lunes, 23 de diciembre de 2013

EL CURA JOSÉ MARÍA MORELOS Y PAVÓN







LA REVOLUCIÓN DE 1811 A 1819
Mi intención al relatar estos datos sobre la revolución de Independencia es  hacer un esbozo de los personajes que el Partido Liberal Mexicano  presenta como héroes nacionales.
Después del ajusticiamiento del cura Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama  y José Mariano Jiménez en la ciudad de Chihuahua, entre junio y julio de 1811, siguieron sus relevos en la Revolución liberal que buscaba la independencia del antiguo Virreinato de la Nueva España, separándolo por medios violentos de la Corona Española.  Dos jefes revolucionarios fueron los principales relevos; el cura José Ma. Morelos y Pavón, y Francisco Javier Mina.
El también sacerdote (cura) José Ma. Morelos y Pavón, nacido en la ciudad de Valladolid, Michoacán el 30 de septiembre de 1765, de padres buenos católicos, ingresó en 1790 al Colegio de San Nicolás del que era  rector el cura Hidalgo, permaneciendo allí cinco años para merecer su nombramiento de bachiller en la ciudad de México; en 1797 era ya presbítero. Como muchos otros curas del Virreinato se entusiasmó por las ideas liberales que circulaban entre los criollos ignorantes del fondo y origen que contenían. Así que en 1810 resolvió buscar a Hidalgo quien ya iniciaba su obra de destrucción del Orden Cristiano. El hecho es que en el pueblo michoacano de Charo, después de una larga entrevista, a fines de octubre de ese año, Hidalgo le extendió un nombramiento que registra la Historia:
“Por la presente comisiono en toda forma a mi lugarteniente el Br. José María Morelos, cura de Carácuaro, para que en la costa del sur levante tropas, procediendo con arreglo a  las instrucciones que le he comunicado”. (1)
Pero Hidalgo había concedido igual jefatura a otros tres individuos: Ignacio López Rayón y su hermano José Ma. Para hacerse cargo de las tropas que aquel había dejado en Saltillo, un segundo grupo a los hermanos Villagrán, arrieros ignorantes y crueles, para operar en el Bajio y comarcas aledañas del centro del país, y el tercero, a Javier Osorno ladrón de caminos, comisionado en  la región del norte de Veracruz, quienes se repartirían los territorios de Nueva España para revolucionarlos.
José Ma. Morelos era otro de los cientos de sacerdotes del Virreinato, cuya vocación religiosa era superficial y equívoca, porque en el fondo había rebeldía a toda disciplina, especialmente para imitar a Jesucristo, guiando espiritualmente a las ovejas del Maestro. Las ideas de la Ilustración habían llenado su mente poco profunda, del deseo romántico de Libertad, Igualdad y Fraternidad  universales,  si bien en cura Morelos era de inteligencia viva, su cultura general era menos que mediocre; debiendo valerse de otros para suplir esa deficiencia.  Sin embargo, tenía las cualidades humanas de la actividad física y la estrategia en el combate, las que le darían ventajas militares en poco tiempo.
Primera campaña:
Antes de finalizar el año de 1810, el cura Morelos, ya contaba con más de tres mil seguidores entre ellos, los hermanos Hermenegildo, José Antonio y Juan José Galeana, así como sus sobrinos Pablo y Luis Galeana. Junto con éstos, estaba un oscuro peón que con el tiempo llegaría hasta la presidencia de la república; Vicente Guerrero Saldaña. También se unió  a Morelos otro cura como él; Mariano Matamoros y Orive, de la ciudad de México, ordenado sacerdote en 1796 a sus 26 años de edad, quien por sus ideas revolucionarias era perseguido, así que formando parte de las tropas de Morelos, salvaría momentáneamente su vida. Además, el cura Matamoros tenía dotes para el combate por lo que recibió el grado de coronel quedando custodio del pueblo de Izucar. (2)
En un solo combate, Morelos cumpliría su primera campaña revolucionaria, es decir; de pillaje, de destrucción del orden y la riqueza establecidos en la parte sur de la provincia de México. ¿Conservaría algún resto de mansedumbre sacerdotal y vería minorar toda inútil efusión de sangre y destrucción de la Riqueza pública? (3)
El historiador don Lucas Alamán en su “Historia de México” escribe refiriéndose al cura Morelos: “Por desgracia, entre las cualidades de Morelos, no se contaba la generosidad para con los vencidos. Su rostro torvo y ceñudo era la expresión de aquella crueldad calculada con que fríamente volvió sangre por sangre, y cobró a sus enemigos, centuplicados, los males que de ellos recibió”. (4)
Para finales del año 1811, Morelos había derrotado a tres jefes realistas y ocupado casi todo el territorio del actual estado de Guerrero, con ayuda los  hermanos  Nicolás y Miguel  Bravo.
Entonces se acercaron a él los intelectuales de la Revolución, el cura volteriano Dr. José Ma. Cos Pérez y el impío Lic. Carlos Ma. Bustamante, para escribir a Morelos, sus discursos y redactar las actas del Congreso itinerante. Se acercaron, también, otros asesores yanquis que nunca le faltaron, para enardecer su anti españolismo,  todos estos eran los agentes de aquellos que la dirigían la Revolución  y que  obedecían los lineamientos de la Logia de Charleston, al fin y al cabo la directora de la revolución en Nueva España. 
Segunda campaña:
Si su antecesor  Miguel Hidalgo, había mandado asesinar a los españoles que no eran masones y destruir cuanta riqueza se  le atravesaba; Morelos  lo superó en toda clase de crímenes.
El historiador don Antonio Gibaja y Patrón escribe lo siguiente:
 “Me refiero a la penuria y  a las calamidades que pesaron sobre los mexicanos sitiados y sitiadores y a la población, que sufrieron horriblemente en Cuautla”:
“Morelos se aproximó de victoria en victoria a la villa de Cuautla en donde fue sitiado por las fuerzas del general Félix Ma. Calleja del Rey, fue un sitio de 60 días que sitiados y sitiadores no descansaron ni un solo momento. ¿Para qué? Estos dos ejércitos en guerra por más de cien años, ambos de mexicanos, la contemplaremos muchas veces en la historia de México. Todo para humillar a esta nación, porque el judaísmo y los gobiernos de los Estados Unidos la han uncido a infame jugo para esclavizar a sus hijos, para hacerles arrostrar la fama más degradada con que esos gobiernos y su pueblo llaman a los mexicanos; ladrones y bandidos”
Varios soldados de Morelos abandonaron sus filas y se presentaron en el campamento realista, informando a Calleja del miserable estado que guardaban los sitiados.  Morelos declinó acogerse al indulto que le ofrecía el Virrey, mientras Hermenegildo Galeana, a las dos de la madrugada, rompía el sitio por el lado norte en el cauce del río para proteger la huida del comandante Morelos, quien por fin salió, pero a costa de dejar más de ochocientos muertos de sus soldados que lo protegieron.
El primero en entrar fue el coronel Etchegaray quien envió al Comandante Calleja del Rey un parte con la descripción más cruda de lo que vio. “El pueblo presentaba la vista más horrorosa con cientos de muertos tirados en la calles y los quejidos de los enfermos y heridos salían de las casas abiertas, la peste había hecho presa de todos que estaban vivos….”
El general Calleja ordenó al cura de Yautepec José Mariano Rus Calado para que organizara el abastecimiento de víveres y agua para los sobrevivientes, mientras el sargento Juan Gamboa hacía que los indios rebeldes prisioneros cavaran las tumbas y enterraran a los muertos….
Etchegaray escribió a Calleja: “Aquellas mismas gentes que solo esperaban ser pasadas a cuchillo por el ejército realista vencedor, según se lo anunciaron los cabecillas del ejército de Morelos, al observar que poníamos en sus manos el alimento que tanto necesitaban…….levantaban las manos para dar gracias a Dios, y ver su gusto y alegría, arrancó de nuestros ojos el llanto que tanto satisface a las almas que nunca se olvidan de sus semejantes, a quienes, por un precepto de su Fe deben amar como así mismos”
El sitio de Cuautla ha sido cantado por los liberales oficiales como un hecho glorioso para el cura José Ma. Morelos, más, siguiendo los lineamientos de sus asesores nunca se mostró clemente y patriota con los mexicanos, él fue la causa de tanto sufrimiento y mortandad de personas inocentes y engañadas.
Tercera campaña de Morelos:
Después de la pérdida de Cuautla, Morelos se estacionó en Oaxaca no sin antes vencer  y fusilar a los jefes españoles Régules, Bonavía y Aristi. Desde ahí, dirigió varias operaciones comendadas por Matamoros y los hermanos  Bravo.
Su siguiente objetivo sería apoderarse del puerto de Acapulco. Salió de Oaxaca el 7 de febrero y después de varias acciones de pillaje y destrucción por el camino, llegó al Puerto el 6 de abril con muy pocas armas y unos 1500 revolucionarios. Tomó los cerros circundantes, bombardeando por seis días la población, cuyas principales familias se refugiaron en el fuerte de San Diego. Morelos mandó tomar la isla Roqueta, rodear el Castillo y tomarlo el 20 de agosto asesinando a los refugiados con el comandante Pedro Vélez. (5)
Estando Morelos en Acapulco llegó uno de los buques de la flota que venía desde Manila, capital de las Islas Filipinas ni tardo ni perezoso se hizo con su cargamento, e interrumpiendo con esto, el tráfico de más de doscientos años de relación comerciales entre Nueva España y Asia.
Después de la toma de Acapulco, José Ma. Morelos se presentó en Chilpancingo para el establecimiento y la jura del primer Congreso revolucionario que llamó: “El Supremo Congreso de la América Septentrional Mexicana”, otros nombres: “Congreso Nacional Constituyente”, “Congreso de Anáhuac”, etc. todo fue aprobado, aunque se opuso Ignacio López Rayón. Fue formado en el Palacio de Chilpancingo a seis de noviembre de 1813. El presidente naturalmente era Morelos, el Vicepresidente Andrés Quintana Roo, Los diputados: Rayón, Herrera, Bustamante, Verduzco, Liceaga y  Ortiz de Zárate.
Su proclama: “El pueblo declara su Independencia de cualquiera otra nación”. Una enorme falsedad porque toda esa farsa era obra del Pbro. Don José María Morelos  y Pavón, con sus diputados nombrados por él mismo.
El historiador don Antonio Gibaja escribe muy acertadamente que:
“La Revolución no era una guerra justa, sino una rebelión al orden establecido, y en cuanto al  caso de la Independencia, no fue hecha por la sociedad mexicana, fueron algunos mexicanos afiliados a un partido cosmopolita, como lo es el Partido Liberal; la tal guerra fue una rebelión contra la autoridad….. o el Congreso contra la autoridad de las leyes de la guerra o de la ordenanza militar” (5A)
 Este Congreso dio a su creador el título de: “Alteza Serenísima”, esta era la segunda Alteza pues Hidalgo, en Guadalajara, había sido el primero en recibir este título, México habría de padecer a una tercera Alteza Serenísima por muchos años; Antonio López de Santana.
Morelos tuvo un rasgo de humildad, declinando el título  de Alteza y cambiándolo por el de “Siervo de la Nación”, que algunos presidentes de México del siglo XX adoptaron también por “humildad”…..
 
Cuarta campaña:
Ante tan exitosas campañas, Morelos se dirigió nada menos que a su ciudad natal Valladolid para uncir, ésta, a los revolucionarios. Creyendo que con los seis mil seguidores podría tomarla. Llevaba tres divisiones al mando de Mariano Matamoros, Nicolás Bravo y  Hermenegildo Galeana, junto con las partidas de Muñiz, Arias, Ortiz, Vargas y el Padre Navarrete.
La ciudad estaba al mando del mayor general José Calderón y entre los jefes oficiales se encontraba el coronel Agustín Iturbide; entre todos había menos de dos mil efectivos. Morelos dirigió al comandante Landázuri una carta escrita por su secretario Rosains llena de soberbia y fanfarronería que comenzaba así:
“Aquellas armas a cuyo estruendo se rinden las ciudades y abaten las fortalezas……… No quedará cabeza sobre los hombros, las calles y las plazas serán regadas con negra sangre de cuantos temerarios se opongan a su impulso. Esta hermosa ciudad será teatro del horror…………  Dios guarde V. muchos años. Campo de Valladolid, diciembre 23 de 1813 a la una del día. José Ma. Morelos, Señor comandante de las armas de Valladolid.”
Al día siguiente 24 de diciembre de 1813, Morelos ordenó el ataque a la ciudad, pero Galeana y Bravo fracasaron replegándose al campamento. Ya en horas de la noche Iturbide al mando de 190 hombres de a caballo con infantes a la drupa atacó el campamento. La oscuridad y la confusión hicieron que las tropas revolucionarios se atacaran entre sí. Los sobrevivientes desobedecieron a sus jefes y huyeron. Morelos reunió algunas tropas y se refugió en la hacienda de Santa Lucía, dejando el mando a Matamoros. El 5 de enero de 1814 los insurgentes fueron nuevamente derrotados y Matamoros aprehendido. (6)
La estrella del “Servidor de la Nación” comenzaba a declinar con la derrota que sufrieron sus tropas y el ajusticiamiento de Mariano Matamoros, brazo derecho de Morelos, éste, huyó a Acapulco por la sierra, pero fue seguido por el comandante Gabriel de Armijo a tan corta distancia, que si no hubiera sido por la muerte heroica de Ramírez, uno de los coroneles del Cura Morelos, ahí hubiera caído preso. Dejando en la Hacienda de las Animas donde se habían ocultado, todo su equipaje, documentos y sellos de su Congreso itinerante y hasta un retrato al óleo de Morelos con banda de generalísimo, que fueron remitidos a España bajo inventario.
Entre el botín que traían los revolucionarios estaba el pectoral del Obispo de Puebla,  vasos de oro y plata del tesoro de la catedral poblana. Muchas alhajas y monedas de oro por un total de 12 481 pesos y 14 reales todo inventariado, después por el virrey Calleja, y repartido entre los oficiales según el reglamento. (7) 
Ya en Acapulco,  que seguía bajo el poder de los revolucionarios, estaban presos dentro del Castillo de San Diego 200 españoles que se habían refugiado ante el acoso de los revolucionarios, Morelos propuso el canje de ellos por Matamoros al Virrey quien no recibió su propuesta a tiempo, sin embargo los 200 españoles fueron degollados  un mes después de muerto Matamoros. (8)
Estando Morelos en el puerto de Acapulco supo que el coronel realista José Gabriel de Armijo con más tropas iba ganado las poblaciones una a una con la firme determinación de reconquistar el puerto. La toma de Chilpancingo, anterior sede del Congreso Americano, por las tropas de Armijo, determinó a Morelos salir por el sur para internarse en la sierra dominada por Vicente Guerreo. Pero antes de salir mandó quemar todas las casas de puerto utilizando paquetes de cacao traído desde Guayaquil, sacados de los enormes almacenes de la familia De Icaza.
 Orden al coronel insurgente Montes de Oca:
“Despache dos que ballan á atisar solo las casas de Acapulco, pero que no se entretengan en pepenar nada, sino que atisen bien, que no quede nada que no quemen, pues que todo ade quedar redusido a cenizas. Que los que ballan sean de empeño. Pie de la Cuesta Abril 9 1814”. - Morelos – Sr. Teniente coronel Don Isidoro Montes de Oca. (9)
Cuando el cura Morelos escribía por sí solo, sin ayuda de sus asesores, revelaba su ignorancia del idioma castellano y su pobre educación, a pesar de los años de Seminario.
Las órdenes del impío Cura Morelos no se concretaron a quemar, sino a asesinar sin misericordia a los ricos del puerto y a los oficiales realistas prisioneros. Cuando el coronel Armijo recorrió la costa encontró en el sitio de la Quebrada los cadáveres todavía sangrando de 21 prisioneros de los batallones de Asturias y Fernando VII, y 34 más en una barranca inmediata.
Entre los manglares de Coyuca encontró a varios religiosos y familias que ahí se habían refugiado para salvar sus vidas, entre ellos el Padre Francisco Patiño. (10)
Morelos siguió su huida hacia Zacatula continuando sus asesinatos con una saña increíble en alguien que era cura, sobre todo con sus hermanos en Cristo, matando por medio de uno de los Galeana, a todo aquel que no quisiera abrazar la Revolución. 
Muerte de Hermenegildo Galeana:
Sin embargo hay que hacer notar, que cuando los realistas iban persiguiendo a Morelos, en uno de los pueblos de la costa se acercaron al coronel Armijo; Fermín y Juana Galeana hermanos de Hermenegildo para donar setecientos pesos  y  Fray José Terán mil pesos a la causa realista.
Armijo siguió a Galeana por la Costa Grande, pero se retiró a Tixtla para reorganizar sus fuerzas, dejando al capitán Avilés para seguir a Galeana que se escabullía, pero cuando lo perseguía el capitán Juan de Olivar muy de cerca, éste vio como Hermenegildo se golpeaba la cabeza con la rama de un árbol, cayendo a tierra, Galeana logró subirse de nueva cuenta a su caballo para seguir la huida, entonces el soldado de escuadrón Joaquín de León le dio un tiro matándolo. Los realistas entraron triunfantes a Coyuca con la cabeza de  Hermenegildo Galeana, donde el comandante Avilés mandó colgarla de arco del atrio de la iglesia con un letrero que decía “Esta es la cabeza de un valiente”, quien traía tras de sí, cientos de asesinatos a mansalva. Era el 27 de junio de 1814. Cuando el cura Morelos se enteró, dicen que levantó las manos diciendo: “Acabaron mis dos brazos ahora ya no soy nada”  Lucas Alamán tomo IV, capítulo II.
Poco antes de la muerte de Hermenegildo Galeana, le había llegado la noticia  a Ignacio López Rayón, de que el 19 de junio, en Nautla, había desembarcado un tal Mr. Humbert, enviado del gobierno de los Estados Unidos a los revolucionarios, con un importante refuerzo de armas y los “importantísimos pliegos de confederación con unas provincias que son la envidia de las naciones”· “nuestros generosos vecinos del Norte, altamente convencidos de la justicia de nuestra lucha… no quieren paz con la Europa hasta alcanzar la independencia de nuestro dilatado continente…” (6B)
Así celebraba López Rayón en una carta dirigida a Rosains, su “Capitán general de los Ejércitos Nacionales y Ministro de las Cuatro Causas”
Después se comprobó que solamente había sido un intento de algunos yanquis para enterarse directamente de la situación. Entonces Rayón por medio de su segundo Rosains ordenó que el llamado mariscal Juan Anaya fuera a los Estados Unidos a entrevistarse con el presidente Madison para pedirle ayuda, así como lo habían hecho Pascasio  Ortiz de Letona y Bernardo Gutiérrez de Lara enviados por Hidalgo con el mismo fin. (6C)
 Anaya en compañía del Padre Pedroza llegó a Nueva Orleans para organizar una expedición de aventureros yanquis, Con esto se demuestra que cada jefe revolucionario pretendía establecer relaciones con el Presidente de los Estados Unidos, porque había, sin duda algún motivo para esa fraternidad.
Sin embargo esta falta de patriotismo de los revolucionarios los ha llevado a una falsa creencia; ellos creían, como muchos aún lo siguen creyendo actualmente, “que el gobierno de los Estados Unidos hace compromisos directos con los revolucionarios. Esto es un error, porque no conocen el juego que sigue aquel gobierno. Al contrario, los llama bárbaros, ladrones y bandidos. Esto es a la faz del mundo, y ocultamente por medio de las sociedades secretas”.  Antonio Gibaja, “Revoluciones Sociales de México”
Mientras tanto, Morelos se había hecho fuerte en una región michoacana elevada, de buen clima alejada de los batallones realistas. Lugar ya conocido por él, donde existían minas abandonadas, socavones usados como cárceles  para los eclesiásticos españoles o que habían resistido a la Revolución. El capellán de Morelos, Padre José Morales encontró a tres sacerdotes en tales condiciones, que quedó horrorizado. Eran los infelices,  el Padre agustino Ramírez capellán de Acapulco, el Padre Alegre y el Padre franciscano Gotor. Esto se supo por relación del P. Morales en la causa a Morelos. (6D)
Durante los primeros seis meses de 1814 las tropas del virrey Calleja, había recuperado toda la Costa del Sur con su centro el importante puerto de Acapulco. Los insurgentes perdieron lo que habían ganado en los primeros años de las campañas del Cura Morelos, mientras éste, quedo escondido en las montañas, el turno a ser perseguido era Ignacio López Rayón presidente de la Junta Revolucionaria, quien estaba en Tehuacán. Ante el acoso de los realistas, Rayón subió hacia Zacatlán donde se estableció una pequeña corte alrededor de su persona.
En septiembre de 1814 las tropas realistas desde varios puntos habían rodeado a Zacatlán y casi prenden a Rayón durante la noche del 24, pero un tiempo húmedo con densa niebla impidió el asedio del pueblo. Al medio día el coronel realista Llorente atacó la casa de Rayón, aunque este se escapó abandonando todos sus documentos y haberes. El historiador don Lucas Alamán relata en el cap. V del tomo IV de su obra, que esos papeles de Rayón y remitidos a la secretaría del Virreinato le fueron de mucha utilidad para escribir su historia de la Revolución. Con Rayón se fugaron Carlos Bustamante y su esposa. Quedaron prisioneros, el Presbítero diputado Crespo y Francisco Antonio Peredo que había ido en calidad de enviado a los Estados Unidos, a más de otros muchos oficiales. La pérdida de los revolucionarios quedó en 200 muertos y 50 prisioneros.
Rayón y Bustamante se separaron para que éste se embarcara en Nautla rumbo a los Estados Unidos, con  un tejo de oro de 14 marcos y dinero en monedas. Bustamante y su esposa en compañía del Padre Alarcón y algunos criados de éste cayeron en manos de insurgentes quienes le quitaron el tejo y el oro, a poco llegaron los del Dr. Couto quien a su vez se quedó con el tejo y el dinero. (Lucas Alamán, Tomo IV, cap. V)
Mientras tanto el Cura Morelos se reunió con varios jefes del Congreso en la villa de Uruapan donde los diputados le dieron el mando militar y la misión de llevarlo hasta Tehuacán.  Don Lucas Alamán apunta en su libro VII capítulo I, “La salida se efectuó el 29 de septiembre de 1814, los individuos del Congreso recibieron 600 pesos cada uno para los gastos del viaje, los equipajes de tantas personas, los archivos y papeles de las oficinas, los víveres y municiones formaban un convoy considerable. Todos en la marcha estaban sujetos a la disciplina militar, los diputados recibían igual ración que los soldados; caminaban en formación rigurosa, desde las siete de la mañana hasta la tarde, que acampaban al raso”
Para capturar a Morelos y su Congreso, el virrey Calleja nombró al coronel Manuel de la Concha y todas las divisiones del centro del país se fueron concentrando en forma de pinza sobre los insurgentes. Mientras el Cura dispuso que los integrantes de Congreso se adelantasen, él quedaría protegiendo la retaguardia, pero, Morelos y sus revolucionarios ya no tenían salida, todo se reducía al ataque de los realistas y a defenderse los rebeldes.
Los realistas al mando del coronel de la Concha dieron alcance a las tropas de Morelos  atacándolas por tres frentes. La desbandada de éstos fue general y el teniente Matías Carranco dio alcance al Generalísimo; cuando se vieron frente a frente, éste reconoció a su antiguo subalterno diciéndole: “Sr. Carranco, parece que nos conocemos”. Era el 5 de noviembre de 1815.
En el alcance se hicieron muchos prisioneros entre ellos el capellán del Congreso, Padre José Ma. Morales, sin embargo los diputados y demás integrantes pudieron alejarse, porque nadie los siguió.
El botín que llevaba Morelos se partió conforme al reglamento militar, solo se separaron cinco barras de plata para el gobierno virreinal. El Cura Morelos y el capellán quedaron bajo la custodia del capellán realista  Padre Salazar.
Prisión, Proceso y Muerte del Cura José Ma. Morelos y Pavón
Desde su captura el 5 de noviembre hasta su proceso en la ciudad de México pasaron diez y seis días. El coronel de la Concha y su tropa, captor de Morelos llegaron con los prisioneros a San Agustín de las Cuevas distante 4 leguas de la Capital del Reino, el 21 de noviembre. El virrey Calleja no quiso presentar al preso en público, por lo que dictaminó que lo llevaran durante la noche a las cárceles secretas de la Inquisición, lo que así se hizo. Y que se procediera a su causa inmediatamente, informando a Morelos que nombrase al defensor que quisiese; quedando terminada la confesión de cargos esa misma tarde.
El Cura Morelos, lejos de atribuir a otros la parte que había tenido en la Revolución, descargando sobre ellos lo más odioso de sus actos, como lo habían hecho Hidalgo y Allende, contestó con dignidad y firmeza a todos los cargos que se le hicieron, que fueron 23.
El principal cargo que le hizo el jurado fue de traición, faltando a la fidelidad al Rey, promoviendo la Independencia y haciendo que esta  se declarase por un Congreso reunido en Chilpancingo.
Respondió: “Que no habiendo Rey en España cuando se decidió por la independencia de estas provincias trabajando cuanto pudo por establecerla, no había contra quien se pudiese cometer ese delito, y que hallándose después, comprometido con la Revolución, concurrió con su voto a la declaración que se hizo en el Congreso de que nunca debía reconocerse al Sr. Don Fernando VII, ya porque no era de esperar que volviese, o porque si volvía había de ser contaminado.”
“Pero que antes de votarlo, consultó con las personas más instruidas de ese partido y por varias razones le dijeron que era justo, la una, porque era culpa de S.M. haberse puesto en manos de Napoleón y entregándole la España como un rebaño de ovejas, y que aunque tuvo conocimiento de su regreso de Francia, nunca le dio crédito o juzgó que habría vuelto napoleónico”
El último de los cargos que le hicieron fue por los cientos de asesinatos que se habían cometido en su campaña, destrucción de fortunas, ruina de familias y desolación del país, dijo:
“Que estos eran los efectos necesarios a todas las revoluciones, pero que cuando entró en ella no pensó que se causasen, y que desengañado de que no era posible conseguir la independencia, así por la diversidad de dictámenes que no permitía tomar providencias acertadas, así como la falta de recursos y de tino; había pensado pasarse a la Nueva Orleans, a Caracas, o presentarse a la antigua España, para presentarse ante el Rey a pedirle perdón……¨
Terminado el proceso civil, vino a continuación el proceso eclesiástico, del que presentaré algunas preguntas siguiendo  la Historia de México de don Lucas Alamán:
Una interesante pregunta, ¿si en el tiempo que había permanecido en la Revolución había celebrado Misa?, contestó:
“Que se había abstenido de hacerlo, considerándose  irregular, desde que en el territorio a su mando comenzó a haber derramamiento de sangre”
Otras peguntas:
¿Si había recibido la Sagrada Comunión estando excomulgado?
“Que consideraba inválidas las excomuniones.”
¿Si había rezado el Oficio Divino?
“Que en el calabozo no había suficiente luz para hacerlo.”
¿Si su conducta había sido relajada?
“Que si su conducta había sido relajada, que  había procurado, por lo menos, que no fuese escandalosa, y que los hijos que tenía,  no se sabía en el público que lo fuesen”.  Sin embargo, era público y sabido entre los que le seguían, que Juan Nepomuceno Almonte era su hijo, el mismo que lo acompañó en la toma de Cuautla y el que mandó a Nueva Orleans para educarse.
En fin que el Tribunal falló con lo pedido por el fiscal:
“El presbítero D. José María Morelos es hereje formal negativo, fautor de herejes, perseguidor y perturbador de la jerarquía eclesiástica, profanador de los santos sacramentos, traidor a Dios, al Rey y al Papa. Irregular para siempre, depuesto de todo oficio y beneficio.”
Fue condenado a asistir a su Auto en traje de penitente, con sotanilla corta y vela verde, a hacer confesión general y los Ejercicios de San Ignacio. Y para el caso inesperado y remotísimo de que se le perdonara la vida; a una reclusión para todo el resto de ella en África.
Don Lucas Alamán relata detalladamente esta ceremonia de degradación de un sacerdote como antes, las habían tenido Hidalgo y Matamoros:
“Luego de que se terminó la lectura de la Causa, inquisidor decano hizo que el reo abjurase sus errores e hiciese la protesta de Fe, procediendo a la Reconciliación con todo el ceremonial de la Iglesia, recibiendo  de rodillas los azotes con varas. En seguida continuó la Misa rezada con asistencia del mismo reo”.
“Acabada esta, se siguió con la ceremonia de Degradación que estuvo a cargo del obispo de Oaxaca revestido de pontifical. En la sala del Tribunal se apretaban más de trescientas personas principales de la Capital. Morelos con los ojos bajos, aspecto decoroso y paso mesurado, se dirigió al altar: allí, después de leída la sentencia de la junta conciliar, se le revistió de todos los ornamentos de sacerdote y puesto de rodillas delante de Obispo, ejecutó este, la degradación por todos los órdenes según el ceremonial de la Iglesia. Todos los presentes estaban conmovidos, solamente Morelos no se inmutó.” 
Terminada la ceremonia se entregó al reo al brazo secular, entonces el coronel Manuel de la Concha se hizo cargo de Morelos conduciéndolo a la cárcel de la Ciudadela. Donde el coronel de la Concha, el 21 de diciembre intimó la sentencia al reo quien de rodillas según el uso de los Tribunales la escuchó.
El coronel le hizo saber que en un lapso de tres días sería ejecutada la sentencia, fueron llamados el cura Guerra y otros sacerdotes para prepararlo a bien morir. El día 22 a las seis de la mañana de la Concha lo hizo subir a un coche con el Padre Salazar y un oficial; Concha y su división llevaron al reo hasta el santuario de Guadalupe. Morelos iba rezando diversas oraciones entre ellas el Misesere y De profundis aunque confiaba en la misericordia de Dios que sus pecados habían sido perdonados. En Guadalupe tomó un pequeño desayuno continuando hasta el llamado Palacio de San Cristóbal Ecatepec, ocupado por un destacamento militar.
Se reconcilió con la Iglesia por medio del Padre Salazar y él mismo se vendó los ojos, los soldados le indicaron donde se debía poner de rodillas, el Padre Salazar le dijo: haga cuenta de que aquí murió Nuestro Salvador; se dio la voz de fuego, y  el hombre más controvertido que había producido la Revolución en Nueva España, cayó atravesado por la espalda con cuatro balas, pero moviéndose todavía y quejándose lo remataron de otras cuatro. El Padre Salazar hizo vestir el cadáver y mandarlo enterrar a las cuatro de la tarde del 22 de diciembre de 1815 en la Parroquia del pueblo de Ecatepec, vivió exactamente 50 años. Sus restos se perdieron y nadie los ha encontrado hasta hoy.
 Morelos, había nacido el 30 de septiembre de 1765 como: José María Teclo Morelos y Pabon. Está a discusión de si el impío cura tuvo tres o cuatro hijos, pero es seguro que el Mariscal del Impero de Maximiliano, Don Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Brígida Almonte era uno de ellos. 
 REFLEXIONES
Para que el  lector tenga una base a su propia investigación.
El movimiento revolucionario que  intentó destruir el antiguo orden monárquico, aristocrático y católico del Virreinato de Nueva España, para sustituirlo por el sistema republicano,  plebeyo, librepensador y masónico, propio de los Estados Unidos de Norteamérica, estaba dirigido por el recién fundado Partido Liberal Mexicano, que a su vez seguía las órdenes de la Gran Logia establecida desde 1802 en la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, Estados unidos de América. Los jefes de la Masonería buscaban individuos ya corrompidos o proclives a ser corrompidos dentro del clero bajo de Nueva España, porque decían: “Estos arrastran al pueblo y nos sirven para la causa que necesitamos”, entre los más idóneos encontraron al cura José Ma. Morelos. Como habían encontrado al cura Miguel Hidalgo, al cura Mariano Matamoros, al cura Manuel Iturriaga, al cura José Ma. Cos,  y tantos otros que participaron en la Revolución.
La Causa que la Masonería de principios del siglo XIX necesitaba, era la entrega del Imperio Español a los Estados Unidos, a través de Inglaterra y la Francia napoleónica.  Para sentar las bases de una potencia mundial que destruiría el Orden Católico.
Ninguno de los principales jefes revolucionarios que hemos mencionado pudo ver consumada la independencia por la que luchaban, a pesar de la ayuda intelectual y logística proporcionada por la República Yanqui. Estos fracasos retrasaron los planes de la política angloamericana para apoderarse de la Nueva España, por lo que en 1816 comenzaron a preparar en Londres, Inglaterra, una expedición de aventureros para apoderarse por la fuerza del Virreinato.
Después del ajusticiamiento del cura Morelos, vendría la fugaz  revolución de Francisco Javier Mina preparada desde 1816 en los Estados Unidos. Mina, con su tropa de extranjeros entró al país el 15 de abril de 1817 pero el 27 de octubre de ese año  Mina cayó ajusticiado.
Entre ese año y la actuación de Agustín de Iturbide vendrían unos años de relativa paz para los habitantes de la Nueva España. Solamente habían quedado algunos grupos guerrilleros en las montañas del sur del país, el grupo más notorio fue el de Vicente Guerrero. Pues la mayoría de los revolucionarios se habían indultado.
Los habitantes de la Nueva España y de todos los territorios del Imperio Español, acendrados católicos, no se doblegaban ante la Revolución armada; entonces él ataque de la Masonería Internacional sería por vía de las Leyes.
Los liberales de la propia España levantaron de nueva cuenta en 1820, la Constitución masónica de 1812, conocida como la Constitución de Cádiz, que el rey Fernando VII había desconocido en 1814. Volvieron a la carga y obligaron al Rey a firmarla para que fuera proclamada en todo el Imperio. Esto provocó la deseada efervescencia social: la Jerarquía de la Iglesia y el pueblo católico no la querían porque destruía la estructura de la Iglesia y la Fe del pueblo católico; las autoridades, por obediencia debían proclamarla.  En México, la capital del Virreinato, el virrey  Juan Ruiz de Apodaca quien gobernaba desde el 20 de septiembre de 1816, tuvo que jurar la Constitución masónica para evitar los tumultos semejantes a los de Madrid en España. Con esto, las clases elevadas de Nueva España idearon un Plan para separar el Virreinato, del Imperio Español, pero manteniendo la figura del Rey como autoridad política.
Es entonces, cuando se forman las Juntas de la Profesa y entra a la palestra Agustín de Iturbide, LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO con su Plan de las Tres Garantías, la unión de todos los habitantes de la Nueva España en un Imperio Católico Mexicano, independiente de cualquier otra nación. Lo cual se realizó entre el 19 de mayo de 1822 al 19 de marzo de 1823. Pero una nación vecina, independiente y fuerte no convenía  a los intereses imperialistas de los Estados Unidos. Éstos maquinaron para que en 1823 cayera en único gobierno mexicano realmente independiente, utilizando para ello, al Partido Liberal Mexicano aliado suyo hasta hoy en día, año 2013. 
LUIS  OZDEN
Diciembre de 2013.
NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA:
(1)     “Enciclopedia de México”, S.E.P. 1988, Ficha Morelos.
(2)     Ibid, Obra mencionada.
(3)     Historia de la Iglesia en México”, Padre Mariano Cuevas S.J
(4)     “Historia de México”. Lucas Alamán Escalada.
(5)      “Revoluciones Sociales de México” Antonio Gibaja, Tomo II cap, 9, Ed Tradición 1973.
(6)     “Enciclopedia de México” S.E.P. 1988 Ficha Morelos, pag. 5625. (6A) “Revoluciones Sociales de México”, Tomo II, cap. IX,  Antonio Gibaja y Patrón, Ed. Tradición 1973. (6C)  Ver letras O y G. “Enciclopedia de México”, Secretaría de Educación Pública, México, 1988.  
(7)     “Historia de México” Tomo IV, cap. I, Lucas Alamán Escalada, Ed. Fasc., Instituto Helénico.
(8)     “Revoluciones Sociales de México”, Tomo II, cap. IX, Antonio Gibaja, Obra citada.
(9)     El cura Mariano Matamoros fue conducido a Valladolid y procesado. Después que  Morelos había huido hasta Acapulco donde tenía 203 prisioneros españoles. Morelos propuso al virrey Calleja el canje de ellos por Matamoros. Pero el virrey recibió la propuesta cuando ya había sido fusilado el cura Matamoros. A saber esto, el cura Morelos mandó degollar a los 203 españoles en el fuerte de San Diego de Acapulco. “Revoluciones sociales de México”, Tomo II cap. 9, obra de don Antonio Gibaja y Patrón.  Ed. Tradición 1973.
(10) Lucas Alamán Escalada. Obra citada
(11) Lucas Alamán Escalada. Obra citada, Lucas Alamán Escalada. Obra citada.

Ediciones de Luis Ozden
México




miércoles, 27 de noviembre de 2013

Guadalupe; algunas reflexiones sobre el nombre de la Virgen del Tepeyac


GUADALUPE
ADVOCACIÓN
DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

ALGUNAS REFLEXIONES
EL NOMBRE DE LA VIRGEN APARECIDA EN EL TEPEYAC NO ES INDÍGENA

Son cientos las advocaciones de la Santísima Virgen María que se conocen en todo el mundo católico. De todas ellas, siempre hay una de mayor importancia en cada país. También, según la época, así como la devoción dominante de los pueblos, por los milagros concedidos, visiones de los santos y apariciones, aumenta o disminuye la fama e importancia de esas advocaciones o apelativos.
La advocación de Santa María de Guadalupe comenzó a conocerse en el siglo XIV, después del milagroso descubrimiento, en una cueva al pie de la sierra de Guadalupe en el macizo de las Villuercas en Extremadura, España. Un humilde vaquero llamado Gil Cordero guardaba sus reses en una cueva junto al río Guadalupe. “Una mañana temprano sacó sus vacas, pero una de ellas se negaba a salir, estaba como pegada al suelo y no la podía mover, entonces se dirigió al pueblo cercano a pedir ayuda, adelantándose a los vecinos que venían con él, se metió en la cueva al percibir una luz muy brillante que salía de ella, acercándose vio entre una grieta la figura de la Virgen María, escondida probablemente, desde la época de la invasión de los moros.”
En la Iglesia del Monasterio existe una lápida con la siguiente inscripción: “Aquí yace Don Gil de Santa María de Guadalupe a quien se apareció esta imagen”
La imagen de la Virgen es una escultura pequeñita de tez muy morena, con el Niño Jesús en sus brazos, vestida muy lujosamente. Esta imagen está colocada arriba del altar mayor y descansa sobre una base giratoria, para que los fieles puedan contemplarla de cerca, en su hermoso Camarín, adornado entre otras cosas con los escudos nobiliarios de grandes personajes, entre ellos: Cristóbal Colón y Hernán Cortés.
La historia de esta aparición es muy extensa, por los numerosos milagros que se sucedieron a partir de entonces. Su fama corrió por toda España y pronto se levantó un Monasterio de monjes jerónimos en el año de 1389, al que siguieron Hospitales y Colegios, llegando a contar con una de las Bibliotecas más famosas de toda España. Desde esa fecha, durante todo el siglo XV y el XVI fue la Patrona de los reinos de Castilla, mientras que la advocación del Pilar quedó solamente para el Reino de Aragón.
Alguien ha escrito acertadamente, que España le debe la Nuestra Señora la Virgen María las tres cosas más importantes en este mundo:
A su advocación del Pilar; la FE. A su advocación de Covadonga; la PATRIA. A su advocación de Guadalupe; el IMPERIO.
 A la Virgen de Guadalupe se encomendaron los Reyes Católicos en sus empresas militares y descubridoras. Antes y después del Descubrimiento del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón fue a orar ante la imagen de la Virgen y ahí llevó los indios antillanos que traía con él.
Hernán Cortés ofreció a la Virgen en 1529, un lujoso exvoto en plata y esmeraldas que los artífices de Moctezuma cincelaron en Azcapotzalco, de la ciudad de México. Este exvoto tenía la figura y llevaba dentro, el cuerpo seco de la salamandra  ponzoñosa que lo mordió en Yautepec.
En cuanto al nombre GUADALUPE, como consecuencia de su importancia entre católicos y no católicos; las investigaciones, opiniones y preferencias son múltiples y no han terminado aún al comenzar este tercer milenio.
Desde luego GUADALUPE es un vocablo hispanoárabe, y digo hispano porque en España nació, no lo llevaron los árabes en su invasión a la Península Ibérica.  Se compone del sustantivo GUADI vocablo árabe-marroquí que significa RÍO o cañada donde corre un RÍO, y de la terminación LUPE; vocablo muy discutido.  
En las provincias del sur se multiplican los topónimos que comienzan con la palabra GUAD: Guadaira, Guadajoz, Guadiana, Guadalajara, Guadalaviar, Guadalete, Guadalcanal, Guadalcázar, Guadalmedina, Guadalope, Gadalopillo, Guadalporcum, Guadalquivir….y por fin GUADALUPE.
Todos estos nombres son de origen árabe pero ya modificados por el pueblo hispano latino, es decir; nuevos vocablos sincréticos nacidos en España.
LUPE; pudiera ser de origen árabe, pero ¿cual es su significado?,  o hispano latino, tal vez sería un sincretismo, no son comunes estos nombres sincréticos, sin embargo, hay uno muy conocido que es Medinaceli – Ciudad del cielo -.
  En latín tenemos varios vocablos que se asemejan a LUPE: lub
-cascajo-, lubben –oculto-, lupa –cueva-, lupus –lobo- lupae -lobos
GUADI –RÍO-; LUPE –LOBOS-: ¿Significa “RIOLOBOS”?
También hay quien afirma que el nombre GUADALUPE es todo árabe y que se traduce como “RÍO LUMINOSO”, muy bella interpretación pero no tenemos las pruebas.
Cristóbal Colón bautizó como Guadalupe, a una de las islas que descubrió en el mar Caribe. Los conquistadores del Nuevo Mundo traían junto a su espada pequeñas imágenes de la Virgen de Guadalupe, por ser la advocación más venerada en los reinos de Castilla.
EL NOMBRE DE LA VIRGEN DE GUADALUPE NO ES INDÍGENA
La Divina Providencia guiaba las gestas de los seguidores de la Cruz de Cristo, en la conquista de los pueblos idólatras. Esta era una guerra contra el demonio para arrancarle las almas que tenía en su poder. Vencidos los cohlúas el 13 de agosto de 1521, Cortés pide al   Emperador Carlos V que le enviara religiosos santos para iniciar la evangelización, y llegaron los 12 apóstoles a las tierras del Anáhuac en 1524 encabezados por Fray Martín de Valencia.
Pasaban los años y los frailes franciscanos trabajaban muy duro, pero la tarea era muy grande, humanamente imposible. Sería indispensable la intervención de la Madre de Dios para afianzar la Palabra Divina en los corazones de los neófitos. Ella eligió a un humilde joven indio recién bautizado, un hombre de corazón puro llamado cristianamente Juan Diego del pueblo de Cuauhtitlán, casado, quien vivía con  su tío Juan Bernardino.
El día 9 de diciembre de 1531 muy temprano, Juan Diego tuvo la primera entrevista con la Santísima Virgen, Ella le habló en la lengua nahua porque Juan Diego no entendía ninguna otra. La Madre de Dios pidió que se le construyera un templo ahí en la loma del Tepeyac; en la segunda entrevista le ordenó lo mismo, pero la radiante Señora no le dijo su nombre. Solamente se lo reveló al tío Bernardino en la tercera aparición, a quien sanó de su enfermedad, diciendo la Virgen en lengua nahua “yo soy la siempre virgen” y en castellano: “SANTA MARÍA DE GUADALUPE”, primeramente, porque esos tres vocablos no existían en la lengua indígena, y además, para que  los españoles entendieran claramente que se trataba de la advocación más conocida y venerada de España en aquella época.

Las milagrosas apariciones de la Santísima Virgen María se terminaron con la cuarta entrevista a Juan Diego, cuando Nuestra Señora estampó milagrosamente su imagen en la tilma, que aquel entregó al Obispo Juan de Zumárraga el día 12 de ese mes de diciembre de 1531.
LA DISTORCIÓN DEL NOMBRE GUADALUPE
Alguien ha dicho muy atinadamente de la gran cultura “azteca”, que los historiadores y arqueólogos, sobre todo extranjeros han alabado tanto; no pasa de ser un gran mito. Sus lenguas eran muy variadas, no tenían reglas, carecían de Gramática. Cuando los Frailes comenzaron a aprenderlas las fueron conformando a la estructura del idioma latino, escribiendo los fonemas indígenas con letras del alfabeto latino. Es de esta manera que los indígenas poseedores de las antiguas tradiciones de sus pueblos escribieron historias y relaciones.
Los historiadores modernos indigenistas tratan de manera forzada interpretar el nombre SANCTA MARIA GUADALUPE con vocablos nahuas, hacen curiosos retruécanos acomodando los fonemas indígenas para desbaratar el nombre que la Santísima Virgen eligió para ser llamada por los habitantes del Nuevo Mundo.  He aquí algunos de esos inventos: “Cuatlallope, Tecuantlanopeu, Tequantlaxopeuh, Cuauhtlalapan, Tecuantlacupe, Coatlaloclapia”……etc.
Es un hecho, que también el Padre Juan González intérprete entre Juan Diego y el Obispo Zumárraga escribió una relación de las apariciones en lengua nahua y en castellano.
Quizás, la relación más conocida es la que escribió en nahua con caracteres latinos, el noble indígena bautizado don Antonio Valeriano Chimalpain pariente de Moctezuma. Este recibió la sabiduría de los Frailes, fue profesor del Colegio de Tlatelolco y Gobernador de los Indios por 30 años. Del rey don Felipe II recibió una carta de felicitación por su buen gobierno.
Del escrito original  de Valeriano se hicieron varias copias, una de ellas la tuvo el Padre  jesuita Carlos de Sigüenza y Góngora. La Relación de Valeriano que ha llegado a nuestros días es la que copió en 1649 el cura de Guadalupe Fray Luis Lasso de la Vega en lengua nahua titulada “Aparición de Santa María de Guadalupe”, comienza con las palabras “Nican Mopohua….” que quieren decir: “Aquí se refiere ordenadamente de qué manera maravillosa se apareció hace poco en el Tepeyac la siempre Virgen Sancta María Madre de Dios, nuestra Reina que se nombra GUADALUPE… … 9 diciembre…..1531” y en ese documento aparecen escritas las siguientes frases: “ Huei tlamahuizoltica o monexiti ilhuicac tlatoca ihuapilli SANCTA MARIA……… GUADALUPE…….” Con lo que se prueba que la Santísima Virgen no se llamó a si misma con ninguna interpretación indígena cuando le habló a Juan Bernardino, porque no existían esas palabras en lengua nahua. Cuando el tío de Juan Diego relató al Obispo Zumárraga el suceso, habló en lengua nahua y el traductor Padre Juan González no tuvo dificultad para ello pues Bernardino dijo claramente el nombre GUADALUPE, no empleando ningún vocablo indígena. 

Luis G. Pérez de León Rivero.
9 de diciembre del año 2011.



lunes, 21 de octubre de 2013

LA CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN ESPAÑOLA DEL NUEVO MUNDO







SEGUNDA PARTE








LA CONQUISTA
Y
EVANGELIZACIÓN
ESPAÑOLA DEL
NUEVO MUNDO























INDICE

                        página

Prólogo……………………………. 3
Una victoria contra el demonio

José de Acosta…………………… 7

Diego Durán…………………….. .10

El sacrificio entre los aztecas….. 14

Hernando Alvarado Tezozomoc. 15

El Sacrificante…………………… 18

Los Testimonios de los Conquistadores  20

La Leyenda Negra………………………23

Fray Toribio de Benavente……………. 24

La naciente Patria mexicana …………. 27

Dios perdone al De las Casas………… 30

Se extingue una vida maravillosa ……. 33

Conclusión………………………………. 34


PRÓLOGO


UNA VICTORIA CONTRA EL DEMONIO

Este trabajo es resultado de dos conferencias impartidas por mí en el Real Club España de la ciudad de México, en el año de 2004, adaptadas para el presente folleto.

Hablar de guerra contra el demonio en este Tercer Milenio, es provocar una sonrisa escéptica en la mayor parte de los intelectuales, pero, si queremos tratar de ser veraces en nuestra exposición, no podemos referirnos a la historia de la Conquista militar y espiritual del continente americano, sin adecuar nuestro pensamiento al que se tenía a finales del siglo XV y principios del siglo XVI.

También, para entender aquella gesta única; debemos tomar en cuenta al pensamiento contemporáneo, tan influido por el subjetivismo, nueva forma del antiguo romanticismo que ha reducido el bien y el mal a las preferencias del mundo anglosajón protestante, fundamentalista, materialista y pragmático.

Dentro del pensamiento contemporáneo, y cuanto se refiere a la epopeya hispano-católica de los siglos antes referidos, debemos tomar en cuenta las “leyendas negras” que obnubilan el intelecto de cuantos critican superficialmente el Descubrimiento y Conquista del Nuevo Mundo. La leyendas negras, que son muchas, podemos englobarlas en una sola; la llamada Leyenda Negra antiespañola. Leyenda: porque no es historia y Negra: por su intención, marcadamente malévola, y que resumida en una frase, podríamos definirla como: Una conspiración contra la Verdad.

La Leyenda Negra es un pensamiento subjetivo que ha deformado, hasta el grado de convertirse en prejuicio, a millones de mentes incapaces de sacudírselo y ha absorbido su sentido común. Está presente, principalmente en los países de cultura anglosajona como hemos mencionado, y en menor medida en los demás. También, es cierto, afecta a una gran cantidad de desorientados en España e Iberoamérica toda, por la falta de conocimiento de su propia historia.

Complementariamente, he de insistir, que la llamada Leyenda Negra no se armó como algo casual o espontáneo, sino que ha obedecido a un plan perfectamente organizado para desacreditar la obra civilizadora de España en su doble acción como adalid de la Cristiandad; como continuadora de la cultura ibero-grecolatina y como protectora de la Iglesia Católica en su afán evangelizador.

Pues bien, dentro de este universo de leyendas, son tres las leyendas más difundidas y, por ende, las más dañinas:

1ª La leyenda lascasiana, del primer obispo de Chiapas.

2ª La leyenda liberal, del pensamiento revolucionario, anticristiano y masónico.

3ª La leyenda marxista, del materialismo dialéctico, y cuyo mejor exponente contemporáneo, es la Teología de la Liberación., doctrina ésta, casi cismática y herética, pero extrañamente tolerada por el pensamiento modernista de la actual jerarquía de la Iglesia Católica.

Es materia de otro trabajo, referirnos enteramente a La Leyenda Negra antiespañola por lo que en esta ocasión nos concretaremos a exponer brevemente:

a)   La situación religiosa y social en que se encontraban los pueblos indígenas poco antes de la llegada de Hernán Cortés.
b)   El choque que significó su encuentro, y
c)   La victoria final que se produjo con la implantación de la civilización cristiana.

Para la primera parte voy a seguir las obras de los cronistas,

Fray Diego Durán; “Historia de la Indias de la Nueva España y de la Tierra Firme”

Padre José de Acosta; “Predicación del Evangelio en las Indias”

Licenciada en Antropología Yólotl González Torres, “El Sacrificio humano entre los mexicas”.

Para la segunda parte utilizaré las obras de los cronistas:

Bernal Díaz del Castillo

Andrés de Tapia
Y
Para la tercera parte mencionaré cartas, artículos y crónicas de:

Fray Toribio Paredes de Benavente, (Motolinía), “Historia de los indios de Nueva España” y su estupenda Carta al Emperador Carlos I, controversia con el primer obispo de Chiapas, Fray Bartolomé de las Casas.

Don Alfonso Trueba, autor de las semblanzas “Las Doce Antorchas”.

La Revista española ARBIL Nº. 46 en su artículo “La lucha contra en demonio en la Evangelización americana”, cuyo autor es don Sebastián Sánchez.

Antonio Caponetto: “La Teología de la Liberación e Hispanidad y leyendas negras”

Hector Petrocelli: “Lo que a veces no se dice de la Conquista de América”

Fernando Cervantes: “El diablo en el Nuevo Mundo”

Jorge Rodríguez Pinto: “Las cosas de Dios y las hechuras de Satanás”


De las tres leyendas anteriormente mencionadas nos referiremos especialmente, a la Leyenda que propició Fray Bartolomé de las Casas primer Obispo de Chiapas. Como el caso mas escandaloso, en el siglo XVI, del encubrimiento de la mentira socapa de beneficencia, caridad y protección de los indios americanos.

Por el contrario a la anterior actitud, recordaré la actuación de los santos varones franciscanos que Cortés y otros conquistadores pidieron al Emperador para evangelizar a los indios y de la verdadera caridad que siempre mostró en todo, el santo evangelizador, escritor e historiador: Fray Toribio de Benavente, alias Motolinía.

Antes de definir la personalidad de ese ser metafísico, y de sus manifestaciones físicas, contra quien lucharon los conquistadores y evangelizadores de los pueblos indígenas del Nuevo Mundo, es decir: el Demonio; voy a mostrar brevemente la situación religiosa de esos pueblos hacia el fin de su mundo.

LUIS OZDEN






























LA SITUACIÓN RELIGIOSA DEL LOS PUEBLOS DEL NUEVO MUNDO ANTES DE LA LLEGADA DE HERNÁN CORTÉS.

Para tener una idea de cuál era su religión y cómo se comportaban, tanto su jerarquía como la masa de esos fieles; vamos a acudir a las citas de los cronistas mas antiguos así como a estudiosos y especialistas en antropología.














JOSÉ DE ACOSTA

Nació en Medina del Campo, Valladolid en 1540, murió en Salamanca en 1600, estudió en Alcalá, residió en el Perú de 1572 a 1586, ese año partió para Nueva España donde vivió un poco más de un año para dedicarse a recabar información sobre las culturas indígenas, así como, de las referentes a los filipinos, chinos y japoneses. Su obra maestra escrita a su vuelta a España es: “Historia natural y moral de las Indias”, publicada en Sevilla en 1590. El padre Acosta es un clásico: el más sobrio, atildado y elegante de los historiadores de las Indias y un modelo prosista didáctico, incluido por la Academia española de la Lengua entre los que constituyen autoridad en nuestro idioma. Aunque algunos críticos le han llamado plagiario, es bien sabido que se basó en informaciones de primera mano, armando un tratado bien organizado y veraz. Sus juicios son muy valiosos para entender la psicología y la religión de los indios en su gentilidad.

En primer lugar tenemos al padre José de Acosta, intelectual de primerísima fila, egresado de la Universidad de Alcalá de Henares y de la Universidad de Salamanca donde tenía cátedra.

Este jesuita considerado como uno de los pensadores más fecundos y lúcidos de Indias, presenta dos obras importantes para el estudio de la evangelización: “Historia natural y moral de Indias” y “Predicación del Evangelio en Indias”. En ellas sistematizó, entre otras muchas cuestiones, el problema del demonismo.

En la primera de las obras mencionadas, Acosta insiste en la natural bondad de los indios y compara su cultura con las griega y romana paganas, para refutar a muchos clérigos que en todo veían la mano del demonio.
Sin embargo, cambia de tono cuando se refiere a la cuestión religiosa. Cuando analiza las similitudes entre las religiones paganas y las cristianas, no duda en adjudicar a las primeras un carácter sobrenatural y, por ende, diabólico, dado que Dios no puede permitir dos cultos legítimos.
Es por esto que el demonio tiene que recurrir al Simia Dei (simularse Dios) para montar una estructura religiosa sustentada en su envidia y con ésta y con sus instrumentos: los hechiceros o brujos engañar a los hombres, el padre Acosta escribe:

“¿A quien no pondrá admiración que el demonio tuviese tanto cuidado de hacerse adorar y recibir al modo que Jesucristo ordenó y enseñó, y como la Santa Iglesia lo acostumbra?”

A partir de esto, el padre Acosta explica cómo el demonio posee el América una iglesia propia, ajena a los designios de Dios, y producto de su satánica envidia.

“Era precisamente este deseo mimético el que originaba la existencia de las prácticas contra-cristianas entre los nativos de América, pues el diablo aprovechaba cualquier oportunidad que le permitiera imitar el culto divino.”
El padre José de Acosta describe cómo el diablo tenía sus propios sacerdotes: los hechiceros, que ofrecían sacrificios humanos y ofrecían sacramentos en su honor. Como tenía mil géneros de falsos profetas a través de los cuales “pretendía usurpar para sí la Gloria de Dios y fingir con sus tinieblas la luz.. Apenas hay cosa, sigue describiendo, instituida por Jesucristo Nuestro Dios y Señor en Su ley evangélica que en alguna manera no lo haya, el demonio, sofisticado y pasado a su gentilidad.”

Lo que afirma el padre Acosta en su “Predicación del Evangelio en las Indias”, es el mimetismo del demonio motivado por la envidia, sobre todo cuando intenta imitar los Sacramentos; habiendo instituido falsos ritos del bautismo, el crisma, la penitencia, eucaristía, matrimonio, la extremaunción y el orden sacerdotal.

Los comentarios del padre José de Acosta explican, para nosotros perfectamente, aún con la mentalidad del siglo XVI, las causas de esa terrible situación:

Si todos los pueblos paganos han tenido algo parecido a los sacramentos cristianos, es por el recuerdo nebuloso de las verdades divinas enseñadas a la primera pareja en el Paraíso y por cierto mimetismo del demonio.

En mi plática sobre la contraposición entre la Tradición Apostólica y la Cábala Gnóstica señalé cómo los pueblos paganos idólatras son continuadores de la tradición cainita.

“El conocimiento de los Misterios Divinos comunicados por Dios el Altísimo a Adán en el H momento de su creación, quedó confuso y borroso después de su pecado y caída”
“Y su hijo primogénito Caín, representa la parte de la humanidad de naturaleza mala, árbol malo que no puede dar buenos frutos. Todos los pueblos primitivos son los seres humanos a quienes el odio a sus semejantes ciega hasta hacerlos cometer homicidios”
“Caín, por el asesinato de su hermano Abel, es el padre de la Tradición pervertida por el intelecto humano, es el inventor de la Magia y de la Cábala y el genearca de los magos negros practicantes de los sacrificios humanos.” Conferencia impartida en el Real Club España, año 2003.

El padre Acosta participó en el Concilio Límense III donde contribuyó con un catecismo. En las actas de este concilio se incorporó el tema de la hechicería en todas sus formas y estipuló diversas penas para los que participaran en ella.














DIEGO DURÁN

Fray Diego Durán; nació en Sevilla hacia 1537 y murió en la ciudad de México en 1588. Su familia llegó a Nueva España entre los años de 1542 y 1544, su padre era, según algunos biógrafos de origen francés apellidado Durand, su oficio era zapatero y se estableció en Texcoco donde comenzó a ejercer su oficio.
Diego vivió allí hasta el año 1554 cuando tomó el hábito de los dominicos en la ciudad de México, en 1556 hizo profesión de fraile y en 1559 era ya presbítero. Al poco tiempo fue encomendado como evangelizador a Oaxaca, luego pasó a Chimalhuacán Atenco, donde escribió sus obras de la historia de los indios entre los años de 1575 y 1579. Tal vez la concluyó en 1580.
En 1581 lo encontramos residiendo en Hueyapan hasta 1587, cuando ya muy enfermo fue trasladado al convento de Santo Domingo de la ciudad de México donde falleció, como hemos apuntado en 1588. Su magnífica crónica de 2 tomos permaneció inédita en España hasta que se publicó el primer tomo en 1867 y el segundo en 1880.  El historiador Alfredo Chavero le da total crédito a sus informes.

De la relación de Fray Diego Durán vamos a tomar trozos de sus obras históricas, comenzando por el primer capitulo de su “Historia de las Indias de Nueva España”.

Ilustraremos nuestra referencia con acetatos del llamado Códice Durán. El llamado códice Durán está compuesto de 78 pinturas efectuadas por los indios, divididas en tres partes; el original se encuentra en la Biblioteca de París.

Comenzaremos por un interesante relato que el padre Durán  tomó de la tradición de los caciques y que es poco y mal conocida. Abre su prólogo con esta explicación:

“Ha me movido christiano lector a tomar esta  preocupación de poner y contar por escrito las idolatrías antiguas y religiones falsas con que el demonio era servido antes de que llegase a estas partes la predicación del santo evangelio y haber entendido, los que nos ocupamos en la doctrina de los indios, que nunca acabaremos de enseñarles a conocer al verdadero Dios, si primero no fuesen borradas y raídas totalmente de su memoria; las supersticiones, ceremonias y cultos de los falsos dioses que adoraban....”
Luego en su primer capítulo empieza a relatar la historia de un hombre que apareció en estas tierras en una época indeterminada. En él relata la más antigua historia que tenían los indios acerca de un extraño personaje que había vivido entre ellos y que por haberse opuesto al derramamiento de sangre humana fue expulsado lejos hasta no volverse a saber de él. Diego Durán consiguió copiar este relato de unas pinturas arcaicas de los indios.

Ahora algunos trozos de este interesante relato:

“De quien se sospecha que fue un gran varón que hubo en esta tierra, llamado Topiltzin y por otro nombre Papa, a quien los indios llamaron Huemac y quien residió en Tula”.

“Fue una persona muy venerable y religiosa a quien ellos le honraban y reverenciaban como a persona santa”.

“El cual vi pintado a la manera que arriba parece en un papel muy viejo y antiguo, en la ciudad de México, con una venerable presencia que demostraba ser hombre de edad, la barba larga entre cana y roja con gravedad en el rostro, sentado con mucha mesura”.

“Estaba siempre recogido en una celda orando, el cual pocas veces se dejaba ver: era hombre muy abstinente y ayunador; vivía castamente y muy penitente. Tenía por ejercicio el edificar altares y oratorios por todos los barrios y pintar imágenes en las paredes y sobre los altares e hincarse de rodillas ante ellas y reverenciarlas y besar la tierra”.
“Dormía siempre en lo plano del altar, cerca del cual llegaban discípulos y los enseñaba a orar y a predicar, a los cuales discípulos llamaban tolteca que quiere decir oficiales o sabios en algún arte”.

“No me osare afirmar que este varón fuese un apóstol bendito, pero gran fuerza me hace su vida, a pensar, que pues, estas eran criaturas de Dios, racionales y capaces de la bienaventuranza, no las dejaría sin predicador, y si le hubo, fue Huemac-Topiltzin , el cual aportó a esta tierra, y según la relación que se da, era cantero, que entallaba imágenes en piedra, lo cual leemos del glorioso Santo Tomás ser oficial de aquel arte”.


Topiltzin o Huemac era un hombre advenedizo de tierras extrañas, que ninguna relación se puede hallar de qué parte hubiese venido. Sus discípulos hacían milagros trabajando de convertir a esta gente a la ley evangélica, que viendo  la rudeza y dureza de sus terrestres corazones, desampararon la tierra y se volvieron a donde habían venido y, adonde sacasen algún fruto de sus trabajos y predicación, y no la pertinacia grande de estos indios en su maldita, sangrienta y descomulgada ley, como hoy en día experimentamos los que entre ellos vivimos”.

“Contra Topiltzin-Huemac y sus discípulos se levantó gran persecución y guerra contra ellos, porque el número de gente que había tomado su ley y predicación era mucha. El caudillo de esta persecución, según dicen, fue Tezcalipoca, el cual fingiendo ser bajado del cielo para aquel efecto, fingía también hacer milagros, juntando discípulos y gente maligna para molestar a aquellos santos varones y desterrarlos de la tierra”.

“Los fueron trayendo de aquí para allá hasta que aportaron a Tula donde reposó por algún tiempo y años”.

“Hablemos de las figuras de los discípulos que trajo Huemac a los cuales llamaban toltecas o hijos del sol. Tuvieron su principal asiento en Cholula aunque discurrieron por toda la tierra, tuvieron aquel asiento antes de que los cholulteca poblasen; fueron predicadores de los serranos de Tláxcala y aún de los gigantes; andaban todos vestidos con ropas de colores, a los cuales llamaron los indios xicolli y en razón de las tocas que traían en las cabezas que parecían unos enormes caracoles, les llamaron cuatec citze.


Siguiendo la historia de Fray Diego Durán, veamos la guerra que le hicieron los magos negros Quetzalcóatl y Tezcatlipoca y la estratagema de que se valieron para desacreditarlo así como del porqué este extraño personaje abandonó la tierra, no sin antes, lanzarles la enigmática profecía que todos hemos oído hablar alguna vez. “Volveré a tomar posesión de mi reino……”

“Los hechiceros instigaron a los señores de la tierra para que rogaran a Huemac-Topiltzin a que se casara. Él repondió que ya tenía determinado casarse, pero que había de ser cuando el sol saliese por la parte contraria, cuando la mar se pudiese pasar a pié enjuto y cuando los ruiseñores criasen barbas como sus discípulos”.

“Preguntado al indio que tenía las pintura, que cual había sido la causa de la salida de aquel santo varón de esta tierra. El cual dijo, que la principal porque aquel santo se fue, era que estando el ausente de su retraimiento, con mucho secreto, le habían llevado dentro a una ramera, que entonces vivía, que era muy deshonesta, que había por nombre Xochiquetzal , y que volviendo Huemac a su celda, ignorando lo que dentro había, habiendo aquellos malvados publicado de cómo Xochiquetzal estaba en la celda de Topiltzin-Huemac, para hacer perder la buena opinión que de él se tenía y de sus discípulos, de lo cual, como era tan casto y honesto fue grande la afrenta que recibió y luego propuso su salida de la tierra”.

“Y preguntado el indio, donde han oído que aportó. Hacia la mar se había ido y nunca más se supo de él”. “Y que éste, fue a dar aviso a sus hijos los españoles, para vengarse de que le habían echado”.


Estos indios tenían la profecía desde muy atrás de que Huemac había dicho que vendrían hombres como él: blancos y barbados para señorear esta tierra.

“De la venida de gentes extrañas siempre estuvieron con aviso: y así, cuando le llegó la nueva a Moctezuma de su llegada al puerto de San Juan de Ulúa, sabida la orden de su traje y manera, hizo revolver sus pinturas y libros, y conoció ser los hijos de Topiltzin. Los cuales le habían dejado anunciada su venida, y así les envió luego aquel gran presente de joyas y oro y plumas y piedras de mucho valor. Temiendo lo que le vino, le envió a rogar se volviese, que no quería le llegasen a ver, teniendo en su profecía que no le venían a hacer bien ninguno, sino mal y daño.”

“E cuando los españoles llegaron al puerto y los atalayas de Moctezuma los vieron, diéronle la nueva, diciendo que los hijos de Huemac-Topiltzin eran llegados, respondió Moctezuma: esos vienen por el tesoro que Topiltzin dejó acá cuando se fue, el cual había recogido para hacer un templo: entréguenselo y que no vengan acá. Este dicho hallé en una pintura que de la vida y hechos de Moctezuma me mostraron.

Fray Diego Durán describe también, vivamente, e ilustra en sus pinturas los ritos sangrientos con que la casta sacerdotal rendía culto a sus dioses, entiéndase, que era a Satanás.

·” Y veníanse así en procesión tras el sacerdote todos los que habían que morir hasta el lugar donde habían de ser sacrificados donde se hallaban aquellos carniceros y ministros de Satanás, que los sacrificaban abriéndoles el pecho y sacándoles el corazón y medio vivos los echaban a rodar por las gradas del templo abajo, las cuales gradas se bañaban en sangre y esta era la ceremonia que en la fiesta de este ídolo Huitziloposchtli, ( Huichilobos)”











EL SACRIFICIO ENTRE LOS AZTECAS

Desde luego, la anterior descripción corresponde al sacrificio más espectacular; pero había muchos otros, que la antropóloga Yolotl González Torres describe en su libro “El sacrificio humano entre los mexica”. Como el deshojamiento, fusilamiento con flechas, rapamiento con espinas de cactus y quema de personas vivas, etc.

La antropóloga se basa principalmente en las crónicas de Alvarado Tezozomoc, de Durán y de sus propios estudios arqueológicos:

“los restos arqueológicos indican que desde el Preclásico (1500 a.C.. a 300 d.C., al menos en el altiplano, se practicaba alguna forma de occisión ritual”.

“según los antropólogos físicos, se indica que en los restos de tumbas, se han encontrado cabezas cercenadas, restos de niños que habías sido mutilados; manos y pies sueltos; cuerpos sin cabezas o cabezas sin cuerpos, en el caso particular de Tlatilco, y Veracruz”.

“restos decapitados y estelas en piedra que lo muestran”, “en los alrededores de Teotihuacan y al lado de las pirámides, concretamente de la de Quetzalcóatl, se han encontrado restos de sacrificios por decapitación contemporáneos de la consagración de la pirámide”

“a los lados de todas las pirámides se han encontrado restos, por centenas, de individuos sacrificados y mutilados”.

Ahora, si pasamos lista a todos los centros ceremoniales indígenas, no solamente de lo que actualmente es México sino de los centros arqueológicos del continente americano entero, encontramos que las investigaciones de todos los arqueólogos confirman los sacrificios humanos y la posterior antropofagia.

En los códices copiados o mandados copiar por los frailes y los indígenas precortesianos existentes en los museos como son: el Borbónico, el Tomalámatl, el Borgia, el Bodley, el Nuttal, el Colombino, el Dresden y el Matritense, el Boturini y el Selden, el Durán y otros. También aparecen descripciones similares.

Por otro lado, los cronistas como Bernardino de Sahagún y Francisco Cervantes de Salazar encargaron a pintores indígenas la copia de otros códices existentes entonces, donde se aprecian otros tipos de sacrificio como el flechamiento, y el rayamiento o sacrificio sobre biznagas, estos últimos referentes a la peregrinación mexica (códice Botourini). En el códice o rollo Selden, se aprecia el caso de una mujer sacrificadora.

























HERNANDO ALVARADO TEZOZOMOC

Semblanza: Hernando Alvarado Tezozomoc: Nació y murió en la ciudad de México; 1520 – 1610. hijo de don Diego Alvarado Huanitzin, reconocido príncipe descendiente directo del rey mexica (azteca) Axayácatl rey de México y de la 19ª hija de Moctezuma II; doña Francisca Moctezuma. Entre 1598 y 1609 estuvo dedicado a la elaboración de la”Historia de la gran ciudad de Tenochtitlán y sus pobladores”, para “que nunca la olviden sus descendientes”. Entre los indigenistas se la conoce como “Crónica Mexicáyotl”, es decir: “Crónica del señorío de los mexicas”. Comienza su relación en el año 1064, año en el que los llamados aztecas emprendieron su largo peregrinar, termina su obra en 1531, curiosamente; en el año de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.
Alvarado Tezozomoc ocupó el cargo de traductor oficial del nahuatl al español en la Audiencia Real de la capital de Nueva España. Desde 1598 hasta su muerte.

Haré a continuación la referencia que hace el cronista indio pero ya cristiano Hernando Alvarado Tezozomoc acerca de la consagración del Templo Mayor de Tenochtitlán:

“El rey Tizoc intentó terminar el templo de Huizilopochtli que Moctezuma Iº había dejado inacabado, pero murió.
Entonces el rey Ahuízotl organizó una campaña guerrera en contra de los huasteca para traer esclavos que continuaran la construcción del gran templo, además de las tributadas por los pueblos comarcanos, se pudo celebrar al fin la terminación de su Templo Mayor, (En realidad, el Templo Mayor de los aztecas nunca se terminó, aunque se da por terminado en su séptima etapa, que fue la que vieron los conquistadores españoles, por Moctezuma II, correspondiente a partir del año 1502 hasta su destrucción entre 1521 y 1524)

Durante el reinado de Axayácatl se organizó una expedición guerrera a Michoacán, de donde traerían víctimas para ofrendar en la consagración de la "piedra del sol", pero resultó un fracaso; organizaron entonces una nueva a Tliliuhtépec, en la que sí obtuvieron muchas víctimas (Alvarado Tezozómoc, 1944, caps. UV, CL).
Los prisioneros matlatzincas provenientes de Toluca fueron ofrendados en la inauguración del temalácatl.  “Y pusieron todas las figuras que en la pintura vimos, que fue: la piedra sobre que habían de sacrificar, puntiaguda, y junto a ella una figura de una diosa que llaman Coyolxauh, y, a las esquinas, dos figuras, que tenían dos mangas como de cruz, todas de ricas plumas; pusieron otros bastiones que ellos llaman tzitzimites. En fin dieron fin a todo el edificio, sin quedar cosa por hacer [Durán, 1962, n, p. 333; véase también Alvarado Tezozómoc, 1944, p. 300].

 (Durán, 1967, 11, cap. XXXIV; Alvarado Tezozómoc, 1944, cap. xliv).
“Así dijo el viejo [Cihuacóatl] a los reyes: "Señores ya estáis aquí todos ayuntados y ha placido al bueno de nuestro dios Huitzilopochtli que se cumpliese el deseo más grande que tenían los reyes pasados vuestros hermanos que fueron con este dolor al otro mundo, que nunca en su tiempo se pudo acabar este templo, ni alcanzaron ver hacer un solemne sacrificio, como el presente, . . . ahora de presente está en manos de vosotros, como cabeza y caudillos del templo e Imperio mexicano en un cuerpo, una voluntad y un mundo. . ." Alvarado Tezozómoc, Ed.1944, p. 314].

La consagración de su Templo Mayor en 1487 se consideró la más solemne y correspondió al rey Ahuízotl (entre 1486 y 1502) durante la llamada sexta etapa constructiva. Esta se llevó a cabo con la contribución de materiales y trabajo de todos los vecinos, y cuando se terminó totalmente se le pidió a los pueblos aliados, así como a los tributarios, que trajeran su tributo en bienes y en víctimas humanas.

De la narración de Alvarado Tezozomoc tomamos la siguiente información:

“La consagración del Gran TeocaIli de Tenochtitlán se inició con Ahuítzotl y Cihuacóatl sentados en sus tronos, recibiendo el tributo traído especialmente para esa ocasión, tanto de los habitantes de la propia capital, como de las provincias conquistadas”.

“Los reyes de Tetzcoco y Tacuba "no contribuían mantas y joyas como otros pueblos, ni comida, como las otras provincias", pero tenían que traer cautivos de guerra para las celebraciones de los mexica. (Durán, 1967, II, p. 343).
Para la consagración del Templo Mayor  invitaron también a los reyes enemigos de Tlaxcala, Huexotzinco, Zacatlán, Tliliuhquitépec, Tecóac, Tetztitlan, Michoacan y Yopitzinco. La aceptación o la denegación a asistir a las ceremonias significaba el reconocimiento o desconocimiento de la supremacía mexica; por ello Cihuacóatl advirtió a Ahuítzotl que invitarían a los pueblos que se habían negado a venir a las ceremonias de su coronación, y que si no aceptaban en esta ocasión les declararía la guerra (Alvarado Tezozómoc, ed.1944, p. 302).

Los reyes enemigos de los llamados aztecas que aceptaban la invitación, llegaban a Tenochtitlán secretamente y eran alojados en edificios especiales, desde donde podían observar las ceremonias sin ser vistos por el pueblo.

Y fray Diego Durán escribe:

“Todo hecho y ordenado de industria para manifestar su grandeza y señorío a sus enemigos y huéspedes y gente forastera y ponerles temor y espanto, viéndole señorear a todo este mundo y reino tan amplio y abundoso que tenía sujetas a todas las naciones y a su mandar. De lo cual atónitos y
espantados los huéspedes, de ver tanta riqueza y abundancia y tanto mando y señorío estaban en grandísimo temor y espanto”, [Durán,ed. 1967,11, p. 341].

“A todos los habitantes de las aldeas circunvecinas se les ordenó asistir a la ceremonia como testigos de la grandeza de su nación que fue demostrada en el acto ritual más impresionante que haya tenido lugar en pueblo ninguno”.
“El día de la ceremonia los cautivos fueron colocados en cuatro filas que iban al este, oeste, norte y sur del Templo Mayor. Hubo 19 lugares en los que se sacrificó: los 4 donde iniciaron la matanza los reyes de Tenochtitlan, Tetzcoco, Tacuba y el Cihuacóatl, y otros 15 ubicados seguramente en los distintos barrios”. (Durán,1967, II, p. 344)

Los reyes y el Cihuacóatl sacrificaron en cuatro lugares y Alvarado-Tezozómoc menciona quince "degolladeros", por lo que hemos hecho un cálculo global de veinte lugares.

“Los reyes y el Cihuacóatl iniciaron los sacrificios y cuando se cansaron los sustituyeron sacerdotes vestidos con la indumentaria de los distintos dioses, quienes a su vez se fueron turnando con otros sacerdotes. Durán (1967, ll, p. 340) dice que para esta celebración se sacrifica­ron "ochenta mil y cuatrocientos hombres". Los Anales de Cuauhtitlan (p. 58) confirman esta cifra: "zapotecas 16 000; tIapanecas 24 000; huexotzincas 16 000; tziuhcohuacas 24 000", lo que suma 80 000. Torquemada (ll, p. 168) dice que 60 000. En el Códice Vaticano (lám. LXXI) está ilustrada la figura de uno de los reyes de esos pueblos, pintado de blanco y emplumado, indumentaria de las víctimas que iban a ser inmoladas”, (láminas. 2 y 47 del libro de D. Durán).

A nosotros lo que nos interesa en realidad no es averiguar cuál fue la cantidad exacta de víctimas aunque no deje de ser interesante-, sino el hecho de que inmolaron a una gran cantidad de personas y la forma y el motivo por lo que lo hicieron.

Después de la consagración de su Templo Mayor, que fue cuando se mató a un número mayor de gente, los sacrificios continuaron para celebrar la consagración de otros templos:





















EL SACRIFICANTE

Motecuhzoma Ilhuicamina (Fue el 5º rey azteca de 1440 a 1469 instituyó las guerras floridas, en 1455 incrementó los sacrificios humanos, Enc. De Mex. T.IX), mandó construir un templo llamado Coatlan o Coatecalli, que era donde estaban los ídolos de todos los pueblos y batallas conquistadas, "de todas las naciones y las cosas creadas". Para su consagración sacrificaron a los prisioneros tomados en la guerra contra Tuctépec, pueblo que se había rebelado. Mataron a 2 300 hombres y Motecuhzoma actuó como sacerdote supremo, ungiéndose el cuerpo con el betún divino (Durán, 1967, ll, p. 443).
El último templo que tuvo oportunidad de construir o reconstruir este rey fue el de Toci (Calzada de Iztapalapa), que se encontraba en las afueras de la ciudad y que fue incendiado por los huexotzinca, por lo que se inició una guerra contra ellos. Con los cautivos capturados en ésta se celebró la renovación del templo (Durán, 1967, ll, p. 443).

Es del todo evidente el significado político del sacrificio humano desde el momento en que es el Estado el que lo maneja. Esto se aprecia con mayor claridad en el sacrificio de la unción de un rey y en el de la consagración de un templo, donde se ve cómo se intimida a los pueblos tributarios y a los jefes de los que, aunque todavía no lo eran, reconocen el poderío mexica y su capacidad de poder y control estatal que permite efectuar ceremonias de esa naturaleza.

El Estado mexica controlaba las guerras y las celebraciones de consagración de templos de otros pueblos; así, los acolhuas pidieron permiso a Motecuhzoma Iº para hacer la guerra a los tzompancas, xillotzincas y citlaltepecas, para tener víctimas que dedicar a su templo
(Códice ChimalPopoca, pp. 54, 55).
Los cautivos tomados en las guerras promovidas por los mexicas tenían que repartirse entre los que ellos mismos pudieran ofrendar en sus pueblos y los que tenían que aportar como tributo a los mexicas.
También el señor mexica presentaba cautivos a los pueblos tributarios, como lo hizo Ahuitzotzin con el señor de Cuauhnahuaca, (Cuernavaca) a quien regaló 40 cautivos para la consagración de su templo (ibid., p. 58).

Y así, podemos seguir in extenso demostrando con estudios y testimonios la realidad tenebrosa en vivían los pueblos nativos del último continente sobre la tierra, donde los sacrificios humanos eran fundamento del ritual de una religión refinadamente sangrienta y por tanto inspirada por Satanás.

El notable estudio que realizó la antropóloga indígena e indigenista Yólotl González Torres, directora del Departamento de Antropología Social del INAH., titulado “El Sacrificio Humano entre los mexicas”.
Nos ha servido a maravilla para mostrar, sin lugar a dudas, como era básicamente la religión de los pueblos nativos.







PRISIÓN DE CUAUHTEMOC











LOS TESTIMONIOS DE LOS CONQUISTADORES


Ya desde que Cristóbal Colón desembarcó en las islas del continente, se dio cuenta de que aquellos salvajes practicaban los sacrificios humanos y la antropofagia por lo que seguramente dudó en aquel momento que hubiese llegado a la China o a la India tal como las describía Marco Polo en sus relaciones, y que bien había leído en su juventud.

Tanto Bernal Díaz del Castillo como Hernán Cortés dan cuenta en sus respectivas relaciones de lo que presenciaron al llegar a los territorios de que sería México.

Relataré solamente dos ejemplos:

Bernal Díaz es el primero en describir un sacrificio humano a cuando llegó por primera vez a la costa veracruzana en la expedición de Juan de Grijalva. (En su primera expedición con Francisco Hernández de Córdoba no llegaron hasta San Juan de Ulúa)

“........y fuimos a la isleta con el general (Grijalva) y 30 soldados bien apercibidos en los bateles, y hallamos una casa de adoratorio donde estaba un ídolo muy grande y feo el cual se llamaba Tescatepuca, y estaban allí cuatro indios con mantas prietas muy largas, con capillas, como traen los dominicos o canónigos, y aquellos eran sacerdotes de aquél ídolo, y tenían sacrificados aquel día dos muchachos, abiertos por los pechos y los corazones y sangre ofrecidos aquel maldito ídolo. Y los sacerdotes que ya he dicho que se decían Papas, nos venían a zahumar con lo que Sahumaban aquel ídolo, con uno que huele a incienso, y no consentimos que tal sahumerio nos diesen , antes tuvimos muy gran lástima y mancilla de aquellos muchachos e verlos recién muertos e ver tan grandísima crueldad.
Y el general (Grijalva) preguntó al indio Francisco que parecía algo entendido, que ¿porqué hacían aquello?.Y respondió, medio por señas, que los de Cuhlúa los mandaban sacrificar........”


En la relación del conquistador Andrés de Tapia aparece la escena bien conocida del fervor que Cortés tuvo siempre por luchar contra el demonio: Relación de Andrés de Tapia, en Colección de documentos para la Historia de México, Joaquín García Icazbalceta

«Doquiera que llegaba, luego levantaba la cruz. Cosa fue maravillosa el esfuerzo y ánimo y prudencia que Dios le dio en todas las cosas que en esta tierra aprendió, y muy de notar es la osadía y fuerzas que Dios le dio para destruir y derribar los ídolos principales de México, que eran unas estatuas de quince pies de alto. Y armado de mucho peso de armas, tomó una barra de hierro y se levantaba tan alto hasta llegar a dar en los ojos y en la cabeza de los ídolos.
Y estando para derribarlos enviole a decir el gran señor de México Moctezuma que no se atreviese a tocar a sus dioses, porque a él y a todos los cristianos mataría luego. Entonces el capitán se volvió a sus compañeros con mucho espíritu, y medio llorando, les dijo: (hermanos, de cuanto hacemos por nuestras vidas e intereses , agora muramos aquí por la honra de Dios y porque los demonios no sean adorados"

Tanto los conquistadores como los misioneros creían firmemente que evangelizar implicaba convertir y esto, arrancar a los indígenas de las garras del demonio.
No solo es que el misionero creía en la existencia del demonio, sino que su vida estaba centrada en dos razones esenciales:

1.- Anunciar y predicar la Buena Nueva para la salvación de las almas.

2.- Librar la guerra contra el diablo para evitar la perdición de las almas.

Pero esto no es posible de entender si no se toma en cuenta que en rigor de la verdad toda América, por su gentilidad y barbarismo, era la Civitas Díaboli.

El tremendo horror que causó a los hombres del siglo XVI, - y que con mayor razón nos causa a los del XX y XXI -; la religión pagana y sangrienta que envolvía la vida de los pueblos del Nuevo Mundo, algo inaudito por nunca visto o conocido dentro del universo mediterráneo, ni aún en las crónicas de Marco Polo cuando hubo visitado la China.
Hizo encenderse en sus almas el fervor cristiano que nos ha caracterizado por la preeminencia de nuestra religión sobre la barbarie de aquellos pueblos que, sin más, por el derramamiento sangre humana, era evidente su culto al señor de las tinieblas: Satanás.

Hubo un individuo que empleó su inteligencia y su talento para convencer a otros de sus ideas, en tratar de destruir lo que los conquistadores y evangelizadores habían comenzado a construir. Es decir: de detener la labor civilizadora de España. Y dejar a los indios en la situación que acabamos de describir.
Bartolomé Casaus, causante, como mencionamos al principio, del caso más escandalosote encubrimiento de la mentira, socapa de beneficencia, caridad y protección de los indios americanos:
¿Qué era imprudente?, ¿Ingenuo?, ¿Utopista?, ¿Caritativo? o ¿Santo?. Veamos a continuación cuales fueron sus frutos.























LA LEYENDA NEGRA

Todo lo que hemos expuesto anteriormente, se ha querido borrar con la LEYENDA NEGRA que propició con sus escritos, protestas, exageraciones, utopías y francas mentiras históricas. El primer obispo de Chiapas: Fray Bartolomé de las Casas, (semblanza).

Bartolomé de las Casas; nació en Sevilla en 1474 (era 9 años mayor que Cortés) y murió en Madrid en 1566 a los 92 años de edad, era su familia de origen francés apellidada Casaus, probablemente judíos conversos como muchos avecindados de antaño en Sevilla. Recibió las ordenes menores en Sevilla y en 1502 se embarcó apara la Isla Española donde por espacio de 8 años fue encomendero. En Santo Domingo de la Española recibió el Orden sacerdotal en 1512. Pasó a Cuba como capellán de Pánfilo de Narváez, haciéndose de la confianza de l gobernador Diego Velásquez. A pesar de ser sacerdote pidió y se le concedió, un repartimiento de indios encomendados para su evangelización, cerca del puerto de Xagua. Pero su espíritu no era ni para estanciero ni para evangelizador por lo que tronó contra sus vecinos que sí obtenían frutos de la tierra.
Vendió sus tierras y viajó a España para pedir al rey don Fernando algún nombramiento eclesiástico, cuando llegó se encontró con que el rey había muerto y nombrado como regente al Cardenal Jiménez de Cisneros. Del regente obtuvo nada menos que el puesto  y Título de “Procurador universal y protector de los indios”. Regresando a Santo Domingo a fines de 1516.
El flamante Procurador Universal, no pudo impresionar con ese nombramiento a nadie y antes del año volvió a España para profesar en la orden de Santo Domingo y ser prior del convento del Puerto de Plata cercano a Sevilla.
Su naturaleza inquieta y atrevida lo impulsaron a pedir otra misión, ahora en Nueva España a donde llegó en 1531 regresando al poco tiempo a la Española por haber sido recibido con indiferencia cuando no por el rechazo de la sociedad de entonces.

En 1535 pasó otra vez por Nueva España de paso para el Perú, pero se quedó en Nicaragua y Guatemala haciendo algunas fundaciones religiosas. A poco volvió a España para entrevistarse en el Emperador Carlos y pedirle que expidiera su tratado “Las Nuevas Leyes de Indias ”,lo logró y con esto creyó darle el golpe mortal a las encomiendas. Aceptó el nombramiento de obispo de Chiapas en 1544, pero en 1545 la contraofensiva de los encomenderos hizo derogar esas leyes utópicas y destructoras de la sociedad de aquel tiempo que propiciaron revueltas, muertes y perjuicios sin cuenta. Hasta la muerte del virrey del Perú.
Temiendo por su vida se embarcó para España en 1547, para no volver jamás, abandonando a sus queridos indios como mal pastor que no muere por sus ovejas, cuando éstas están en peligro.
En 1552 publicó su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, que los enemigos de España (Holanda, Inglaterra, Francia e Italia) utilizaron para desacreditar al Imperio Español, a sus gobernantes y de paso a la Evangelización de los indios. Naciendo la “Leyenda Negra”, antiespañola.

Bartolomé de las Casas o Casaus como él se firmaba, vivió una vida muy larga, de gran vitalidad. Pero empleó ésta para la polémica, aferrado a una idea dominante: la defensa de los nativos americanos y hasta el extremo llegó su fanatismo que afirmó “ que es preferible que los indígenas anden desnudos y adoren a sus dioses, e incluso tengan sus sacrificios humanos de buena fe, antes de hacerles la guerra cruelmente y despojarles de sus tierras, de sus valores y de su dignidad”.

Recomendó que para librar a los indios de los trabajos pesados se esclavizara a los negros.

Con esto se demuestra su falta de auténtica caridad cristiana para con los seres humanos. A Bartolomé de las Casas hay que conocerlo, aplicándole la máxima evangélica: “Al árbol se le conoce por sus frutos”, si el fruto es malo, entonces el árbol no puede ser bueno.

Para lo cual vamos a oponerle a un santo evangelizador, Uno de los Doce verdaderos apóstoles y todos ellos santos en la evangelización de los indios, quienes demostraron con sus vidas la verdadera caridad cristiana. Me refiero de Fray Toribio de Paredes, nacido en la villa de Benavente, provincia de León.

TORIBIO DE BENAVENTE, MOTOLINÍA

Datos biográficos: Nació en la villa de Benavente de la provincia de León, España, entre 1482 y 1491; murió en la ciudad de México en el 9 de agosto de1569. Su verdadero nombre era Toribio de Paredes. Cambió su apellido al tomar el hábito en algún convento de Extremadura.
Al llamarle los indígenas Motolinía que quiere decir “el mas pobre o el humillado” en lengua náhuatl. En rigor es el pionero de los cronistas de Nueva España, puesto que formó parte de los DOCE EVANGELIZADORES franciscanos que, a pedido de Cortés y otros conquistadores, llegaron en 1524.

No puedo dejar de referirme al pequeño gran libro de la colección “Figuras y episodios de la historia de México”, llamado “ Doce Antorchas”: cortas semblanzas de los llamados doce apóstoles que llegaron a pedido de Cortés y de varios señores principales de la Nueva España, que el acucioso y honesto historiador don Alfonso Trueba ha puesto al alcance de todos los lectores.



















FRAY TORIBIO MOTOLINIA CONTRA FRAY BARTOLOME DE LAS CASAS


Resumen de su Carta al Emperador, refutando a Bartolomé de las Casas o Casaus, tomado del libro “Doce Antorchas”, del historiador Alfonso Trueba.

El Padre Motolinía defendió a la raza indígena contra los conquistadores. Con el mismo espíritu de justicia defendió a su propia raza de los ataques de un religioso que él llamó- "importuno, bullicioso y pleitista": fray Bartolomé de las-.Casas.
_
La refutación de' las mentiras que éste propagó está contenida en la carta escrita al Emperador Car­los V el 2 de enero de 1555, "carta desgraciadamente poco divulgada y aun mal entendida".

Para estimar el valor de este documento es necesaria una breve relación de antecedentes.

Vino Las Casas a América en 1502. Vivió en la Española y luego en Cuba donde fue encomendero. Luego renunció a la: encomienda y tomó el hábito de los dominicos. Desde entonces, con toda la energía de su carácter, se dedicó a propagar sus ideas, que, en resumen! eran éstas:

a)      El único título de dominio de los reyes de Castilla sobre América es la bula inter caetera de Alejandro VI, que les impone la obligación de difundir el Evangelio entre los indios.
b)      Todo lo que no lleve a este objeto es ilegítimo;
c)       El único medio de propagar la fe es la predicación y la convicción; por lo mismo, el gobierno y administración de aquellos pueblos debe ponerse en manos de sacerdotes virtuosos, que es lo que necesitan los indios que son: gentes sencillas, mansas, no contaminadas con las abominaciones de la civilización.
Las Casas procuró que su idea fuese la norma de la acción de España en América., Viajó a, España_ y escribió libros (Estos libros están llenos de falsedades y mentiras), para representar la conquista, y poblamiento del Nuevo Mundo como un gran crimen:


"Las Casas -(dice Pereyra- fue siempre amigo del número falso, absurdo, inverosímil, monstruoso. Las Casas es una máquina de calcular, pero una máqui­na loca. Su geografía es como su historia. Manda el cabo Bajador hasta el de Buena Esperanza. En la vega de Maguá, perteneciente a la Isla Española, hay (sobre treinta mil ríos y arroyos, entre los cuales son los doce tan grandes como Ebro y Duero y Gua­dalquivir'. De los treinta mil ríos, veinte o veinticinco mil son auríferos y todos vienen de una sierra”.
Sigue escribiendo:
“Guatemala fue destruida por la justicia divina por tres diluvios juntamente, uno de agua e otro de tierra e otro de piedras más gruesas que diez y veinte bueyes. Esta es de las mentiras menudas. Los indios muertos por los españoles fueron doce millones, quince mi­llones, veinte millones, trescientos millones, mil millones”

_ El resultado de sus campañas fue, por una parte, la expedición de leyes que vinieron a estorbar la tarea civilizadora del indio y a la postre tuvieron que ser derogadas por inaplicables; y por la otra proporcionar armas a los enemigos de España y de la. religión católica.

Bird Simpson, autor de un trabajo sobre la encomienda en la Nueva España, dice a propósito de los efectos causados por el libro de Las Casas “Brevísima relación de la destrucción de Indias”:

“Cuando España se hallaba en el apogeo de su r poder político y todo buen protestante se estremecía al pensar en las mazmorras de la Inquisición, la Brevísima relación vino como don del cielo para todos aquellos interesados en creerla”.
“A mayor abundamiento, había sido escrita por un español de incuestionable autoridad ¡por un obispo! Dondequiera que se odiaba a España la Brevísima relación encontraba fácilmente compradores y credulidad en sus lectores." 51

“Sólo en el siglo XVI se hicieron de este libro tres ediciones latinas, tres italianas, cuatro inglesas, seis

francesas, ocho alemanas y dieciocho holandesas, que difundieron por el mundo .las escandalosas falsedades _estampadas por el obispo de Chiapas”.

Tal fue el servicio –(dice el abogado don Toribio Esquivel Obregón) - que el Apóstol de las Indias hizo a su propio país y a la causa del catolicismo que él propugnaba".

Las Casas tiene una estatua en la ciudad de México; Motolinía no tiene ninguna. Esto explicable.

A Las Casas se le honra en este país, no porque defendió a los indios, sino porque difamó a España y sirvió a los enemigos del catolicismo.

Las Casas nunca aprendió las lenguas de los indios ni se ocupó jamás en obras de cristianización, ni fundó escuelas para enseñados a leer. Motolinía, en cambio, si empleó su vida en estos trabajos y su obra entera acredita su amor al indio. Tenía, pues, sobrada autoridad para enfrentarse con un hombre que diciéndose amigo de los indios ofendía la verdad y escandalosamente difamaba a toda una nación.
'
Motolinía, no pudiendo sufrir las mentiras y exageraciones de Las Casas, tomó la pluma y escribió al Emperador don Carlos la carta que a continuación vamos a referir:

EN DEFENSA DE LA NACIENTE PATRIA MEXICANA"

La carta de fray Toribio Motolinía es -dice el P. José Bravo Ugarte- la primera vigorosa defensa de la naciente patria mexicana.  Y lo es verdaderamente porque al rechazar las impugnaciones de Las Casas, Motolinía aboga por la legitimidad de las instituciones de la nación que él mismo, por medio de sus trabajos apostólicos, estaba contribuyendo a formar.

La susodicha carta está escrita en términos vehementes y refleja la pasión por la verdad y la justicia que fuera una de las virtudes del gran franciscano. Quien no temió atraerse la antipatía de algunos españoles de su época, en defensa de los indios, ¿por qué había de mostrarse temeroso ante un hombre que injuria y difama?. Lo enfrenta, pues, animosamente.

BRAVO UGARTE, José, Introducci6n y notas a la carta de Motolinia al Emperador, Editorial Jus.

Fray Toribio de Benavente comienza por pedir al rey que mande revisar por un, consejo de letrados, el llamado: “Confesionario” lascasiano.

(El Confesionario eran instrucciones del obispo de Chiapas a sus párrocos para confesar a los que hubieren tenido encomiendas o se hubieren enriquecido en Indias. Conforme a esas instrucciones, el confesor debería llamar a un escribano para que ante él diese poder el penitente al confesor para que, si creyese necesario restituir toda su fortuna, revocase cualquier testamento anterior.

Encomienda: Era un sistema administrativo para cobrar tributos que tiene su origen en la antigua Roma. Podía ser colectiva, cuando toda una comunidad se acogía a ella o personal cuando afectaba a un solo individuo. El encomendado , voluntariamente y sin perder su condición de persona libre, se comprometía a ser fiel y servir a su patrono, para recibir, como contrapartida, protección y medios de vida. La encomienda fue muy frecuente en España durante la era visigótica y después hasta el siglo IX, luego se aplicó en los territorios recién reconquistados a los musulmanes.
Se implantó en América para regular las relaciones entre los colonos y los indios con variantes. Consistía en la sesión que hacía la Corona en un colono español para cobrar el tributo que los nuevos vasallos debían al rey. A cambio de ello, el encomendero se veía obligado a proporcionar evangelización a los neófitos instrucción de diversa índole y a defender el territorio en que estaba enclavada su encomienda.
Era un sistema antiguo y sabio para la administración de los tributos como también para la estructura económica y productiva de los territorios conquistados. Pero debido a los excesos e incumplimientos de muchos encomenderos se promulgaron leyes y medidas que no siempre fueron cumplidas.
La Encomienda como tal desapareció durante el siglo XVIII, pero su sistema quedó en pie durante todo el siglo XIX y parte del XX en las haciendas o estancias hispanoamericanas.

Opina fray Toribio que el documento contiene dichos y sentencias falsos y escandalosos; rechaza la
afirmación de Las Casas en cuanto a que todo lo que tienen los españoles es mal ganado, diciendo que acá hay muchos labradores y oficiales que por su industria y sudor tienen de comer.

Luego enfáticamente desmiente la general acusación que de tiranos fray Bartolomé dirige contra los
funcionarios. de su Majestad, y demuestra cómo el Marqués del Valle don Hernán Cortés; don Sebastián Ramírez de Fuenleal; don Antonio de Mendoza y don Luis de Velasco han gobernado muy bien ambas repúblicas de indios y españoles.

También rechaza la afirmación de que todos los conquistadores han sido robadores y raptores.

Considera que hay muchos que guardan las instrucciones reales y son de buena vida y conciencia.

"Yo me maravillo -agrega- cómo V. M. y los de vuestros Consejos han podido sufrir tanto tiempo a un hombre tan pesado, inquieto e importuno y bullicioso y pleitista en hábito de religión, tan desa­sosegado, tan mal criado y tan injuriador y perju­dicial, y tan sin reposo!'

"LA CASAS SIGUE EL OFICIO DE NUESTRO ADVERSARIO"

Fray Toribio escribe en su carta algunos ejemplos muy significativos de la falta de caridad de Fray Bartolomé:

Dice Motolinía en seguida que conoce a Las Casas desde hace 15 años; que sabe de éste que ha estado en Perú, Nicaragua, Guatemala y México sin encontrar reposo en ninguna parte, pues luego se harta de estar en un sitio y vuelve a vagar y andar con sus bullicios y desasosiegos, siempre escribiendo procesos y vidas ajenas, buscando males y delitos para encarecerIos, y en esto parece que tomaba el oficio de nuestro adversario el demonio".
En cuanto a que fray Bartolomé ame mucho a los indios y los quiera defender y favorecer más que nadie, Motolinía lo pone en duda, y recuerda que cuando vino a México siendo simple fraile traía tras de sí 27 o 37 indios cargados. Recuerda también que por el mismo tiempo los obispos y prelados examinaban la bula del Papa Paulo sobre bautismos y matrimonios, y que habiendo venido un indio de 3 ó 4 jornadas a bautizarse, Motolinía y otros frailes rogaron mucho a Las Casas que lo bautizara porque /'
venía de lejos y estaba catequizado y enseñado. ,Fueron con él a la puerta de la Iglesia do el indio estaba de rodillas y allí Las Casas tomó no sé qué escrúpulos y no lo bautizó. Entonces Motolinía dijo a fray Bartolomé:
«Cómo, Padre, todos vuestros celos y amor a los indios se acaba en traerlos cargados, y andar escri­biendo vidas de españoles y fatigando indios, que traéis cargados más indios que treinta frailes".

Lo que los indios cargaban eran procesos, escrituras y bujerías de nada. Cuando Las Casas volvió de España siendo obispo -continúa diciendo Motolinía- traía 120 indios cargados sin pagarles nada, y eso cuando ningún español podía cargar tamemes, ni pagándoles muy bien.

Informa en seguida al Emperador de la carta que a Las Casas escribió fray Domingo de Betanzos, carta bien larga en la que declaraba su vida y desasosiegos y bullicios y los perjuicios y daños que con sus informaciones causaba por dondequiera que andaba; Le refiere también cómo fue bien recibido por las gentes de Chiapas cuando vino Obispo y cómo luego descomulgó a todos y se fue.

Lo que dio motivo a que Betanzos escribiera que «las ovejas había vuelto cabrones, y de buen carretero echó el carro delante y los bueyes atrás".

Demuestra Motolinía la ignorancia de Las Casas respecto a usos y costumbres de la tierra. y comenta:«No es maravilla que Las Casas no lo sepa, porque no procuró de saber sino lo malo y no lo bueno, ni tuvo sosiego en esta Nueva España, ni deprendió lengua de indios, ni se humilló ni aplicó a enseñar; su oficio fue escribir procesos y pecados que por todas partes han hecho los españoles, y esto es lo que mucho encarece, y ciertamente este oficio no lo llevará al cielo, y lo que así escribe no es todo cierto ni averiguado."

Culpa luego a Las Casas de haber desamparado su iglesia sin causa que lo justificara y sólo para procurar que los indios lo demandaran protector.

“Quisiera yo ver al de las Casas -dice más ade­lante- quince o veinte años perseverar en confesar cada diez o doce indios enfermos llagados y otros tantos sanos viejos que nunca se confesaron, y entender en otras cosas muchas, espirituales, tocantes a los indios. Y lo bueno es que allá, a V. M. y a los demás de sus consejos, para mostrarse muy celoso dice: Fulano no es amigo de indios, es amigo de españoles, no le deis crédito. Pliega a Dios que acierte él a ser amigo de Dios y de su propia ánima".

DIOS PERDONE AL DE LAS CASAS


En la posdata de su carta Motolinía se refiere al tratado compuesto por Las Casas sobre los esclavos de la Nueva España, y describe las virtudes de la sociedad novohispánica de aquellos tiempos.

"No hay hombre de cualquier nación, ley o condición -dice- que sea que los lea, que no le cobre aborrecimiento y odio mortal y tenga a todos los-moradores de esta Nueva España por la más cruel y más abominable y más infiel y detestable gente de cuantas naciones hay debajo del cielo, y en esto pa­ran las escrituras que se escriben sin caridad y que proceden de ánimo ajeno a toda piedad y huma­nidad".

Apela al testimonio de religiosos recién venidos de España para demostrar que aquí había más cristiandad, más fe y más caridad con los pobres que en la vieja España, y exclama:

"Dios perdone al de las Casas que tan gravísimamente deshonra .y disfama, y tan terriblemente in­juria y afrenta una y muchas comunidades, y una nación española, y a sus príncipes y consejos".

Sigue escribiendo el padre Bravo Ugarte en su libro “Doce Antorchas”

A la gaseosa fantasía de Las Casas opone Motolinía la sólida realidad que él ha contribuido a crear, y dice:
 "Sepa V. M. por cierto que los indios desta Nueva España están bien tratados, y tienen menos pecho y tributo que los labradores de la vieja España, cada uno en su manera... y no hay aquel descuido ni tiranías que el de las Casas tantas veces dice, por. que, gloria sea a Dios, acá ha habido en lo espiritual mucho cuidado y celo en los predicadores, y vigilancia en los confesores, y en los que administran
I justicia obediencia para ejecutar lo que V. M. manda cerca del buen tratamiento y defensión de los na­turales.... porque ha muchos años que los indios son bien tratados, mirados y defendidos y se han impedido y estorbado muchos males e idolatrías, y homicidios, y grandes ofensas a Dios".

Denuncia las falsedades de Las Casas en cuanto al régimen de esclavos, que no conoce porque no 10 ha estudiado tan bien como él. Con legítimo orgullo dice Motolinía:

"Tres o cuatro frailes hemos escrito de las antiguallas y costumbres questos naturales tuvieron, e yo tengo lo que 'los otros escribieron, y porque a mí me costó más trabajo y más tiempo, no es maravilla que lo tenga mejor recopilado y entendido que otro."

Con este fundamento afirma que en la Nueva España casi todos los esclavos están hechos libres y que antes de un año apenas quedará esclavo indio en la tierra.
Razón tenía Fray Toribio, el verdadero y gran evangelizador, en indignarse ante las mentiras del obispo de Chiapas que desvirtuaba ante el mundo la virtuosa, y magnífica tarea civilizadora hecha por España a través de sus misioneros, presentando únicamente la parte negativa, por humana, de la colonización.

No era justo que mientras unos, como fray Toribio Motolinía y' sus heroicos compañeros y mil más, trabajaban con fruto por apartar a la raza nativa de su religión homicida, por conservarla y educarla y civilizarIa, un hombre anduviese diciendo por el mundo que aquí sólo se tiranizaba, se oprimía a los naturales y se les destruía.
 Motolinía, que fue uno de los primeros en atajar a los violadores de los derechos del indio y en procurar su salvación, rindió otro gran servicio a la justicia en salir en defensa de hombres como el virrey Antonio de Mendoza o don Luis de Velasco y otros, que como ellos representaban la verdadera misión de España, que comprendía desde la prohibición de los sacrificios humanos hasta enseñarles a fundir campanas y componer odas en latín.

Esto era lo que habían hecho los misioneros como fray Toribio de Benavente o Motolinía, y esto era lo que Las Casas ocultaba sin acordarse de otra cosa que de los tiranos y robadores.

ELOGIO DE CORTÉS

En el resumen que el historiador don Alfonso Trueba expone de la última parte de la Carta al Emperador; aparece lo que Fray Toribio Motolinía dice de Hernán Cortés:

“Nos parece que es el elogio más bello que ha recibido Cortés porque es el elogio de un santo. Si alguna duda tuviésemos acerca de la grandeza de Hernán Cortés, nos bastaría el testimonio de Motolinía para desvanecerla”.
Este elogio fue escrito después de muerto don Hernando, así que no puede atribuirse a ningún interés, es, por tanto,  de un hombre que lo conoció y trató y qué nunca dijo mentira.

«Algunos que murmuran del Marqués del Valle, que Dios tiene -dice--, y quieren ennegrecer y os­curecer sus obras, y yo creo que delante de Dios no son sus obras tan aceptas como lo fueron las del Mar­qués; aunque como hombre fuese pecador, tenía fe y obras de buen cristiano, y muy gran deseo de emplear la vida y hacienda en ampliar y aumentar LA FE DE JESUCRISTO, y morir por la conversión de los gentiles...”

«Dios lo visitó con grandes aflicciones, trabajos y enfermedades para purgar sus culpas y limpiar su ánima, y creo que es hijo de salvación, y que tiene mayor corona que otros que lo menosprecian."
Agrega:
   «Trabajó de decir verdad y de ser hombre de su palabra, lo cual aprovechó mucho con los indios.

Traía por bandera una cruz colorada en campo negro, en medio de unos fuegos azules y blancos, y la letra decía: amigos, sigamos la cruz de Cristo, que si en nos hubiera fe, con esta señal venceremos.

"¿Quién así amó y defendió a los indios en este mundo nuevo como Cortés? Amonestaba y rogaba mucho a sus compañeros que no tocasen a los indios ni a sus cosas, y estando toda la tierra llena de mai­zales, apenas había español que osase coger una ma­zorca; y porque un español llamado Juan Polanco cerca del puerto entró en casa de un indio y tomó cierta ropa, le mandó dar cien azotes.. .".

Termina diciendo:
. "Por este Capitán nos abrió Dios la puerta para predicar el santo Evangelio, y éste puso a los indios que tuvieran reverencia a los Santos Sacramentos, y a los ministros de la Iglesia en acatamiento; por esto me he alargado, ya que es difunto, para defender en algo de su vida."

Esta es, a grandes rasgos, la carta de Motolinía al Emperador. Sería bueno que se divulgara tanto siquiera como se han divulgado los escritos difamatorios de Las Casas.

Alfonso Trueba escribe:

“El lector se preguntará por qué, siendo Motolinía una de las más grandes figuras de la historia de Mé­xico y un positivo benefactor de la especie humana, es menos célebre que Las Casas. La respuesta nos
la da el historiador Toribio Esquivel Obregón”:

"Porque Las Casas, difundiendo el odio contra los españoles, for­jaba armas para los numerosos y poderosos enemigos de España y del catolicismo, en tanto que Motolinía modestamente hizo de su vida un ejemplo de abnegación y quieta laboriosidad". TORIBIO ESQUIVEL OBREGÓN, Apuntes para la Historia. del Derecho en México., t. 11, p. 61.


SE EXTINGUE UNA VIDA MARAVILLOSA


Cuarenta y cinco años -cuarenta y cinco fecundos, hermosos años- trabajó fray Toribio Motolinía por el bien de sus prójimos. Cuarenta y cinco años de predicar, enseñar, peregrinar, investigar, escribir.
De la última parte de su vida no hay noticias. Después de su Carta al Emperador lo rodea un gran silencio. Calladamente se va extinguiendo la vida del misionero.
Sólo sabemos que estando enfermo y próximo a la muerte, quiso celebrar misa por última vez y dispuso un altar para decirla en el claustro antiguo del convento de San Francisco de México. Casi arrastrándose y sin permitir que lo llevaran, en vilo, mostró aquel ánimo que le caracterizó en su larga y trabajosa carrera, se dirigió al altar y dijo su misa. Poco antes de completas (seis de la tarde) le administraron la extremaunción en presencia de varios de sus hermanos, a los que invitó a que se retiraran para que rezaran aquella hora canónica, advirtiéndoles que “a su tiempo los llamaría”.

Los llamó, en efecto, al concluir el rezo, “estando todos reunidos en su presencia y habiéndoles dado su bendición con muy entero juicio, dio el alma a su Creador”

“Apenas expiró, el obispo de Jalisco, fray Pedro de Ayala, franciscano que estaba presente y quien dio la relación, “le cortó un pedazo de la capilla el hábito que tenía vestido el siervo de Dios, porque le tenía mucha devoción y en concepto de santo, como en verdad lo era”.

El historiador don Alfonso Trueba termina así su semblanza:

“Su muerte acaeció el 9 de agosto de 1569. Fue el último de los Doce que pagó tributo a la tierra que el mismo había fecundado con su doctrina, edificado con su virtud e ilustrado con sus afanes apostólicos.”
















CONCLUSIÓN


Fray Toribio Paredes de Benavente, alias Motolinía, fue enterrado en el pequeño panteón que existía en el primer convento franciscano del Continente, allí permaneció por casi cuatro siglos hasta que las leyes juaristas, liberales y masónicas del siglo XIX fueron aplicadas por malos mexicanos, dispersando sus restos, destruyendo y destrozando el edificio que cual monumento de luz divina, fue motor de la evangelización de los indios de estas tierras; millones de almas arrancadas de las manos del Demonio por los españoles del siglo XVI, últimos cruzados medievales de una Cristiandad herida gravemente con el Humanismo, el Renacimiento pagano y la Reforma protestante; obras éstas, del orgullo humano en su locura de suplantar al Dios Eterno.

Concluyo esta disertación con una reflexión y una pregunta:

“Por todo lo que hemos expuesto brevemente, hemos visto que el Nuevo Mundo o actual Continente Americano, que descubrió Cristóbal Colón al servicio de los Reyes Católicos, eran unos territorios cuyos habitantes estaban poseídos en mayor o menor grado por el príncipe de las tinieblas; por todo lo que indican las expresiones humanas que los conquistadores y evangelizadores encontraron, se demuestra que este continente era propiedad absoluta del demonio. Por su religiosidad inmanente, naturalista, dualista, idolátrica y nigromántica, (H. Petrocelli).”
“El Holocausto de seres humanos como víctimas ofrecidas para el apaciguamiento de los dioses y la antropofagia, como expresiones típicas de esa religiosidad. La dispersión, dominación y esclavización de los pueblos vencidos en las guerras genocidas. La aplicación por medio la fuerza bruta del establecimiento de una sociedad estatal, por el derecho de la iniquidad. El sojuzgamiento inicuo de la mujer, la desidia, el incesto como práctica constante, la poligamia, la embriaguez y la sodomía como prácticas no solo comunes sino aceptadas y socialmente valoradas. La negación de un orden jerárquico y aristocrático basado en las virtudes naturales de sus habitantes y el desconocimiento de la caridad para con el prójimo.(H. Petrocelli)”

Tal era el panorama hallado por los españoles, cuya mentalidad y formación estaban cimentadas en la Edad Media cristiana emergida de la reciente Reconquista, mentalidad caballeresca, empeñada en colocar la fuerza armada al servicio de la Verdad desarmada, es decir: N. S. Jesucristo.

Todos nosotros hemos oído a muchas personas, de este país (México), sin duda influenciadas por la instrucción que se imparte a los escolares desde la enseñanza primaria, que afirman sin rubor: “hubiera sido mejor, dejar a los indígenas en su estado natural precortesiano”, repudian la Conquista española y se hacen eco de la Leyenda Negra  de Las Casas, aferrándose a su querida ignorancia o mala fe.

Para terminar; estoy cierto, por tanto, que:

 LA CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN ESPAÑOLA DEL NUEVO MUNDO; NUTRITIVO FRUTO FINAL DE LA  EDAD MEDIA EUROPEA,  HA SIDO LA VICTORIA MÁS GRANDE CONTRA EL DEMONIO, DESPUÉS LA CRUCIFIXIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EN EL CALVARIO.

Además, queda en el aire la siguiente pregunta:

¿ES LÍCITO, DESDE LA RAZÓN NATURAL, DENIGRAR LA GESTA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI?

LUIS OZDEN
Marzo-abril del 2004.