÉRICA AL SERVICIO DE ESPAÑA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI TOMARON POSESIÓN DE LAS TIERRAS Y DEL  LITORAL.


LOS PRINCIPALES EXPLORADORES DE NORTEAMÉRICA AL SERVICIO DE ESPAÑA DURANTE LOS PRIMEROS 30 AÑOS DEL SIGLO XVI FUERON:
Juan de la Cosa; Juan Ponce de León; Alonso Álvarez de Pineda
Juan Bermúdez;  Gaspar De Corte Real; Esteban Gómez; Pedro de Quexós
Francisco Hernández de Córdoba; Juan de Grijalba; HERNÁN CORTÉS
Pánfilo de Narváez: Lucas Vázquez de Ayllón;  Juan Pardo

VER EL MAPA DE DIEGO RIBERO, 1530


LUIS OZDEN, luisozden@gmail.com
Año 2017  





miércoles, 7 de febrero de 2018




SALUDOS A LOS ESTUDIOSOS RUSOS DE MIS BLOGS DE HISTORIA

PRESENTACIÓN

SABIENDO POR MEDIO DE LAS ESTADÍSTICAS DEL INTERNET, QUE EXISTE DESDE RUSIA UN BUEN GRUPO DE PERSONAS QUE CONSULTA MI BLOG, CON DOS PÁGINAS: TITULADAS:

 “LA HISTORIA VERDADERA” Y “LA ACADEMIA
 DE HERNÁN CORTÉS”

QUISIERA HACER CONTACTO CON ALGUNOS DE USTEDES. 
MI CORREO ELECTRÓNICO ES: luisozden@gmail.com


A PEDIMENTO DEL REV. PADRE FRAY JUAN DE JESÚS OMC. PRIOR DEL MONASTERIO CARMELITANO DE LA CIUDAD DE GUADALAJARA, MÉXICO. VOY A PUBLICAR UNA CARTA DIRIGIDA AL HONABLE JEFE DEL ESTADO RUSO:

SEÑOR VLADIMIR PUTIN

ESCRITA POR EL REVERENDO PADRE
FRAY JUAN
PRIOR DEL MONASTERIO CARMELITADO DE LA CIUDAD DE GUADALAJARA, JALISCO,

ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

Luis Ozden


lunes, 27 de noviembre de 2017

LA FE DE HERNÀN CORTÈS


Palacio de Cortés en Cuernavaca, siglo XVI



LA FE DE HERNÁN CORTÉS

LA CRUZ Y LA ESPADA

Hernán Cortés desembarcó en la isleta de San Juan de Ulúa, el jueves Santo 21 de' abril de 1519, al frente de casi 600 hombres de guerra; habían pasado solamente 27 años desde la toma de Granada por los Reyes Católicos y 26 años y medio desde el descubrimiento del continente americano por Cristóbal Colón. Por lo tanto, Cortés y sus seguidores continuaban el impulso natural de la España de entonces, primera potencia europea, que junto a Portugal, abrían las rutas marinas al comercio y a la Fe cristiana.

Frente al pequeño grupo de exploradores se dibujaba la línea costera de un mundo desconocido.
Solamente, dos breves exploraciones anteriores habían tocado ese litoral; la de Hernández de Córdoba en 1517 y la de Juan de Grijalva en 1518.

México, nuestro país no existía todavía, el pueblo mexicano estaba aún por nacer y el territorio que Cortés contemplaba era ocupado por muy diversas tribus paganas que hablaban más de 50 lenguas y dialectos diferentes, guerreando continuamente unos contra otros. De entre ellos el más fuerte era la tribu colhúa, casta guerrera seguidora de una religión cruelísima con la cual esclavizaba a muchos pueblos oscureciendo su espíritu.
 Cada comunidad sometida debía entregar, entre otros, un tributo de jóvenes y doncellas para el sacrificio a sus dioses. Y los caciques temblaban con solo escuchar el nombre del gran "tlatoani" (el que habla más fuerte, el mandamás) Moctezuma.

Para entender la FE de Hernán Cortés y de sus compañeros hay tomar en cuenta los  antecedentes históricos que habían formado su carácter. En los españoles de los siglos XV Y XVI palpitaba la sangre de más de 30 generaciones de luchadores contra el musulmán, infiel invasor de Iberia por casi 800 años. Todos esos siglos de guerra templaron el valor y la FE de los cristianos, cualidades que no tenían los otros pueblos europeos.

Por lo tanto, para los hijos de la casta hidalga, empuñar la espada o la lanza, era la única manera de ganarse el pan y hacer morada. El hidalgo, no podía ejecutar otro trabajo, deshonra era, hacerlo por otros medios que no fuesen arriesgar con valor la propia vida, hacer fortuna, mantener su linaje o crear otro con las armas en la mano; todo esto, era lo correcto y digno para los jóvenes cristianos. El ancestral llamado de la cruzada medieval estaba en el alma de los conquistadores del nuevo mundo. La Cruz y la Espada eran los signos de la FE. Salvar las almas  de los paganos del Nuevo Mundo, aún contra la voluntad de estos, y extender el reinado de Jesucristo, eran los principales motivos de la Conquista; el llamado venía de Dios, los medios, de esos jóvenes, muchos de los cuales morirían en la aventura.
Hernán Cortés era el prototipo de esa casta de guerreros natos, para quienes la vida no tenía otro sentido que empuñar la espada, montar a caballo y arriesgar su vida con valor. Ganar la fortuna del infiel y del pagano a cambio de llevar la luz de la verdadera FE, protegiendo a los religiosos en su labor evangelizadora.

A los 19 años de edad el joven hidalgo Hernán, se precipitó en el tumultuoso torrente humano que buscaba fortuna y honra o tal vez la muerte. Como tantos otros cruzó el océano tormentoso, obedeciendo al llamado divino que marcó en Descubrimiento y la Conquista del Nuevo Mundo. SERVIR A DIOS Y AL REY era el lema.
Los hidalgos y la gente llana que se embarcaban en Sevilla para las nuevas tierras descubiertas; debían registrarse en La Casa de Contratación de Sevilla, estupendo filtro, que no permitía el ingreso de forajidos, perseguidos por la Justicia, dudosos cristianos, mujeres de mala vida y de polizontes: quienes no podían pagar su pasaje.
Con los cientos de miles de documentos del Archivo sevillano se derriba la Leyenda Negra confeccionada por los enemigos de España con la que afirman maliciosamente, que los conquistadores del continente eran “bandas de maleantes”. La Corona española controló mucho mejor que las otras monarquías, a sus emigrantes durante los 330 años que dominó en toda la Tierra Firme americana.

Mientras que la Corona inglesa, por ejemplo: desde principios del siglo XVII, vació las cárceles y calles de sus ciudades, de toda laya de indeseables, embarcando a cientos de miles para poblar las costas de Norteamérica. Propiciando, con esto, la extinción de los indios y la trata de esclavos negros arrancados del África.
En la mente de los conquistadores españoles, los seres humanos se dividían en tres clases: cristianos, infieles y paganos; convertir a los paganos a la FE de Jesucristo, comunicarles la luz de Su Revelación y someterlos al Rey Emperador de las Españas era un deber primordial.

Al Rey se le debía lealtad por ser ministro de Dios en la Tierra para defender a los cristianos de sus enemigos jurados y visibles; mientras que al Papa se le obedecía por ser el representante de Cristo para velar por la salud espiritual de los fieles y defenderlos de los enemigos de la FE: los judaizantes, los infieles y los herejes.

Hernán Cortés era hombre de FE probada; el soldado cronista Bernal Díaz del Castillo escribe en su "Historia Verdadera": "Cortés era muy religioso, rezaba todas las mañanas en su libro de oraciones y oía la Santa Misa con devoción".

Antes de entrar en batalla con los nativos les hacía leer por medio de sus intérpretes, el Requerimiento legal; si aceptaban ser amigos se les daba la paz, en caso contrario, se les hacía la guerra.
Para entender a los conquistadores y, con ellos, a su más insigne representante hay que ser consciente de esta circunstancia: Toda la actuación de Cortés como conquistador, gobernante, político, poblador y constructor de la nueva nación mexicana, estaba impregnada del ideal medieval que creó la civilización cristiana; del amor que sentía por la tierra de su conquista, de la que hoy formamos parte y de su fidelidad al Rey.

HERNÁN CORTÉS ESTABA CONVENCIDO DE LA SANTIDAD DE SU EMPRESA.

En noviembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, poco antes de fallecer, pide en la primera cláusula de su testamento que sus restos sean trasladados la villa de Coyoacán. Actualmente, éstos se encuentran en la iglesia anexa al Hospital de Jesús, por él fundado, en el centro de la ciudad de México.
Los hombres y mujeres del siglo XXI, sobre todo los que pontifican de historiadores oficiales, no ven o no quieren ver los antecedentes del nacimiento de la nación mexicana.
Influenciados, como están, por los anti valores del cristianismo, como son: el ateísmo, el liberalismo, el neo indigenismo marxista, la indiferencia religiosa y el hedonismo; permeados por las corrientes destructoras de la mente y del espíritu; del mundialismo apabullante y su secuencia  sensiblera, romántica, debilitadora de la educación y del carácter heredados de nuestros ancestros españoles.

A los intelectuales que desprecian la verdad histórica, qué la han sustituido por otra falsa, fantasiosa y subjetiva, hago un llamado urgente: recobremos el conocimiento y la difusión de nuestro pasado mediterráneo. Los hispanoamericanos somos el resultado de la Conquista española de Hernán Cortés y sus aliados..

REFLEXIÓN

Desde el punto de vista de la Religión del pueblo mexicano; podríamos afirmar que  el Acta de Nacimiento de lo que sería México, comenzó cuando Cortés derribó los ídolos del templo mayor culhúa al inicio de la Conquista, el 13 de agosto de 1521.

Su FE de Bautismo se escribió el 12 de diciembre de 1531 cuando la Virgen  Santísima se apareció al neófito Juan Diego en el cerro del Tepeyac, y que su Confirmación sería el 27 de septiembre de 1821, cuando don Agustín de Iturbide entró en la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante para consumar su independencia política.

LUIS OZDEN

 Diciembre de 2015.

FUENTE DE INFORMACIÓN:   Archivo de la Academia de Hernán Cortés, San Ángel. Ciudad de México.




lunes, 20 de noviembre de 2017

LA REVOLUCIÒN MEXICANA DE 1910



LA CONTRAREVOLUCIÓN A LOS PIES DE CRISTO

LA REVOLUCIÓN DE 1910
UNA REFLEXIÓN ACERCA DEL 20 DE NOVIEMBRE
La revolución de los hermanos Serdán en Puebla de los Ángeles, el 20 de noviembre de 1910 y el posterior levantamiento de Francisco I. Madero hasta Venustiano Carranza así como los 19 presidentes posteriores hasta el año 2017, en los siglos  XX y comienzos del XXI; es la continuación lógica de la revolución de la Reforma de 1857-59, como ésta lo fue, de la revolución del cura Miguel Hidalgo en 1810. Estas guerras armadas o institucionales contra el pueblo católico mejicano son tres fases de la única Revolución que las logias han aplicado a todos los países que quieren encadenar. Los gobiernos protestantes, masónicos y judaicos de los Estados Unidos de América ya han obtenido, en 2017, lo que se había planeado desde 1790: ENCADENAR A ESTE PAÍS: MÉXICO O MÉJICO.

LA PRIMERA FASE DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL EN MÉJICO
De 1799 a 1808 ANTECEDENTES DE LA INDEPENDENCIA
De 1809 a 1821 REVOLUCIÓN CONTRA LA CORONA ESPAÑOLA
De 1821 a 1823 IMPERIO CATÓLICO MEXICANO INDEPENDIENTE
De 1824 a 1833 LA MASONERÍA PRO-YANQUI TOMA EL PODER Y ESTE PAÍS SE CONVIERTE EN “LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS”
El 19 de marzo de 1823, con la desaparición del Imperio Mexicano Católico, que don Agustín de Iturbide propuso antes de su entrada a la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante, el 27 de septiembre de 1821. Y la posterior instalación de la República, al estilo yanqui, de los “Estados Unidos Mexicanos” el 4 de octubre de 1824, el pueblo mexicano quedó sujeto a gobiernos inestables con una Constitución, vil copia de la Constitución liberal de Cádiz y ésta impuesta por los yanquis, que ya se habían apoderado de la masonería española vía la Gran Logia de Charleston, USA.

Esto propició que los mexicanos se dividieran en dos partidos de tendencia contraria e irreconciliable. Destruyeron la riqueza material, intelectual y moral adquirida en trescientos años de civilización cristiana. Pues, cuando un pueblo había estado acostumbrado a vivir bajo la Monarquía española, un gobierno fuerte, que se complementaba  tanto civil como religiosamente, no podía gobernarse de manera inmediata por un gobierno democrático. Este era el caso  de todos los pueblos hispanoamericanos.

Los hispanoamericanos, después de 14 años de asesinatos, robos y destrucción de la riqueza acumulada por muchas generaciones; quedaron  sujetos a individuos sin experiencia, cuyos gobiernos, supuestamente democráticos, ponían los ojos en la potencia angloamericana que los apoyaba; y en su lucha de partidos contrarios: el conservador y el liberal, cayeron en manos de los gobiernos de los Estados Unidos.
El partido conservador, reunió en torno suyo a los ciudadanos apoyados en sus tradiciones ancestrales de hispanismo y de la religión católica.
Y el partido liberal compuesto de intelectuales admiradores de la República yanqui y sostenidos por ella; política, ideológica, y económicamente, también en sus ideas religiosas del libre examen protestante. Estos individuos quedaron divorciados naturalmente, del pueblo mexicano católico. El Partido Liberal Mexicano se convirtió en enemigo del pueblo que pretendía gobernar.  Se constituyó en una minoría masónica y dictatorial, ganando el poder político siempre con la trampa y la injusticia, engañando al pueblo para corromperlo y enriquecerse a su costa, enarbolando ideas y leyes espurias para presentarse como Partido Ilustrado y bienhechor.

LA SEGUNDA FASE DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL EN MÉXICO
De 1825 a 1831 ENTRARON A TEJAS MÁS DE 20 MIL COLONOS DE LOS ESTADOS UNIDOS, FINGIENDO  SER CATÓLICOS
De 1833 a 1836 LOS COLONOS ANGLOAMERICANOS ERAN LA MAYORÍA DE LA POBLACIÓN DE TEXAS
EL 2 DE MARZO DE 1836 LOS COLONOS YA DESCARADAMENTE PROTESTANTES Y MASONES  SE REBELARON CONTRA EL GOBIERNO MEJICANO Y PROCLAMARON LA REPÚBLICA DE TEJAS
De 1837 a 1848 EL PARTIDO LIBERAL MEXICANO ENTREGÓ A LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, MÁS DE LA MITAD DEL TERRITORIO MEJICANO, EN UNA GUERRA FICTICIA Y TRAIDORA.
Esta SEGUNDA FASE DE LA REVOLUCIÓN abarca desde los gobiernos de Antonio López de Santana y su vicepresidente Valentín Gómez Farías hasta las Leyes de Reforma y la Constitución atea de 1857, impuesta forzosamente  al pueblo católico mejicano, por el masón pro yanqui Lic. Benito Juárez García, presidente del Partido Liberal y de acuerdo con los gobiernos masones de los Estados Unidos.
Todos estos gobiernos, si así se les puede llamar, porque no eran tales, sino salidos de una serie de asonadas, que terminaron con el levantamiento de Porfirio Díaz en 1876, y que solamente habían servido para inutilizar la construcción de un país fuerte y digno.
Los tres años del 2º Imperio con Maximiliano como Emperador fue una excepción, porque el pueblo católico mexicano si pudo demostrar su aprobación
La guerra de Secesión Norte-Sur; esclavistas contra antiesclavistas que se desarrolló de 1862 a 1865, con la victoria de los yanquis norteños, detuvo por esos años su intervención en los asuntos de México, y el pueblo católico mexicano pudo contar con un segundo Emperador en la persona de Fernando Maximiliano de Habsburgo.
Pasado ese lapso, los yanquis apoyaron de nuevo y con más brío al Partido Liberal, para aplastar definitivamente al pueblo mexicano católico. Las logias masónicas maquinaron para aplicar con toda su crudeza las Leyes de Reforma contra la Iglesia y contra el pueblo mejicano católico, nueve años más tarde, con la caída del Segundo Imperio.
Sin embargo las cicatrices de dolor y sufrimientos que la sociedad mejicana había recibido desde la Revolución de Independencia no se habían borrado. La esperanza en la justicia y en triunfo de la razón, hacían esperar un gobierno nacionalista que independizara a la patria del yugo del Gobierno Liberal Internacional masónico que tanto daño había hecho. Y volvieran a surgir los valores genuinos de la nacionalidad mexicana: Para continuar la obra de civilizar a los indios, abrir de nuevo la corriente de la ilustración católica y renacer los valores cristianos desfigurados por setenta años de liberalismo ateo. Pero la corriente de destrucción de la Religión Católica iba a tomar un camino hipócritamente atractivo:
Para lo cual, los masones extranjeros que gobiernan a los políticos yanquis apoyarían a un General que tomara el poder en México y que aplicara los lineamientos de “Una Masonería pacífica” en vez de la “guerrera” hasta entonces usada para someter al pueblo. 
El nuevo sistema “científico” que se iba a establecer, desorganizando y destruyendo los valores de la sociedad mexicana sin que se diera cabal cuenta.

LOS VALORES SAGRADOS DE UNA PATRIA HISPANA  Y CATÓLICA
LA RELIGIÓN CATÓLICA
LA NACIONALIDAD BASADA EN LA CULTURA LATINA
EL IDIOMA CASTELLANO
LA INSTRUCCIÓN DE PUEBLO, PÚBLICA Y PRIVADA
USOS Y COSTUMBRES HISPANOAMERICANOS
LEGISLACIÓN PROPIA
GOBIERNO PROPIAMENTE NACIONAL
DERECHO INVIOLABLE DE LA PROPIEDAD PRIVADA
EJÉRCITO PROPIO Y NACIONALISTA
PREPONDERANCIA DEL SER HISPANOAMERICANO
El conjunto de estos valores formaba parte del Partido Conservador y del engrandecimiento de la nación. Pero la falta de uno solo de estos valores debilita a los demás y destruye la armonía que debe reinar en la Nación.
El hombre “afortunado” seleccionado por la masonería yanqui para tomar las riendas de México fue el General Porfirio Díaz Mori. Un diamante falso que cumplió los lineamientos de la Masonería pacífica.
El gobierno fuerte del general Díaz y el de su “compadre” de Manuel González lograron en casi 30 años de gobierno; la paz deseada desde 1824, entre las facciones y la Iglesia Católica, la explotación de las riquezas naturales de la República Mexicana, las garantías a la propiedad privada, la alimentación del pueblo, la organización del ejército, la total comunicación del extenso país por medio de los ferrocarriles, la fortaleza de la moneda, y el respeto internacional de México, especialmente de las potencias europeas y asiáticas.
  
Solamente una nación no estaba conforme con el progreso de México: Los Estados Unidos de América. Su plan original de cambiar el alma del pueblo católico e hispano de los mexicanos,  para poder anexionarlo todo sin mucho esfuerzo no había dado los resultados esperados 35 años antes.
El gobierno yanqui veía con desconfianza como iba surgiendo un país fuerte al sur de su frontera, no veía con buenos ojos que los países de Asia valoraran los pesos mexicanos de plata, más que los dólares. Y que los tratados comerciales con el Imperio Alemán, con el Imperio Chino, con el Imperio del Japón y el Imperio Británico, así como los concertados con España, Francia y Sudamérica fueran muy ventajosos para México.
Entonces, de los Estados Unidos llegó James Creelman, un afamado periodista en marzo de 1908, para entrevistarse con el general Díaz, a quien le hizo varias preguntas comprometedoras sobre otra posible reelección del,  ya llamado entonces dictador, por la prensa yanqui.
Al poco tiempo apareció Francisco Ignacio Madero que era un filósofo espiritista, de familia rica, educado en Estados Unidos y que escribió contra la reelección del Gral. Díaz.
Madero fue perseguido por el “dictador” Porfirio Dáz y se exilió en los Estados Unidos, desde donde arengaba a los inconformes, que  debían levantarse contra “el tirano”  el 20 de noviembre de 1910.

LA TERCERA FASE DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL EN MÉXICO
Desde esa fecha hasta la promulgación de la Tercera Constitución anticatólica contra el pueblo mexicano católico en 1917, llamada “Carta Magna”, fueron seis los presidentes de la República, entre 1911 y 1920.
 Dos de ellos asesinados en plena efervescencia revolucionaria. La Tercera fase de la Revolución  acabó con la riqueza del país, el orden establecido por 30 años y con el prestigio internacional de México. Durante ese mismo período desaparecieron casi un millón de habitantes entre muertos y emigrados. 

Sin embargo, entre 1913 y 1914 hubo un lapso de siete meses en el cual el pueblo mejicano católico tuvo la sensación de que la Revolución había sido dominada por el gobierno fuerte del presidente católico General Victoriano Huerta, quien había permitido la Consagración de Méjico al Sagrado Corazón de Jesús, el 6 de enero de 1914, con la anuencia del Papa San Pío X y la asistencia de todos los arzobispos de las Diócesis mejicanas. Todo el pueblo católico y sus sacerdotes se consagraron a Cristo Rey.
Este acto de valentía en la Fe cristiana puso en movimiento a la Masonería internacional que se ensañó con el pueblo mejicano desde todos los puntos y la Revolución se encendió con mayor crueldad.
La reacción de los gobiernos yanquis a este milagroso acto, fue instantánea.
Para derrocar al General Huerta, que estaba bien puesto en la silla presidencial, con la aprobación del pueblo y de la jerarquía católicos, fue necesario que la Marina yanqui bombardeara el puerto de Veracruz y amenazara con llevar sus tropas hasta la capital del país. Acto seguido, el General Huerta renunció a la presidencia, no sin antes escribir una carta dura y contundente contra el presidente yanqui W. Wilson, retándolo a quitarle su Fe y dignidad.
Sin la presencia del General Huerta quien se había exiliado en España, los revolucionarios desataron la destrucción y muerte por los 25 años siguientes. (3)

PERSECUCIÓN RELIGIOSA CONTRA EL PUEBLO CATÓLICO
Luego de 1920 a 1940 vendría la persecución religiosa más cruel que país alguno de América tuvo en toda su historia; la Guerra llamada Cristera.
PORQUE LOS QUE IBAN A SER FUSILADOS POR TROPAS DEL GOBIERNO MASÓN GRITABAN ANTES DE MORIR:
¡VIVA CRISTO REY!  

De 1926 a 1929 fueron los años más crueles, después siguió la connivencia de la jerarquía de la Iglesia con los poderes de la Masonería representados por los presidentes Plutarco E. Calles; tres sucesores incondicionales y   Lázaro Cárdenas de 1934 a 1940.
Durante la fase revolucionaria de 1910 a 1928, la Jerarquía de la Iglesia Católica de Méjico había sido perseguida como nunca lo había sido durante el siglo XIX, los Arzobispos y Obispos fueron expulsados del país y los más valientes vivían ocultados por sus fieles.
Al final de la década de 1920, concretamente en 1929 un par de obispos desterrados en los Estados Unidos, con el mal consejo de los funcionarios yanquis, se arrogaron la representación de la jerarquía eclesiástica mejicana y firmaron “la paz” del gobierno masónico con el pueblo mejicano católico en armas. Para después desarmarlos y entregarlos a sus verdugos, los masones mejicanos, quienes se dieron prisa en fusilarlos.
Gran traición a Cristo y a los cristeros de parte de esos tímidos obispos.
La Guerra Cristera fue antecesora de la sangrienta Guerra Civil española de la década de los años de 1930 cuando se quiso implantar el régimen comunista en España.
A partir de 1940, LA TERCERA FASE DE LA REVOLUCIÓN ANTICRISTIANA fue institucionalizada CADA SEIS AÑOS con diez presidentes del mismo Partido Liberal hasta llegar al año 2000.
¿EN CUAL OTRO PAÍS DE OCCIDENTE, QUE SE DIGA DEMOCRÁTICO, SE HA DADO ESA SERIE DE  10 PRESIDENTES DEL MISMO PARTIDO POLÍTICO, POR 60 AÑOS COMPLETOS?
  
LAS ÉPOCAS DE DESTRUCCIÓN Y GENOCIDIO SON PARTE DE LA ÚNICA REVOLUCIÓN QUE AZOTA AL MUNDO DESDE 1517 CON SUS DIVERSAS FASES Y ARIETES:

EL PROTESTANTISMO (Martín Lutero, el Anglicanismo, Juan Calvino, etc. etc.) desde 1517 en adelante hasta hoy, siglo XXI.
REVOLUCIÓN INGLESA CON OLIVER CROMWELL Y EL PURITANISMO.
LA MASONERÍA Y SOCIEDADES SECRETAS DESDE EL 24 DE JUNIO DE 1717.
GUERRA A LA SOCIEDAD DE JESÚS Y SU DISOLUCIÓN POR EL PAPA  CLEMENTE XIV., EL 21 DE JUNIO DE 1773.
REVOLUCIÓN NORTEAMERICANA DE 1775 A 1783
LA CREACIÓN DE LA SECTA DE LOS ILUMINADOS EL 1° DE MAYO DE 1776.
REVOLUCIÓN FRANCESA DE 1789 A 1795
GUERRAS DE INDEPENDENCIA  HISPANOAMERICANAS DE 1806 A 1826.
GUERRAS EUROPEAS DEL SIGLO XIX
GUERRAS MUNDIALES DEL SIGLO XX Y LA REVOLUCIÓN COMUNISTA EN RUSIA, CHINA Y ÁFRICA.
EL TERRORISMO EN EL SIGLO XXI

¿QUÉ ES LA REVOLUCIÓN?
“LA REVOLUCIÓN es una doctrina que pretende fundar la sociedad sobre la voluntad del hombre, en lugar de fundarla de acuerdo con la voluntad de Dios. Ella se manifiesta por un sistema social, político y económico nacido del cerebro de los filósofos, sin cuidado de la Tradición, y caracterizado por la negación de Dios sobre la sociedad pública”
E.S.M.


CONCLUSIÓN
SUS ETAPAS HAN SIDO:
HUMANISMO
RENACIMIENTO
REFORMA PROTESTANTE
REVOLUCIONES INGLESA, ANGLOAMERICANA Y  FRANCESA
REVOLUCIÓN  HISPANOAMERICANA DE INDEPENDENCIA
REVOLUCIÓN COMUNISTA
REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
REVOLUCIÓN  POS INDUSTRIAL

Secularizar la sociedad y el Estado, emancipar de toda influencia católica los órdenes de la vida, arrancar la Fe de todas las almas; instaurar el imperio de Luzbel sobre la ruina de Cristo. Tal es el fin de la REVOLUCIÓN que tácitamente expresan con franqueza o doblez, la educación laica, los partidos anticatólicos, marxistas, demócratas y liberales, de derecha o de izquierda, que son los instrumentos por los cuales se desarrolla el mundo. La Revolución es la gran rebelión que incubada desde hace mucho tiempo renace vigorosa en estos últimos tiempos. La Revolución no es solo el laicismo en los colegios, ni la disolución de las familias, ni el odio a la autoridad civil, ni la persecución religiosa, ni el cambio de las leyes del trabajo.
Es algo más. ES AFIRMAR QUE TANTO EL ORDEN SOCIAL COMO EL INDIVIDUAL SE HAN DE ESTABLECER POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y NO POR LOS DERECHOS DE DIOS.
El resto fluye de lo anterior, de esa rebelión orgullosa salió el Estado moderno, este Estado que ha tomado lugar en todo, que es la Bestia que se ha hecho dios y que los verdaderos católicos nos rehusamos adorar.


¿QUE ES LA CONTRAREVOLUCIÓN?
La CONTRAREVOLUCIÓN es el principio contrario, es la doctrina que hace reposar la Sociedad sobre la Ley Cristiana.
Hay que recordar a San Pío X, quien decía enérgicamente a principios del siglo XX:
“En estos tiempos de anarquía social e intelectual, en que cada individuo se convierte en doctor y legislador…., no se edificará la ciudad (del hombre) de un modo distinto a como Dios la ha edificado; no se levantará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización cristiana es la ciudad Católica.”
No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos NATURALES Y DIVINOS, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana, de la REVOLUCIÓN Y DE LA IMPIEDAD.
OMNIA INSTAURARE EN CHRISTO



Completó y Editó: LUIS OZDEN.
NOVIEMBRE DE 2015